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La Casa Blanca sale en defensa del nuevo petróleo venezolano: «No queremos que China y Rusia controlen esa riqueza»

La Casa Blanca sale en defensa del nuevo petróleo venezolano: «No queremos que China y Rusia controlen esa riqueza»
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Fuentes oficiales estadounidenses mantienen que Alejandro Betancourt «es un operador probado» y que «sabe cómo dirigir este negocio»
La Casa Blanca sale en defensa del nuevo petróleo venezolano: «No queremos que China y Rusia controlen esa riqueza»

Fuentes oficiales estadounidenses mantienen que Alejandro Betancourt «es un operador probado» y que «sabe cómo dirigir este negocio»

Regala esta noticia Añádenos en Google Una bomba de extracción de petróleo en el lago de Maracaibo. (Reuters)

David Alandete

Corresponsal. Washington

02/09/2026 a las 10:38h.

La Administración Trump salió este martes en defensa de su polémico acuerdo petrolero con el chavismo y de Alejandro Betancourt, el empresario venezolano situado en ... el centro de la operación. Washington justificó su elección como una decisión pragmática dentro de una estrategia más amplia: desplazar a China y Rusia de una parte sustancial de las reservas venezolanas, asegurar para EE UU una fuente estable de crudo en el continente americano y utilizar la recuperación económica como base de una futura transición democrática.

«Esto es, ante todo, geopolítica», explicó uno de esos altos funcionarios. Washington considera que el acuerdo criticado por los opositores a la dictadura venezolana encaja directamente en su estrategia de seguridad nacional para lograr «un continente americano próspero, seguro y alineado con EE UU». La oportunidad, según esa defensa, consiste en tomar campos petroleros que habían estado principalmente bajo la influencia de compañías rusas y chinas y situarlos ahora en una estructura vinculada a los estadounidenses.

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      • El gran acuerdo energético con Estados Unidos sigue nuestro camino para convertir a Venezuela, de un país con grandes reservas, en una potencia productora de petróleo, en beneficio y felicidad del pueblo venezolano. pic.twitter.com/rfADqDZwA0

        — Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv) August 30, 2026

        Washington no fija, sin embargo, un calendario electoral. «Me encantaría ver elecciones el mes que viene, pero no creo que sea realista», afirmó uno de los responsables estadounidenses que habló con la prensa. También descartó como aceptable una espera de cinco años o una década. El razonamiento es que un futuro gobierno democrático no debe heredar un país en caída libre y con una industria petrolera incapaz de financiar los costes del Estado.

        Ese es precisamente el punto en el que Betancourt se ha convertido en una pieza clave de la estrategia de la Casa Blanca. Preguntados directamente por su historial, los funcionarios estadounidenses reconocieron que es una figura controvertida, pero defendieron su capacidad para operar en un sector petrolero venezolano deteriorado.

        «No estoy nominando a nadie para santo», dijo uno de ellos. La misma fuente añadió que Betancourt «es un operador probado», que «sabe cómo alcanzar capacidad productiva» y que «sabe cómo dirigir este negocio».

        Betancourt, de 46 años, es uno de los empresarios venezolanos conocidos como «bolichicos», jóvenes que hicieron fortuna durante el chavismo mediante abultados contratos públicos

        La Administración Trump sostiene además que Betancourt ayudó en el pasado a los intereses estadounidenses y que estuvo alineado con Guaidó y la oposición durante el primer mandato de Trump. Esa relación, según la versión ofrecida en la llamada, provocó su ruptura con Maduro y la pérdida temporal de propiedades y operaciones en Venezuela. Con el tiempo regresó al sector petrolero del país y acabó convertido en uno de sus principales operadores privados.

        Betancourt, de 46 años, es uno de los empresarios venezolanos conocidos como «bolichicos», jóvenes que hicieron fortuna durante el chavismo mediante abultados contratos públicos. Su empresa Derwick Associates recibió contratos para operar plantas eléctricas durante el Gobierno de Hugo Chávez, pese a que Betancourt no tenía experiencia previa en ese sector. Transparencia Venezuela estimó en unos 2.900 millones de dólares los sobrecostes asociados a aquellos acuerdos. Posteriormente adquirió Petrozamora, dedicada a explotar campos petrolíferos en la zona de Maracaibo, germen de lo que acabaría siendo NABEP, la compañía con que ahora trata con EE UU.

        Investigado en varios países

        Aquellas operaciones provocaron investigaciones en EE UU, Suiza, Andorra y España. Betancourt nunca ha sido acusado penalmente en territorio estadounidense. La Administración Trump insiste precisamente en ese punto. «Lo revisamos a través de nuestro sistema», dijo un funcionario. «No afronta cargos en EE UU por violar ninguna de nuestras leyes».

        Sus negocios y patrimonio en Europa acabaron situándolo bajo el escrutinio de distintas autoridades judiciales. La investigación suiza llevó en 2025 a solicitar su extradición desde el Reino Unido y a restringir sus movimientos. Ese mismo año fue detenido en territorio británico en relación con una investigación española por presunto blanqueo de capitales. No ha sido imputado hasta ahora por esos hechos.

        Según informaciones publicadas previamente por medios estadounidenses, la Administración Trump intervino ante las autoridades suizas para facilitar que Betancourt pudiera viajar y participar en las negociaciones sobre Venezuela. En la llamada de este martes, funcionarios de EE UU reconocieron expresamente esa intervención. «Queríamos tener acceso a él para poder finalizar este acuerdo», explicó uno de ellos.

        Unleashing American Energy ⚡️🇺🇸

        President Trump delivered on his promise to unleash American energy independence, ending years of crushing regulations, job-killing mandates, and dependence on foreign energy.

        PROMISES MADE, PROMISES KEPT! ✅ pic.twitter.com/tQYxlR4Zmt

        — The White House (@WhiteHouse) September 1, 2026

        Washington sostiene que revisó nuevamente su situación jurídica antes de contar con él. La defensa que hace la Administración es esencialmente pragmática. «La geopolítica no suele ser una elección entre lo ideal y lo imperfecto», dijo uno de los funcionarios. «Se trata de buscar el mejor resultado y trabajar con los factores que tienes delante».

        Ese pragmatismo aparece también en la respuesta a otra de las polémicas de este caso: la ausencia de un concurso para seleccionar a NABEP. Preguntados por qué no hubo un procedimiento abierto, los funcionarios respondieron que se trata de una compañía privada y, como tal, podía escoger a su socio.

        «Las empresas privadas no tienen que pasar por un proceso competitivo para decidir con quién quieren asociarse», explicó uno de ellos. Para Washington, que esa firma haya elegido como socio al Gobierno estadounidense en lugar de ExxonMobil, Chevron, ConocoPhillips o compañías chinas o rusas es precisamente una de las ventajas del acuerdo.

        65.000

        millones

        de barriles de reservas probadas contempla la operación.

        La participación pública se canalizará a través del Departamento de Defensa. Otro funcionario estadounidense aseguró que el Pentágono sí dispone de autoridad legal para mantener posiciones financieras en compañías privadas y recordó que esa facultad fue creada por ley durante la Administración Biden. La Casa Blanca calcula que su respaldo podría movilizar más de 100.000 millones de dólares de inversión privada en Venezuela.

        Los funcionarios adelantaron además que el secretario norteamericano de Energía, Chris Wright, encabezará una delegación a Venezuela y que Chevron anunciará una ampliación de sus operaciones, con el objetivo de aumentar la capacidad productiva. Washington quiere que ese modelo se extienda. El objetivo declarado es reconstruir una industria petrolera que, según la Administración, fue utilizada durante dos décadas como fuente de financiación política y como instrumento de influencia para Cuba, China y Rusia.

        Los funcionarios afirmaron que durante la etapa de Maduro se entregaron a Cuba entre 40.000 y 64.000 millones de dólares en petróleo subvencionado o gratuito. También sostuvieron que China llegó a recibir descuentos de hasta 21 dólares por barril respecto al Brent y que Rusia recibió petróleo como pago de deuda. El nuevo acuerdo contempla, siempre según la Administración estadounidense, regalías para Venezuela de hasta el 30% y un impuesto sobre hidrocarburos de hasta el 15%.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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