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La Casa Blanca alerta de la infiltración del castrismo en el Partido Demócrata de EE UU

La Casa Blanca alerta de la infiltración del castrismo en el Partido Demócrata de EE UU
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Un informe del Departamento de Estado denuncia que La Habana combina espionaje, captación de activistas, viajes políticos y redes de solidaridad para influir en su ala izquierdista
La Casa Blanca alerta de la infiltración del castrismo en el Partido Demócrata de EE UU

Un informe del Departamento de Estado denuncia que La Habana combina espionaje, captación de activistas, viajes políticos y redes de solidaridad para influir en su ala izquierdista

Regala esta noticia Añádenos en Google Simpatizantes del demócrata Zohran Mamdani en Nueva York. (EFE)

David Alandete

Corresponsal. Washington

20/07/2026 a las 20:29h.

El Departamento de Estado de EE UU acusa formalmente a Cuba de llevar casi siete décadas intentando infiltrarse y moldear la vida política estadounidense mediante ... una combinación de espionaje, captación de activistas, organizaciones aparentemente independientes, viajes subvencionados, campañas de solidaridad y penetración de instituciones públicas y civiles en distintos países.

el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y de colectivos como Code Pink, que desde hace años organiza en Washington protestas y campañas favorables a los regímenes de Cuba y Venezuela.

El Departamento de Estado afirma en el documento que estas organizaciones forman parte de una red más amplia que organiza delegaciones, conferencias y campañas en contacto con instituciones del Estado cubano. Su función, según el informe, sería actuar como puente entre La Habana y determinados sectores de la izquierda estadounidense, trasladando sus mensajes al debate político, las universidades, los sindicatos, las organizaciones jurídicas y las movilizaciones sociales.

Cuba’s assault on the United States was never, at root, a quarrel over economic policy or sovereignty or even ownership of a particular territory.

It was a revolution against Western civilization itself. https://t.co/U2maUaGXXk

— Department of State (@StateDept) July 20, 2026

El informe, titulado 'Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI', sitúa el origen de esta estrategia en la llegada de Fidel Castro al poder en 1959. La tesis de Washington es que el nuevo régimen comprendió desde el principio que no podía derrotar militarmente a Estados Unidos y eligió una confrontación prolongada y menos visible, basada en la propaganda, el espionaje, la infiltración y la explotación de las divisiones internas de la sociedad norteamericana.

No se trataría, según el Departamento de Estado, de una sucesión de operaciones aisladas, sino de una política mantenida durante generaciones. El documento acusa a Cuba de reclutar y cultivar activistas estadounidenses, apoyar movimientos revolucionarios y conseguir penetraciones en organismos tan sensibles como el propio Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y el Pentágono.

Éxito ideológico

Sin embargo, el informe considera que el mayor éxito cubano no se ha producido en el terreno militar, sino en el ideológico. La Habana habría levantado durante décadas una red de intelectuales, organizaciones políticas, colectivos sociales y entidades sin ánimo de lucro capaces de defender posiciones favorables al régimen cubano dentro de EE UU sin presentarse necesariamente como instrumentos de un gobierno extranjero.

El funcionamiento de esa estructura resulta sencillo, a tenor de lo que el informe recoge. Cuba ofrece viajes, encuentros políticos, actividades culturales y programas de intercambio. Los participantes establecen relaciones con funcionarios y organizaciones de la isla y, a su regreso, algunos pasan a promover campañas contra el embargo, contra las sanciones o a favor de una normalización política con La Habana. El documento advierte de que no todos ellos tienen por qué ser agentes cubanos. Lo que describe es un sistema destinado a crear simpatías, relaciones personales y aliados duraderos.

Cuba ofrece viajes, encuentros políticos, actividades culturales y programas de intercambio como parte de un sistema destinado a crear simpatías y aliados duraderos

La pieza central de esta red sería el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, un organismo estatal encargado de coordinar asociaciones de solidaridad, visitas extranjeras y contactos internacionales. El documento lo presenta como una institución bajo la influencia de los servicios cubanos, capaz de utilizar el llamado turismo político y los intercambios culturales para acercarse a dirigentes, sindicalistas, profesores, estudiantes y activistas.

La clave está en que muchas de estas actividades se presentan públicamente como iniciativas de amistad o solidaridad. Según Washington, esas etiquetas permiten a Cuba operar con mayor facilidad en sociedades abiertas, donde una embajada o un servicio de inteligencia encontrarían más dificultades para intervenir directamente.

En junio, la Administración estadounidense sancionó al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y a Amistur Cuba, la agencia que organiza buena parte de estos viajes políticos. El Gobierno de EE UU considera que ambas entidades apoyan actividades de Inteligencia y contrainteligencia del régimen.

ONG como fachada

En territorio estadounidense, una de las organizaciones destacadas por el informe es la Red Nacional sobre Cuba. Se trata de una coalición que reúne a más de sesenta grupos, entre ellos Demócratas Socialistas de América, Code Pink, el Partido Comunista de EE UU y el Gremio Nacional de Abogados. Según el documento, esta red organiza cada año delegaciones a la isla y conferencias en las que activistas norteamericanos se reúnen con funcionarios cubanos. El objetivo sería coordinar campañas, ampliar la influencia de La Habana y construir una base de apoyo que pueda activarse cuando aumente la presión política o militar sobre el régimen.

El informe sostiene que esa capacidad de movilización ya está organizada. En junio, la Red Nacional sobre Cuba distribuyó el denominado Plan Nacional de Respuesta Rápida, concebido para poner en marcha acciones coordinadas en todo Estados Unidos en menos de 24 horas si Washington atacaba Cuba o amenazaba con hacerlo. El proyecto incluía protestas ante edificios federales, bases militares, centros de detención y oficinas del Servicio de Inmigración. También proponía vincular la defensa del país caribeño con otras causas de la izquierda estadounidense, como las campañas contra las deportaciones y a favor de los inmigrantes. De ese modo, una cuestión de política exterior podía integrarse en movilizaciones ya existentes y alcanzar a públicos más amplios.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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