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La Champions es una pena<br>

La Champions es una pena<br>
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El arbitraje de Makkelie, al que la tecnología rectifica el penalti que no pita al Atlético y uno de los dos que sí pita al Arsenal, marca de momento una semifinal que se decidirá en Londres
Champions LeagueLa Champions es una pena

El arbitraje de Makkelie, al que la tecnología rectifica el penalti que no pita al Atlético y uno de los dos que sí pita al Arsenal, marca de momento una semifinal que se decidirá en Londres

Julián marca de penaltiFOTO CHEMA REY
  • ALBERTO R. BARBERO
Actualizado 29/04/2026 - 23:17CESTMostrar comentarios533

Demasiado fácil, como casi siempre con el Atlético por medio. De los tres penaltis que marcaron la noche, el del silbato indicó justo los del Arsenal y dejó de indicar justo el del Atlético. Casualidad, seguramente. Medió la tecnología para revisar dos de esas acciones, y aún se quedó corta, dejando el gozo del ínclito Makkelie en un pozo. No será por él que todavía haya semifinal, aunque aun así el premio en forma de empate resulte escaso para un equipo, el rojiblanco, que en el segundo acto desató una tormenta a la que faltaron goles para ser perfecta.

La Champions es una penaAtlético de Madrid 1-1 Arsenal  Resumen Champions League

Por partes. Gyokeres recibió en el área, Hancko lo encimó y el ariete del Arsenal, loco por la música, aprovechó el contacto para acabar en el suelo. Don Danny, uno de esos árbitros de cámara de la UEFA, horroroso desde hace años, no sólo por lo del Metropolitano, se apresuró a señalar el punto sin que los de las pantallas osaran ahí llevarle la contraria, así que al propio delantero sueco no le quedó más remedio que marcar un gol, justo lo que nadie parecía dispuesto a hacer en ese primer tiempo que declinaba.

Cuestión distinta es que el Atlético ya llevara unos minutos flirteando con el tiro en el pie, que tomó forma en una cesión errónea de Julián hacia atrás para originar la jugada de marras. Pero el personal lleva demasiados años viendo Champions como para saber que ese tipo de jugadas se arbitran atendiendo a las circunstancias, ésas que suelen perjudicar a una tropa, la de Simeone, que aún tendría que ver con esos ojos cosas que no creería, pero que por lo demás no acababa de redondear el partido.

Gol de Gyökeres (p.) (0-1) en el Atlético de Madrid 1-1 Arsenal

El Arsenal había jugado con cierta suficiencia, ni demasiado preocupado por lo que pudiera suceder en su área ni demasiado ocupado en llegar a la del Atlético. De hecho fue como si amenazara única y exclusivamente cuando lo necesitaba, primero para hacer acto de presencia, Madueke por la derecha, aunque Hincapié y Martinelli se molestaran en el remate, después justo cuando el Atlético había tenido sus dos únicas ocasiones, ambas de Julián, disparo desde la frontal primero, cabezazo forzado después, respondidas por una contra que a última hora supo bloquear Cardoso y por otra travesura de Madueke.

Por el que Arteta había apostado para el perfil derecho del ataque, con Saka aún fuera de forma, en un once reconocible que por lo demás prescindía de Mosquera para introducir en la zaga a White. El rompecabezas de Simeone se había resuelto recuperando para la causa a Hancko y Lookman y devolviendo a Llorente al carril. Fue cosa de diez minutos que el Arsenal se hiciera con la pelota, a pesar de un aparante arranque rojiblanco, fue cosa de poco más desesperarse con la incapacidad de Giuliano para hacer daño por su lado. Salvo giro de guion, la temporada se le ha hecho larga.

Gol de Julián Alvarez (p.) (1-1) en el Atlético de Madrid 1-1 Arsenal

Efectivamente, Simeone prescindió de Simeone en la reanudación. Eso movió de sitio a Pubill y Llorente... y fue el acabose. Abrió la veda Julián con una falta que anduvo cerca y continuaron por esa senda Lookman y Griezmann, que en la misma jugada toparon respectivamente con Raya y Gabriel. Así que, en una de éstas, córner. Ante el equipo que maneja esas suertes como ninguno, pero que mordió el anzuelo de plantarse en área pequeña cuando el Atlético lo puso en la frontal para que Llorente sacara una volea hacia la mano despegada de White. Por lo que sea ésta no la vio tan clara Makkelie, de hecho no la vio, pero afortunadamente los del VAR justificaron por fin el sueldo. Pena máxima... y Julián que esta vez sí.

No quedó ahí la cosa, de hecho el botín fue escaso, porque aún topó Grizi con el larguero, porque Julián buscó incluso el gol olímpico y porque Lookman falló lo que no se puede fallar, dentro del área a las manos de Raya. Para entonces Arteta ya había buscado remedio para sus penas con un triple cambio en ataque que dice mucho de su fondo de armario: aparecieron del tirón Saka, Gabriel Jesús y Trossard. Efectivamente, el Atlético se fue viniendo abajo por lo físico, más aún perdiendo a Julián y sin que Sorloth siquiera calentara. Tocaba no perder a última hora lo que no se había ganado antes.

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Pero el trencilla guardaba una última bala. Obsesionado quizás con Hancko, volvió a pitar penalti en cuanto el central se arrimó a Eze. Era una de las primeras noticias que dejaba el Arsenal tras el descanso en las inmediaciones de Oblak, pero tomaba forma otra vez de gol... hasta que hubo que rectificar al muchacho. Así que aquello se quedó como estaba, más allá de que el Atlético siga dejándose sábanas en cada colada. Londres, el próximo martes. Para ganarse una final de Champions tras haber empatado en Madrid. Como en 2014. Y siempre hay que creer...

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Fuente original: Leer en Marca
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