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Internacional

La cerveza como bien cultural: la UMA estudia su efecto en las sociedades

La cerveza como bien cultural: la UMA estudia su efecto en las sociedades
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El consumo moderado y los bares se convierten en «frenos» sociológicos frente a la digitalización y el aislamiento
La cerveza como bien cultural: la UMA estudia su efecto en las sociedades

El consumo moderado y los bares se convierten en «frenos» sociológicos frente a la digitalización y el aislamiento

Regala esta noticia Añádenos en Google En la imagen grande, una camarera tirando una caña; en pequeño, Luis Ayuso. (SUR)

Matías Stuber

09/09/2026 a las 23:45h.

Presentar la cerveza como un bien cultural puede sonar a justificación. Sin embargo, el alcohol forma parte de la historia cultural. Al fin y al ... cabo, en aquella época las bebidas fermentadas se contaban entre los pocos líquidos higiénicamente seguros. La cerveza y el vino eliminaban los patógenos de manera más o menos fiable, a diferencia del agua disponible. Por ello, considerar el alcohol como un alimento básico no supone restarle importancia a sus riesgos. En la Edad Moderna, el consumo de alcohol estaba generalizado por pura necesidad: se bebía en tabernas, hogares, monasterios y lugares de trabajo.

Así pues, en las sociedad española, su papel social fue doble desde el principio: la cerveza actuaba como un elemento aglutinante que creaba comunidad, pero también como un peligro cuando ese vínculo carecía de un marco regulador. El trabajo, basado en una encuesta representativa a nivel nacional dirigida por el sociólogo Luis Ayuso, analiza cómo los rituales presenciales asociados a la hostelería actúan como una barrera protectora frente al aumento de la individualización y la vida virtual.

Experiencia

En este sentido, Ayuso defiende el valor de dotar de evidencia empírica a hábitos cotidianos que se dan por sentados dentro de la cultura mediterránea, asegurando que «muchas veces se dice que la sociología es la ciencia de lo obvio, pero a ese sentido común hay que ponerle datos, números y un análisis de lo que hay detrás, porque los sociólogos tenemos la capacidad de hacer visible lo invisible». Así, sostiene que un acto rutinario como «salir a tomar una caña tiene un factor importante que nos puede ayudar a luchar contra la digitalización».

El análisis profundiza además en la dinámica interna de estos establecimientos, catalogándolos como verdaderos espacios de apoyo e integración. Según destaca el sociólogo, «los bares son laboratorios sociales e informales muy importantes donde se toman decisiones, se generan ideas y se crean dinámicas de acción».

Tras quedar a tomar algo, el 86% siente que el tiempo vuela, el 83% mejora su estado de ánimo y el 75% reduce sus niveles de estrés

Elementos como la cercanía o la confianza con el personal refuerzan este papel comunitario, hasta el punto de que «para el 62% el camarero le conoce, y algo más de uno de cada tres le cuenta al personal del local sus asuntos personales». Esta función cohesionadora resulta especialmente crítica en el ámbito rural, donde cuatro de cada cinco ciudadanos consideran que las cafeterías y bares son el motor que dinamiza la vida del pueblo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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