- ARTUR ZANÓN Londres
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Firmas de inversión y de análisis ven poco probable el bloqueo de Ormuz, pero si sucede tendrá impacto en la economía.
Analistas e inversores en la City de Londres confían en que la subida del precio del petróleo y la bajada generalizada de las bolsas -sin hundirse- que se vivió ayer tenga una continuidad limitada. Aunque reconocen los riesgos del ataque sobre Irán y su extensión a la región, ven poco probable el escenario extremo del bloqueo del estrecho de Ormuz y contextualizan el nuevo conflicto como un capítulo más de los continuos sobresaltos y altibajos que forman parte del entorno.
"Los movimientos del mercado han sido bastante limitados y no son una sorpresa, con subidas del petróleo cercanas al 7%, caídas de los mercados asiáticos y europeos del 1% o 1,5% en general y una subida del 2% del oro", apunta Rupert Thompson, economista jefe de mercados del gestor de activos Iboss. "La relativamente buena respuesta de los mercados -añade- se debe a la resiliencia que han desarrollado en las últimas décadas, no solo en los últimos dos años, a las tensiones geopolíticas y a la razonable buena forma de la economía global". No obstante, el daño seguirá en los próximos días, a juicio de Mohit Kumar, economista jefe en Jefferies, quien reconoce que en las últimas semanas los mercados habían sido demasiado "complacientes con los riesgos geopolíticos".
Daño antes del final
"Nuestro escenario base es que el conflicto no se extenderá durante meses, pero ambas partes se infligirán más daño antes de negociar el final de la guerra", añade el experto. Cree que "no es tiempo de apresurarse para hacer caja [vender]". "Estaríamos preparados para comprar en el punto bajo de la caída, pero esto ahora parece un poco lejos", afirma.
El escenario central para Fidelity es el de una escalada controlada, sin llegar a la interrupción del estrecho de Ormuz, que tilda de "riesgo extremo". "En renta variable, aunque los mercados reaccionen con mayor volatilidad a corto plazo, nuestra opinión sigue siendo constructiva, salvo que la interrupción del suministro energético sea persistente y estructural", indica en un informe Salman Ahmed, responsable global de macro y asignación estratégica de activos de la gestora americana. El mismo análisis apunta, además, hacia una "huida hacia la calidad" en la renta fija y a que el petróleo se moverá entre los 80 y los 95 dólares, entre otros motivos, por el papel exportador que tiene ahora Estados Unidos respecto de las últimas crisis.
Los analistas consideran, además, que se está produciendo un movimiento hacia activos más defensivos. Anthony Willis, economista sénior de multiactivos en Columbia Threadneedle, sostiene que la "escalada militar ha empujado a los inversores hacia activos seguros, como el oro y el dólar". Irán ha desencadenado ventas globales de acciones porque los inversores buscan activos seguros y "están siendo más defensivos", abunda el estratega macro global de RBC Capital Markets, Peter Schaffrik.
Los expertos de Global Capital Markets creen, no obstante, que los bonos públicos podrían no ser tan seguros como se cree, sobre todo si se extiende el conflicto y países como EEUU y Reino Unido no cumplen sus compromisos de ajuste fiscal.
Petróleo
Dominic Wilson, de Goldman Sachs, se refiere al impacto en la energía como principal elemento que puede repercutir en la economía global y los mercados. "En renta variable y crédito, el impacto es negativo, pero solo una disrupción severa y sostenida del petróleo tendrían consecuencias sustanciales para el crecimiento global", advierte.
La duración del conflicto es clave también para el economista jefe global de Bank of America, Claudio Irigoyen, que explica a EXPANSIÓN que las consecuencias serán "limitadas si el conflicto no se extiende mucho en el tiempo y el petróleo, después de subir diez dólares o un poco más, vuelve a su nivel previo".
Irigoyen sitúa la intervención de Estados Unidos en Irán en el marco de la batalla donde "Estados Unidos busca controlar la oferta de chips y energía y China, la de minerales raros".
En su opinión, este conflicto es más un capítulo de la guerra comercial que un conflicto como los de Rusia y Ucrania, o Palestina.
Los analistas de BMI, firma que pertenece a Fitch Group, no creen que se vaya a producir el peor escenario, pero advierten de que un petróleo entre 90 y 130 dólares elevaría la inflación entre uno y 2,5 putos y restaría entre una y tres décima al PIB mundial.
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