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Karoline Leavitt en la rueda de prensa. EP La Casa Blanca y los republicanos acusan a los demócratas de «inspirar» la violencia políticaLos llamamientos iniciales de Trump a la unidad han sucumbido a la polarización y a la batalla electoral
Nueva York
Lunes, 27 de abril 2026, 21:10
... política en Estados Unidos: la Casa Blanca y los republicanos han acusado a la oposición demócrata de imponer un «discurso de odio» que está detrás de la violencia política que vive la primera potencia mundial.Pero, menos de 24 horas después, en una entrevista en la cadena CBS el domingo por la noche, acusó a los demócratas de propagar un «discurso de odio que es muy peligroso».
Con el susto cada vez más lejano, este lunes la Casa Blanca fue más allá en sus acusaciones a los demócratas. La portavoz de Trump, Karoline Leavitt, denunció que «la gente escucha, y cuando hay personas con problemas mentales en todo el país escuchando esta retórica sin sentido sobre el presidente todos los días, les inspira para hacer cosas dementes».
En el comienzo de su rueda de prensa, Leavitt se refirió en particular a la polémica sobre el chiste que hizo el comediante Jimmy Kimmel en su programa nocturno, en el que decía a la primera dama, Melania Trump, que tenía el «resplandor de una viuda en espera» (una referencia a la expresión del «resplandor de una embarazada», de una mujer a punto de dar a luz). Kimmel, cuyo programa ya fue suspendido el año pasado por comentarios sobre el asesinato del activista conservador Jimmy Kimmel, hizo el chiste dos días antes de que ocurriera el ataque. Pero la broma, que después adquirió un tono macabro, ha motivado que tanto Trump como la primera dama hayan exigido su despido.
«Todo el Partido Demócrata ha utilizado el reclamo electoral de que Trump es una amenaza existencial para la democracia, que es un fascista y le comparan con Hitler»
«Pero no son solo los medios», advirtió Leavitt. «Todo el Partido Demócrata ha utilizado el reclamo electoral de que Trump es una amenaza existencial para la democracia, que es un fascista y le comparan con Hitler».
El ataque a Trump «es el resultado inevitable de una izquierda radicalizada que ha normalizado la violencia política», defendió este fin de semana Joe Gruters, el presidente del Comité Nacional Republicano, la estructura orgánica del partido.
La reacción generalizada de los demócratas tras el intento de asesinato fue la condena a cualquier tipo de violencia política. Pero eso no ha evitado que el episodio se haya convertido casi de inmediato en un nuevo frente de batalla político.
Dèja vu
Era previsible que así fuera. Ocurrió en anteriores intentos de asesinato, como en el que estuvo a punto de morir Trump en un mitin en Pensilvania en julio de 2024, donde los llamamientos a la unidad no duraron. Y ocurre ahora, con el combustible añadido de las elecciones legislativas del próximo otoño, donde los republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso.
Los demócratas han respondido con alegaciones de hipocresía contra los republicanos. Les acusan de haberse mofado de la violencia que han sufrido miembros de su partido y de haber mirado a otro lado con el gran episodio de violencia política del EE.UU. contemporáneo: el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, protagonizado por una turba de seguidores de Trump para tratar de evitar la certificación de Joe Biden como ganador de la elección presidencial de 2020.
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