El síndrome de La Habana. Juan López Cachón
EEUU La CIA pudo reproducir el 'síndrome de La Habana' en la captura de Maduro: zumbidos, mareos y náuseas en CaracasLa revista 'Forbes' apunta a que el Pentágono habría logrado aunar el efecto de EPIC, un arma de ultrasonidos, con la tecnología que produce una serie de síntomas neurológicos que incluyen mareos, pérdidas sensoriales, agotamiento o sangrados espontáneos.
Más información:El Pentágono usó un avión con apariencia civil en el primer ataque contra una embarcación en el Caribe, según el New York Times
Guillermo Ortiz Publicada 14 enero 2026 02:44hLas claves nuevo Generado con IA
Un testimonio anónimo de un supuesto guardaespaldas de Maduro describe síntomas graves como zumbidos, mareos y sangrado tras un asalto en Caracas.
Se especula que la CIA utilizó un arma llamada EPIC, capaz de incapacitar a grupos enemigos con tecnología electromagnética sin causar muertes.
Los síntomas reportados en Caracas guardan similitud con el conocido 'síndrome de La Habana', que ha afectado a diplomáticos y agentes estadounidenses.
La operación contra Maduro fue rápida y eficaz, lo que genera hipótesis sobre el posible uso de nuevas tecnologías militares estadounidenses inspiradas en dispositivos rusos.
"Veinte hombres, sin una sola baja, nos mataron a cientos… Te lo juro, nunca he visto nada parecido. Ni siquiera nos podíamos levantar después de que utilizaran esa arma de ultrasonidos o lo que fuera".
Son palabras de uno de los guardaespaldas de Nicolás Maduro en un vídeo que se ha hecho viral, entre otras cosas, porque la propia portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lo ha compartido entre sus seguidores.
"Fue como si nos explotara la cabeza desde dentro, algunos empezamos a sangrar por la nariz y otros, a vomitar sangre", añadía.
El asalto a la guarida de Maduro: agentes de la CIA infiltrados, una réplica de su búnker y varios muertos en la operaciónPor supuesto, el testimonio hay que cogerlo con pinzas puesto que parte del anonimato. Puede que realmente quien esté hablando fuera parte del equipo de seguridad de Maduro y puede que sea un señuelo.
También puede que su historia sea verdad o puede que sea una excusa para justificar la escasa resistencia que opusieron a los Delta Force estadounidenses.
En cualquier caso, la descripción cuadra con los efectos de la nueva arma EPIC —Control Electromagnético de Inhabilitación Personal, en sus siglas en inglés— que el Departamento de Defensa comprara en 2017, bajo el primer mandato de Donald Trump.
El objetivo de EPIC es precisamente anular concentraciones de tropas enemigas sin necesidad de matarlas.
Su uso está reservado a acciones de guerra, aunque es especialmente eficaz en operaciones antiterroristas o contra el narcotráfico, en las que el número de oponentes es limitado y suele estar concentrado en un espacio pequeño.
Hasta ahora, no se había utilizado o no había constancia de ello, y tal vez la razón fuera que faltaba el último ingrediente para causar el efecto deseado.
Un parecido sorprendente
Aquí es donde entramos en el terreno de la especulación o de la conspiración, si se quiere, pero es inevitable hacerse la misma pregunta que se hace la revista Forbes: ¿Hay alguna relación entre esta arma EPIC, los síntomas de los guardias de Nicolás Maduro y el llamado "síndrome de la Habana" del que tanto se habla últimamente?
Sería, sin duda, un llamativo giro narrativo y podría dotar a Estados Unidos de una ventaja enorme a la hora de afrontar este tipo de operaciones "quirúrgicas".
El síndrome de la Habana consiste en una serie de síntomas neurológicos que incluyen mareos, pérdidas sensoriales, agotamiento o sangrados espontáneos.
Una nueva investigación vincula el enigmático 'síndrome de La Habana' con la inteligencia rusaEn el último año, varios diplomáticos, soldados y miembros de la inteligencia estadounidense han compartido este deterioro y por eso se le ha venido a dar un nombre común, aunque aún no hay prueba científica suficiente que demuestre que todas esas enfermedades tienen un mismo origen.
El Departamento de Defensa está investigando un dispositivo que compró la Administración Biden en sus últimos días de mandato y que fue repartido entre buena parte de los afectados.
Estos protestaron desde el principio al considerar que tenía que haber una relación causa-efecto entre el dispositivo y sus males, pero las autoridades lo negaron… hasta que, recientemente, un estudio ha demostrado que, sí, que hay piezas de hardware electromagnético de origen ruso que podrían causar esos síntomas, lo que invita a pensar en una operación encubierta del Kremlin o de alguien conectado con el Kremlin.
Nicolás Maduro se dirige al Tribunal Federal Daniel Patrick Moynihan, en Manhattan. Adam Gray Reuters
Operación sin precedentes
La pregunta, por lo tanto, sería si Estados Unidos, tras casi un año de investigaciones, ha conseguido darle la vuelta al problema y utilizar esa tecnología en su beneficio.
El nombre del síndrome tiene que ver, por supuesto, con la capital cubana, pues los primeros que sufrieron unos síntomas similares en grupo fueron los miembros de una delegación diplomática estadounidense que visitaron la ciudad a finales de 2016 y volvieron con vértigos y fuertes dolores de cabeza.
Lo que está claro es que Trump vio en la madrugada del 2 al 3 de enero algo que no había visto jamás… y hablamos del hombre que estuvo detrás de las operaciones contra el general iraní Qasem Solemaini y contra el líder del ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, en la que participó también un comando de las Delta Forces.
También está claro que, más allá de la posible inoperancia de los cientos de guardaespaldas que tenía Maduro, el hecho de que un solo grupo consiguiera su objetivo en tan pocos minutos y con tan pocos daños resulta llamativo.
Golpe al orgullo de Rusia: Trump logra con la captura relámpago de Maduro lo que Putin quiso hacer con ZelenskiLa unión de EPIC con la tecnología rusa hallada en el dispositivo de la discordia —del que apenas se sabe nada, ni siquiera a quién se compró— podría estar detrás de todo.
Un éxito del Departamento de Defensa y de la CIA que podría replicarse en un futuro próximo en operaciones similares.