Los graves problemas de convivencia con la pareja con la que compartía piso, ya en prisión, derivados del pago del alquiler, posible móvil del crimen de Pumarín
Regala esta noticia Añádenos en Google El portal de la vivienda en la que fue hallado el cadáver de Jaky Coronel. (Mario Rojas)Alberto Arce
Oviedo
02/10/2026 Actualizado a las 08:18h.Primero fueron las puñaladas y después el fuego. El informe de la autopsia practicada al ... de 52 años y origen ecuatoriano que apareció muerta y parcialmente calcinada el domingo pasado en el primer piso del 4B de la calle Eugenio Tamayo, en Oviedo, determina que murió como consecuencia de las heridas de arma blanca que presentaba y no por el incendio que posteriormente se produjo en la vivienda, presuntamente, para ocultar pruebas y en el que se habría utilizado alguna clase de acelerante. Esto es así debido a que no concuerda el gran estado de calcinación del cuerpo con el del resto del domicilio. Es una de las piedras angulares de la investigación de la Policía Nacional sobre el crimen de Pumarín.
La investigación, en ese sentido, ha sacado a la luz mensajes de WhatsApp en los que se discutía sobre el asunto económico. Será el avance de la instrucción; no obstante, el que deberá determinar si aquella discusión estuvo realmente detrás de la muerte de Coronel, cuyo último mensaje enviado salió de su teléfono móvil el domingo a las 3.41 de la madrugada. Unas cuatro horas después, a eso de las 7.30, una vecina dio la voz de alarma después de escuchar una detonación, comprobar que salía humo del primero y que un hombre abandonaba el lugar corriendo.
El dinero no sería el único elemento que forma parte del contexto en el que se produjo el crimen. En el caso también constan circunstancias relacionadas con el alcohol y el consumo de drogas, supuestamente, por parte de los procesados, aunque sus defensas, ejercidas por las letradas Estefanía Muñoz (representa a la mujer) y Andrea Florea (al hombre), se refieren a esto último como «cuestiones periféricas» y no como desencadenante de la muerte, si bien aún faltan pruebas por llegar.
Entre ellas se encuentran los vestigios recogidos en el interior del piso, diferentes prendas de ropa y las huellas de la que se considera la posible arma del crimen, un cuchillo localizado en una papelera. A ello se suma el material intervenido durante el registro practicado el martes en el hotel de Gijón en el que la pareja se alojó después de abandonar Oviedo.
Las horas previas
La instrucción del caso deberá reconstruir ahora qué ocurrió exactamente antes de que Coronel recibiese las puñaladas y delimitar el nivel de participación de cada uno de los dos investigados. La Policía Nacional, eso sí, considera que los vestigios reunidos durante los primeros días de pesquisas permiten atribuir el crimen a la pareja. Ambos permanecen en prisión provisional, comunicada y sin fianza desde el martes. La magistrada titular de la plaza número 4 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Oviedo atendió la petición de la Fiscalía y dictó la medida cautelar después de que los dos se acogiesen a su derecho a no declarar directamente sobre los hechos. La calificación inicial es la de un presunto delito de homicidio.
Las defensas, por su parte, ya preparan el recurso contra la decisión de la jueza. Así lo explicó la propia Florea al entender que la privación de libertad «resulta una medida excesivamente gravosa en este momento de la causa» y que existen otras medidas que permitirían garantizar que ambos permaneciesen a disposición del juzgado. Al mismo tiempo, incidió en que su defendido ha colaborado con los investigadores «desde el primer momento».
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