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La amenaza del Tour: “Esto es un problema ya generalizado para todos los deportes”<br>

La amenaza del Tour: “Esto es un problema ya generalizado para todos los deportes”<br>
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Las altas temperaturas condicionan una carrera que toma decisiones para evitar problemas: el debate, abierto en MARCA<span class="" contenteditable="false" aria-hidden="true" tabindex="-1" style="user-select: none; pointer-events: auto;"></span>
Tour de FranciaA vueltas con el calor que amenaza con 'reventar' el Tour: “Algo hay que hacer”

Las altas temperaturas condicionan una carrera que toma decisiones para evitar problemas: el debate, abierto en MARCA

A vueltas con el calor que amenaza con 'reventar' el Tour: “Algo hay que hacer”A vueltas con el calor en el Tour: “Algo hay que hacer”MARCA
  • NACHO LABARGA Pau
Actualizado 09/07/2026 - 10:08CESTMostrar comentarios26

Hubo un tiempo en que el calor era un ingrediente más del Tour. Los corredores se echaban agua por encima y seguían pedaleando. Ya no: el calor se ha convertido en un rival más. Como la altimetría o el viento, condiciona la carrera cada mañana antes de que empiece. Obliga a repensar cómo se entrena, se come, se hidrata y hasta cómo se diseña una etapa.

Luis Ángel Maté lo dice en MARCA sin rodeos: “Estamos viviendo algo sin precedentes”. “Cada vez las temperaturas son más altas, hay que adaptarse a ello”, advierte. “Algo que hay hacer”, dice Pablo Lastras. La propuesta del Lince abre un debate incómodo: adelantar las salidas. “Quizá ahora no sea fácil, pero para próximas ediciones habría que plantearlo”. Y remata con una idea radical: “Si sales a las siete de la mañana, a las doce estás listo y te quitas lo más gordo”.

Roger Adrià no lo ve sencillo. "Se podría plantear, sí, pero no lo veo fácil", dice. "Hay que pensar que antes de la etapa hay traslados y muchas cosas que no se ven. Igual se sale a las 11 o 12, pero nosotros estamos despiertos desde las 7 y sin parar".

Quizá habría que cambiar horarios, si sales a las siete de la mañana, a las doce estás listo y te quitas lo más gordo

Maté, a MARCA

Ion Izagirre, en su último Tour, coincide en que el asunto merece revisión. Tocar el horario en días extremos le parece “relativamente fácil e inteligente”. Alex Aranburu habla claro: “Es tema de tele, como siempre”. La salud del corredor y la televisión no siempre pedalean al mismo ritmo.

Un fan, en plena ola de calor.

Alberto Contador entiende el problema, pero avisa de que adelantar etapas trastocaría rutinas y logística. Prefiere "protocolos de refrigeración, entrenamientos de calor, sesiones de sauna y cámaras climáticas". El calor lo penalizó durante su carrera; por eso observa con curiosidad la evolución de Tadej Pogacar, antes vulnerable y ahora mucho más adaptado. En el UAE lo trabajaron a conciencia. Sierra Nevada fue altura, pero también laboratorio de calor antes de julio.

Del Toro, rociándose de agua.

Ahí está una revolución silenciosa. Antes se preparaba la montaña, la crono, el ritmo de carrera. Ahora también se entrena el calor: el cuerpo aprende a sudar antes, a enfriarse mejor, a retrasar el agotamiento. Carlos Verona matiza: “Yo recuerdo siempre ciclismo y calor”, aunque admite que ahora hace más calor que nunca. Han cambiado los medios: más hielo, agua fría y auxiliares. “Estamos bastante preparados”, resume. De hecho, el propio protocolo ha cambiado en esta 'Grande Boucle'.

Torstein Traeen, refrescándose antes de la batalla.

La ciencia de los grados

Josu Larrazabal, técnico de Lidl-Trek, explica cómo se trabaja desde dentro. Para la estructura de Juan Ayuso el calor ya es parte del calendario: “La adaptación al calor es una cosa que hay que aceptar cada año”. Y baja la teoría: “Siempre se habla de frío, frío, frío, pero la convección en velocidad tiene un efecto potente”. No basta con poner hielo; hay que mantener la piel mojada. “Tener la piel húmeda es clave para seguir enfriando”.

Siempre se habla de frío, frío, frío, pero la convección en velocidad tiene un efecto potente

Josu Larrazabal, en MARCA

En el Q36.5 el diagnóstico apunta a otro factor: no es solo que haga calor, es que lleva haciendo calor muchos días seguidos. Alex Sans lo resume así: “Si es un día, se maneja mejor”. En la fuga de Foix vio corredores de nivel incapaces de rendir como de costumbre. “Básicamente es por este tema”. Xabier Mikel Azparren lo confirma: “Todo el mundo lleva mucha fatiga porque hace daño”.

“Es un poco locura que, cuando hay alerta amarilla, naranja o roja por calor y recomiendan no hacer deporte en las horas centrales, nosotros estemos compitiendo de 12 a 5. Subiendo sin una gota de aire y al sol, igual se sienten casi 50 grados”, apunta Raúl García Pierna quien reconoce en cualquier caso que “en carrera se lleva mejor que entrenando, porque tenemos hielo y agua a cada cierto tiempo”. “Esto es un problema ya generalizado para todos los deportes”, añade José Vicioso, presidente de la RFEC.

Pogacar, refrescándose.

La refrigeración ya no se queda en la meta ni en el autobús. El Tour se ha vuelto una carrera de precisión térmica. Durante la etapa hay que beber, comer, enfriarse y competir a la vez. Aitor Viribay explica que el calor dispara las necesidades energéticas: en las etapas más duras, los corredores llegan a tomar tres o cuatro geles por hora. Ya no se come cuando hay hambre, sino por planificación. Un error en un día así se paga en minutos.

Hay que beber agua, pero sin pasarse. “Creo que sobre todo hay que  intentar en todo momento mantener la temperatura corporal lo más baja posible, echándote cada vez que puedes hielo o agua por encima. Peor tampoco puedes beber demasiado porque vas hinchado", cuenta Javi Romo. Otros remedios para mantenerse fresco pasan por beber zumo de cereza con antioxidantes para acelerar la recuperación tras la etapa. Mucha agua por el cuerpo durante la carrera, incluso más para refrescarse que para beber y tirarse hielo en la espalda y más contar con el personal del equipo en la carretera para avituallar mejor.

También cambia la logística. Maté aporta una cifra que impresiona: un equipo puede gastar entre 150 y 175 bidones por etapa, unos 3.000 o 3.500 en todo el Tour. “Una auténtica barbaridad”, reconoce. Detrás aparece un ejército invisible: auxiliares que trabajan “casi siempre en la sombra” y cuya bolsa de hielo a tiempo puede valer una etapa. Matxin se mostró muy crítico con la gestión. El director del UAE reveló que su equipo llegó a repartir “180 bidones en 30 kilómetros” y reclamó más flexibilidad para dar agua a los corredores: “Con 40 grados, no sé por qué no se le puede dar agua en cualquier momento”. Para él, limitar el avituallamiento líquido en esas condiciones es “una locura”.

Desde su equipo, Gorka Prieto explica cómo lo combaten: "Tenemos protocolos de calor. Es muy importante mantener la temperatura corporal dentro de un rango para que no se dispare a nivel fisiológico el lactato y eso haga que baje el rendimiento. Tenemos diferentes estrategias: helados de hielo para bajar la temperatura corporal, el agua que se echan los corredores por encima... Intentamos que se mantengan bien hidratados. También es importante la ingesta de sales de cada corredor durante las diferentes etapas. Todo eso se planifica antes en base al calor que va a haber cada día".

Con 40 grados, no sé por qué no se le puede dar agua en cualquier momento

Matxin, con MARCA

Una situación complicada

Porque el calor también cambia la carrera: gastar una bala antes de tiempo puede ser definitivo, y los equipos calculan cuándo exponer a sus líderes y cuándo esconderlos. El coche del director deportivo tiene que saber la etapa y el termómetro. Cian Uijtdebroeks, líder de Movistar, tampoco pide una revolución inmediata. “La temperatura también forma parte de la carrera”, sostiene, aunque admite que acortar recorridos en situaciones extremas sí le parece razonable. El Visma recibió permiso excepcional para quedarse en el hotel por una avería en el aire acondicionado de su autobús. Hace años habría sonado a excusa; hoy se entiende como rendimiento. La UCI ha movido ficha con protocolos de calor extremo: más avituallamiento y flexibilidad si la salud se ve comprometida. “Se ha ganado mucho en seguridad y lo siguiente tiene que ser trabajar en la salud del deportista”, añade Lastras.

El debate sigue abierto, pero las teles mandan y la historia pesa. Los corredores siguen pedaleando bajo un sol que cada julio pesa más. El Tour no ha cambiado de enemigo, pero sí de escala. Ya no basta con resistir el calor. Hay que medirlo, entrenarlo y anticiparlo. Y el maillot amarillo empieza a decidirse antes: en una cámara climática, en una sauna o en el reparto exacto de los bidones. Que se lo digan a Pogacar, que se baña en hielo cada día. 

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Fuente original: Leer en Marca
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