La carretera A-42 se ha convertido en un infierno para Madrid y Toledo. Solución: abrir una carretera fantasma que casi nadie utiliza
Xataka
Alberto de la Torre
02/06/2026 18:31
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Una ratonera.
Así define José Manuel Tofiño, alcalde de Illescas, a la carretera A-42 que une Madrid con Toledo. La vía discurre cada día colapsada pero a su lado tiene la carretera de peaje más infrautilizada de España. La reclamación es evidente. La respuesta, hasta ahora, también.
Desesperante. Es uno de los términos que mejor definen el trayecto que miles de conductores realizan cada día por la A-42 en dirección Madrid. Y en dirección Toledo. Porque ida y vuelta, mañana y tarde, solo hay una realidad en la carretera A-42: está atascada.
Aunque las reclamaciones vecinales y políticas vuelven a estar sobre la mesa, la congestión de la A-42 lleva años siendo crítica. Ya en 2020, los representantes del partido Popular de la Comunidad de Madrid y los municipios afectados de Toledo reclamaban medidas al Ejecutivo. Ahora son los políticos del PSOE los que reclaman soluciones.
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¿Qué pasa? Sencillamente, que la A-42 está atascada a diario mientras que la A-41 que discurre paralela está vacía. Según datos recogidos por El País, la A-42 presenta una afluencia media de tráfico de hasta 90.000 vehículos diarios en algunos puntos, mientras que la opción de pago sobrepasa por poco los 2.000 vehículos.
La cifra, incluso, ha venido creciendo en los últimos años dado que la carretera gratuita vecina está completamente desbordada. Y es que hace poco más de una década los coches que pasaban por la A-41 era inferior al millar diario. La situación, incluso, lleva años provocando retenciones en las carreteras adyacentes. Vías nacionales que los conductores tratan de utilizar como medio de escape a la autopista.
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¿Por qué? Aunque la A-42 lleva años viviendo en una situación límite, el problema se ha enquistado en los últimos años. La A-42 es una carretera que une Madrid y Toledo pasando por La Sagra. Es una zona cercana a Madrid conocida por ciudades donde buena parte de los trabajadores acuden a diario a Madrid como Illescas y Yeles (Toledo) o Torrejón de la Calzada y Parla (Madrid). Ya junto a la ciudad, la carretera atraviesa Getafe.
Buena parte de aquellos trabajadores salieron de Madrid durante la burbuja inmobiliaria anterior a 2008 buscando casas más grandes y a precios más asequibles. Sin embargo, la actual crisis de la vivienda ha vuelto a provocar que los madrileños miren con buenos ojos a estas localidades al sur de la ciudad. Las grúas, por ejemplo, han vuelto a Seseña, clásica imagen del estallido de la burbuja.
Pero, además, junto a Illescas se ha promovido un centro logístico que se ha convertido en uno de los grandes polos de mercancías del centro peninsular. Eso ha disparado también el transporte de vehículos pesados, lo que complica todavía más la circulación. Precisamente, la cercanía de la A-42 es uno de los grandes reclamos para llevar allí las mercancías de camino a Madrid.
Que sea gratis. Por ello, en sus últimas reclamaciones, los políticos regionales pidan que se abra la A-41 a todos los vehículos para aliviar la situación de la A-42. La medida que proponen es muy sencilla: si una carretera está vacía y la otra colapsada, que se liberalice.
El problema es que la concesión de la A-41 no vence hasta 2040. De momento, la carretera es completamente gratuita de 0:00 a 6:00, lo que supone una alternativa a los primeros en salir a la carretera. Sin embargo, las voces locales achacan esto a la intención de la compañía concesionaria de ahorrarse las nóminas de los trabajadores y recalcan que a esas horas no supone un problema circular por la A-42 ya que es a primera hora de la mañana cuando se atasca.
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O, al menos, transporte público. En su reportaje, en El País, recogen el testimonio de Alberto Blázquez, informático de 28 años y vecino de Palomeque (en las inmediaciones a la A-42) que coge su coche hasta Illescas y, de allí, toma un tren a Fuenlabrada (Madrid) y realiza un transbordo para llegar hasta Atocha y así terminar llegando hasta su centro de trabajo.
Es por lo que han optado algunos trabajadores al comprobar que tardan lo mismo en transporte público que en coche. Lo que proponen es que se amplíe la red de Cercanías hasta Illescas para facilitar la conexión por tren con la ciudad y que se mejoren las conexiones en autobús que ahora mismo, apuntan otras voces en ese mismo reportaje, también están desbordados ya desde su salida de Madrid.
Estas reclamaciones, así como la construcción de un tercer carril desde Parla, son las peticiones que los vecinos y madrileños llevan años reclamando. Hasta ahora, lo único que ha cambiado es que el problema es, todavía, más grave.
Foto | Miguel Angel Masegosa Martínez y DGT
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La carretera A-42 se ha convertido en un infierno para Madrid y Toledo. Solución: abrir una carretera fantasma que casi nadie utiliza
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La carretera A-42 se ha convertido en un infierno para Madrid y Toledo. Solución: abrir una carretera fantasma que casi nadie utiliza
Mientras la A-42 está completamente colapsada, la A-41 apenas mueve el 2% del tráfico pese a discurrir a su lado
Así define José Manuel Tofiño, alcalde de Illescas, a la carretera A-42 que une Madrid con Toledo. La vía discurre cada día colapsada pero a su lado tiene la carretera de peaje más infrautilizada de España. La reclamación es evidente. La respuesta, hasta ahora, también.
Desesperante. Es uno de los términos que mejor definen el trayecto que miles de conductores realizan cada día por la A-42 en dirección Madrid. Y en dirección Toledo. Porque ida y vuelta, mañana y tarde, solo hay una realidad en la carretera A-42: está atascada.
Aunque las reclamaciones vecinales y políticas vuelven a estar sobre la mesa, la congestión de la A-42 lleva años siendo crítica. Ya en 2020, los representantes del partido Popular de la Comunidad de Madrid y los municipios afectados de Toledo reclamaban medidas al Ejecutivo. Ahora son los políticos del PSOE los que reclaman soluciones.
¿Qué pasa? Sencillamente, que la A-42 está atascada a diario mientras que la A-41 que discurre paralela está vacía. Según datos recogidos por El País, la A-42 presenta una afluencia media de tráfico de hasta 90.000 vehículos diarios en algunos puntos, mientras que la opción de pago sobrepasa por poco los 2.000 vehículos.
La cifra, incluso, ha venido creciendo en los últimos años dado que la carretera gratuita vecina está completamente desbordada. Y es que hace poco más de una década los coches que pasaban por la A-41 era inferior al millar diario. La situación, incluso, lleva años provocando retenciones en las carreteras adyacentes. Vías nacionales que los conductores tratan de utilizar como medio de escape a la autopista.
¿Por qué? Aunque la A-42 lleva años viviendo en una situación límite, el problema se ha enquistado en los últimos años. La A-42 es una carretera que une Madrid y Toledo pasando por La Sagra. Es una zona cercana a Madrid conocida por ciudades donde buena parte de los trabajadores acuden a diario a Madrid como Illescas y Yeles (Toledo) o Torrejón de la Calzada y Parla (Madrid). Ya junto a la ciudad, la carretera atraviesa Getafe.
Que sea gratis. Por ello, en sus últimas reclamaciones, los políticos regionales pidan que se abra la A-41 a todos los vehículos para aliviar la situación de la A-42. La medida que proponen es muy sencilla: si una carretera está vacía y la otra colapsada, que se liberalice.
El problema es que la concesión de la A-41 no vence hasta 2040. De momento, la carretera es completamente gratuita de 0:00 a 6:00, lo que supone una alternativa a los primeros en salir a la carretera. Sin embargo, las voces locales achacan esto a la intención de la compañía concesionaria de ahorrarse las nóminas de los trabajadores y recalcan que a esas horas no supone un problema circular por la A-42 ya que es a primera hora de la mañana cuando se atasca.
O, al menos, transporte público. En su reportaje, en El País, recogen el testimonio de Alberto Blázquez, informático de 28 años y vecino de Palomeque (en las inmediaciones a la A-42) que coge su coche hasta Illescas y, de allí, toma un tren a Fuenlabrada (Madrid) y realiza un transbordo para llegar hasta Atocha y así terminar llegando hasta su centro de trabajo.
Es por lo que han optado algunos trabajadores al comprobar que tardan lo mismo en transporte público que en coche. Lo que proponen es que se amplíe la red de Cercanías hasta Illescas para facilitar la conexión por tren con la ciudad y que se mejoren las conexiones en autobús que ahora mismo, apuntan otras voces en ese mismo reportaje, también están desbordados ya desde su salida de Madrid.
Estas reclamaciones, así como la construcción de un tercer carril desde Parla, son las peticiones que los vecinos y madrileños llevan años reclamando. Hasta ahora, lo único que ha cambiado es que el problema es, todavía, más grave.