El juez sitúa a Análisis Relevante como el escaparate mercantil de una red que habría empaquetado contratos, facturas y asesorías para convertir los contactos del expresidente en negocio
Regala esta noticia Añádenos en Google José Luis Rodríguez Zapatero. (Villar López/Efe)Melchor Sáiz-Pardo y Mateo Balín
20/05/2026 Actualizado a las 10:29h.La llamaban «boutique financiera», y así la denomina también el juez. Pero en esa tienda no se vendían bolsos de lujo ni trajes a medida. ... Según el instructor José Luis Calama, Análisis Relevante funcionaba como una tienda selecta de influencias: una consultora sin gran escaparate empresarial, controlada por Julio Martínez Martínez, amigo personal de José Luis Rodríguez Zapatero, que empaquetaba informes, contratos y facturas para cobrar de clientes interesados en abrir puertas políticas, administrativas o internacionales. La etiqueta no sale de una metáfora judicial, policial o periodística. Aparece en las conversaciones intervenidas, en las que los investigados hablaban de la «finance boutique» montada alrededor del expresidente y de que por ahí vendría «la mordida».
empresa que pagó a Zapatero por supuestos trabajos de asesoría. Calama la sitúa como una pieza instrumental dentro de una estructura financiera destinada a recibir fondos de distintas sociedades —principalmente Plus Ultra, pero también Sofgestor, Inteligencia Prospectiva y Grupo Aldesa— y redistribuirlos después hacia el expresidente y Whathefav, la empresa de sus hijas. La apariencia era la de una consultora de geopolítica. La sospecha judicial es que detrás de ese mostrador se ofrecía otro producto: acceso, influencia y capacidad de interlocución.La sociedad fue constituida en febrero de 2020 por Julio Martínez Martínez, empresario alicantino, amigo de 'running' de Zapatero y asesor externo de Plus Ultra. Sobre el papel, su catálogo era el análisis estratégico, los estudios de mercado, la asesoría internacional y la elaboración de informes. En la práctica, según el auto, la firma no respondía a una «lógica empresarial autónoma», sino a un patrón de entrada y salida de dinero cubierto con documentos de apariencia profesional. El género expuesto eran informes geopolíticos; la prenda de lujo, según la investigación, eran los contactos del expresidente.
La apariencia era la de una consultora de geopolítica. La sospecha judicial es que detrás de ese mostrador se ofrecía otro producto: acceso, influencia y capacidad de interlocución
El mecanismo tenía una utilidad evidente. Los clientes no abonaban una comisión desnuda ni transferían dinero sin coartada. Pasaban por caja con contratos de asesoría, informes periódicos o análisis sobre países, sectores y organismos internacionales. Esa cobertura permitía transformar una relación de influencia en una prestación aparentemente mercantil. Para Calama, la consultora generaba contratos y facturas que daban apariencia de legalidad a pagos que, en realidad, habrían estado vinculados a gestiones ante administraciones, rescates públicos, permisos o negocios internacionales.
Plus Ultra fue el cliente más relevante de esa tienda reservada. La aerolínea de capital venezolano suscribió con Análisis Relevante un contrato de asesoramiento en julio de 2020, cuando ya buscaba fondos públicos para sobrevivir al parón de la pandemia. El encargo se presentaba como un servicio de informes mensuales sobre situación política, económica y social, especialmente en España y América Latina, además de asesoramiento continuado sobre países, instituciones y sectores de interés. La compañía empezó a pagar 5.000 euros mensuales más IVA a la firma de Julio Martínez: una tarifa plana de consultoría que, para el juez, encajaba con una operación de mucho mayor calado.
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