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La cadena de auxilio entre policías y una enfermera que salvó una vida en La Malagueta

La cadena de auxilio entre policías y una enfermera que salvó una vida en La Malagueta
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Varios ciudadanos dieron la voz de alarma tras percatarse de que un bañista se encontraba inconsciente y llevaba un rato flotando boca arriba en el agua
La cadena de auxilio entre policías y una enfermera que salvó una vida en La Malagueta

Varios ciudadanos dieron la voz de alarma tras percatarse de que un bañista se encontraba inconsciente y llevaba un rato flotando boca arriba en el agua

Regala esta noticia Añádenos en Google Daniel Olmos (izquierda) y Manuel Jiménez (derecha). (M. J. Díaz Alcalá)

María José Díaz Alcalá

23/05/2026 a las 00:49h.

El pasado viernes 15 de mayo a las 17.00 horas, la playa de La Malagueta fue el escenario de una rápida intervención que salvó ... la vida de un bañista. Varios ciudadanos dieron la voz de alarma al percatarse de que un hombre se encontraba inconsciente y llevaba un rato flotando boca arriba en el agua. Unas mujeres de nacionalidad alemana lograron rescatar del mar a la víctima, un varón de 50 años natural de Valencia que se encontraba solo en la playa. Tras ser evacuado inicialmente en estado grave al Hospital Regional de Málaga, el paciente ya ha sido subido a planta y se encuentra fuera de peligro.

A escasa distancia, en la zona del Paseo Marítimo Ciudad de Melilla, los agentes de la Policía Local de Málaga, Manuel Jiménez y Daniel Olmos, se encontraban atendiendo un servicio rutinario por un vehículo mal estacionado sobre la acera. Al recibir el aviso de la sala operativa sobre la persona ahogada, los policías se dirigieron de inmediato al lugar e introdujeron el coche patrulla en el espacio marítimo. En menos de un minuto, llegaron a la altura de la Residencia Militar Castañón de Mena portando el desfibrilador externo semiautomático (DESA) que forma parte de la dotación reglamentaria de su vehículo.

La coordinación en la arena fue inmediata y crucial para que el bañista sobreviviera. Mientras la enfermera continuaba con el masaje cardíaco de forma continua, otra ciudadana extranjera cogió la cuchilla del equipo policial y rasuró el pecho del paciente para facilitar la adherencia de los parches. Los agentes colocaron los parches y encendieron el dispositivo, el cual analizó el ritmo cardíaco y recomendó realizar una descarga eléctrica. Tras aplicar la descarga, el hombre comenzó a emitir ruidos agónicos.

Siguiendo las instrucciones del desfibrilador y bajo las indicaciones de la enfermera, los policías se turnaron para continuar con las maniobras de RCP durante unos cinco minutos. El aparato realizó dos análisis posteriores en los que no recomendó nuevas descargas al detectar la presencia de un pulso, aunque este era muy débil. Los agentes también colocaron de lado al paciente para que expulsara el agua que había tragado. Poco después, los sanitarios del servicio de emergencias 061 se personaron en el lugar. Tras comprobar que el hombre había recuperado el pulso, estabilizaron a la víctima y la trasladaron de urgencia al centro hospitalario.

Las gestiones policiales posteriores determinaron que el afectado compartía piso en Málaga con un amigo, quien se encargó de realizar los trámites para localizar y avisar a los familiares. La Jefatura de la Policía Local destacó en una nota informativa que la rápida implicación de la enfermera y la diligencia de los agentes fueron determinantes para salvar la vida del bañista. Pese a las felicitaciones de sus compañeros, Manuel Jiménez y Daniel Olmos insisten en que la verdadera protagonista de la actuación fue la enfermera por su capacidad de mantener la calma y coordinar la situación.

La trayectoria de ambos funcionarios refleja una fuerte vocación de servicio. Manuel Jiménez, de 54 años, lleva 21 años en el cuerpo. Tras trabajar desde los 18 años como comercial e instructor de sistemas de seguridad, decidió opositar a los 30 años cuando se amplió el límite de edad. Aprobó la plaza en Sevilla, donde ejerció año y medio, y posteriormente permutó su destino para regresar a Málaga, su ciudad natal.

Por su parte, Daniel Olmos, natural de Málaga, acaba de ascender a subinspector tras superar los exámenes las pasadas Navidades. Olmos se incorporó a la plantilla de Málaga en 2019 por movilidad, tras haber prestado servicio durante 14 años en la Policía Local de Estepona. Su carrera profesional está marcada por un grave suceso ocurrido en 2015 en Estepona. Durante una identificación rutinaria en una zona vinculada al menudeo de drogas, un conductor con múltiples antecedentes penales aceleró un vehículo de alta gama directamente contra él, lanzándolo a unos 15 metros de distancia. El impacto le provocó la fractura de la cadera a la altura del fémur, lesiones en la rodilla y traumatismos al caer sobre su propia arma reglamentaria. A consecuencia del atropello, Olmos pasó siete meses en muletas y un año y medio de baja médica.

Tanto los tribunales médicos de la Seguridad Social como sus propios compañeros de corporación le aconsejaron que solicitara la incapacidad parcial y se acogiera a la prejubilación con la pensión correspondiente. Sin embargo, el agente se negó debido a su profunda vocación policial desde la infancia.

Tras someterse a un riguroso proceso de rehabilitación con fisioterapia y mantener una intensa actividad deportiva para sobrellevar las secuelas físicas, logró reincorporarse al servicio activo y continuar con su labor en la calle.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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