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Montero, a la derecha, en la Semana Santa de Sevilla el pasado martes. efe Elecciones andaluzas La candidata Montero no termina de arrancarTras dejar sus cargos en Madrid, la líder socialista desaparece de la escena pública a mes y medio del 17 de mayo
Sevilla
Miércoles, 1 de abril 2026, 14:10
... ocho provincias. Andalucía se encamina a unas elecciones autonómicas cruciales el próximo 17 de mayo, pero la gran protagonista del bando socialista, María Jesús Montero, parece haber aplicado la técnica del escapismo justo cuando más se esperaba su presencia física en el territorio. Desde que el pasado martes 24 de marzo compareciera en Sevilla tras la convocatoria electoral de Juanma Moreno, su agenda se ha vuelto un enigma, una hoja en blanco que sólo se ha roto por compromisos de fe y publicaciones en redes sociales.El miércoles 25 de marzo se despidió del Congreso de los Diputados y el jueves 26 entregó sus carteras de Hacienda y la Vicepresidencia Primera. El camino quedaba libre, el AVE Sevilla-Madrid parecía tener ya un solo sentido, pero la realidad es que, desde entonces, Montero no ha tenido una sola intervención pública de calado político. Ha delegado el peso de la precampaña en la vicesecretaria general, María Márquez, mientras ella se sumerge en las procelosas aguas de la intendencia interna. En los últimos días se ha reunido con los secretarios provinciales.
Listas electorales
Cuentan desde el PSOE-A que la candidata está volcada en la confección de las listas electorales, un encaje de bolillos que debe recibir la luz verde del Comité Director el próximo 10 de abril. Es una labor ardua, sobre todo a la luz de las expectativas menguantes que adelanta la demoscopia, pero extraña que una política de su fuste y energía —esa que tanto reivindicó en su última rueda de prensa— desaparezca del radar justo cuando Juanma Moreno ya ha sacado su maquinaria a la calle y se prodiga por todo el territorio andaluz de procesión en procesión.
La única aparición pública reciente de la candidata Montero ha sido de carácter religioso. Se la vio este martes en el barrio sevillano del Cerro del Águila, acompañando a la Hermandad de los Dolores en su centenario. Una visita con carga nostálgica, pues allí estuvo la sede de la Consejería de Salud que ella dirigió entre 2004 y 2012. Fue un acto de «cariño especial», dicen los suyos, pero para muchos analistas sabe a poco para alguien que pretende recuperar el Palacio de San Telmo. Mientras tanto, su actividad política se reduce a la red social X, donde este martes celebraba el dato del déficit público de 2025 —un 2,18% del PIB— como prueba de que se puede sanear la economía y reforzar el bienestar. El apunte sonó más a coletazo de su etapa como ministra de Hacienda, un traje que parece costarle quitarse para enfundarse el de aspirante a la Junta.
Una multa
El Partido Popular no ha tardado en oler la sangre. Desde las playas de Huelva, Elías Bendodo ha sido implacable al asegurar que Montero viene a Andalucía «como quien va a pagar una multa». La crítica de los populares es directa al mentón: le reprochan soberbia y, sobre todo, falta de compromiso real con la comunidad al no haber renunciado aún a su escaño en el Congreso de los Diputados. Ella argumenta razones de seguridad laboral como funcionaria, pero en política los símbolos cuentan tanto como los reglamentos, y mantener un pie en Madrid alimenta la narrativa de que la candidata tiene ya preparado el billete de vuelta si el 17 de mayo el resultado no acompaña.
Lo cierto es que el contraste entre las expectativas y la realidad es llamativo. Se esperaba que, una vez liberada de las obligaciones del Gobierno de la nación, Montero protagonizara un despliegue frenético por las ocho provincias. Sin embargo, la campaña socialista parece estar en «modo avión», al menos mientras concluya la Semana Santa. El tiempo perdido durante el año que permaneció en Madrid de momento no ha comenzado a recuperarse. La candidatura no termina de arrancar.
María Jesús Montero planteó su campaña como un referéndum sobre la sanidad, pero parece difícil poder liderar ese debate monográfico sin pisar la calle. Si la estrategia es el perfil bajo para no desgastarse antes de tiempo, el riesgo es que, para cuando decida arrancar de verdad, el electorado ya se haya acostumbrado a su ausencia. El 10 de abril asoma en el calendario como la fecha clave para ver si, por fin, la candidata socialista decide bajar a la arena..
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