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Las entidades creen que las empresas mantienen el apetito por hacer operaciones. Los ingresos por comisiones suben un 10% en lo que va de año.
La incertidumbre ya forma parte de la ecuación. Los bancos de inversión empiezan a acostumbrarse a navegar a golpe de timón geopolítico y aseguran que las empresas han aprendido a hacer lo mismo. Su previsión es que la guerra en Irán afectará a las salidas a Bolsa si el conflicto se mantiene en el tiempo, pero que el mercado de deuda y las fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) resistirán.
Por ahora no hay pasos atrás, señalan fuentes del sector en España. La tendencia es la misma que en los dos primeros meses del año. Los bancos de inversión anticipaban un ejercicio con movimientos corporativos y el arranque lo confirmó con más actividad y un alza en los ingresos que se llevan al bolsillo.
Las comisiones facturadas en el mundo en los cuatro negocios principales de la banca de inversión (M&A, operaciones bursátiles, deuda y préstamos sindicados) han mejorado un 10% en enero y febrero, según los datos de Deutsche Bank, que usa Dealogic como fuente.
Mejor que en 2025
La cifra es más relevante aún porque esos dos meses comparan con el arranque de 2025, cuando el universo corporativo estaba en plena ebullición por el aterrizaje de Donald Trump en la Casa Blanca y las operaciones se dispararon.
Luego llegaron la guerra arancelaria y el Día de la Liberación y todo se paró. Los mercados se cerraron a cal y canto y las empresas pusieron sus planes en suspenso.
El ataque a Irán y la escalada del conflicto en Oriente Próximo no están provocando por el momento una repetición de la reacción del año pasado, especialmente en Europa, señalan fuentes de la banca de inversión.
Deutsche Bank tiene la misma sensación: "Somos conscientes de la elevada incertidumbre geopolítica actual que pesa sobre la actividad financiera corporativa a corto plazo, pero por ahora esto no cambia nuestra hipótesis base para 2026 de una recuperación sostenida", asegura en un informe.
Los bancos siguen viendo apetito en España, explican varias fuentes. Y lo mismo en Europa. Las empresas no han paralizado sus planes. Los directivos piden a las entidades información sobre el conflicto, pero no les comunican la intención de cambiar el rumbo por la guerra, añaden.
Sobre todo, porque la exposición directa al área está concentrada en un limitado grupo de compañías en Europa y ninguna de ellas tiene sede en España, según el análisis de la banca de inversión. Puede haber áreas o ramas de negocio afectadas, pero sin un peso importante
Lo que más se teme es un encarecimiento de la energía que afecte a los costes e impacte en el beneficio. También una ralentización económica. Pero a la vez se confía en que el miedo que tiene Trump a la subida del precio del petróleo lo lleve a tomar medidas si el crudo se ve amenazado.
Escenario positivo
Los negocios con mejores perspectivas son el M&A y la deuda. Ferrovial acaba de demostrarlo con su reciente emisión. Y Amazon ha decidido estrenarse con su primera macrocolocación de bonos en euros en pleno conflicto en Oriente Próximo.
Después del parón del mercado de deuda en la primera semana del conflicto, la segunda ha sido una de las más activas del año. Es la señal de que las empresas han aprendido a adaptarse a las curvas y no se paran por ellas, apuntan fuentes financieras.
Las fusiones y adquisiciones no tienen un marcaje tan inmediato como la deuda, pero las mismas fuentes aseguran que las operaciones siguen su curso.
Otra cosa son las salidas a Bolsa. Las operaciones en el mercado bursátil han sido el motor del crecimiento de los ingresos de los bancos de inversión en el arranque del año, con un alza del 66%, y hay transacciones que siguen vivas, pero son las que pueden realizarse con más rapidez y abrirse y cerrarse en el día.
Las OPV están más condicionadas, porque suponen una exposición de varias semanas al riesgo de mercado y la volatilidad es extrema. Eso ha elevado la cautela, pero por ahora nadie habla de cerrojazo, sino de esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos antes de dar nuevos pasos.
Los préstamos sindicados son el eslabón más débil. Es el único negocio de la banca de inversión que no había conseguido remontar sobre el año pasado antes de que estallara el conflicto.
Deutsche Bank achaca este retraimiento a las noticias negativas por el frente del crédito privado. Ahora se le une otro motivo más para la convalecencia.
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