Martes, 21 de abril de 2026 Mar 21/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

La confesión 'póstuma' de Bárcenas ata a Rajoy a 72 horas de su declaración: "La operación se inicia por los responsables del PP"

La confesión 'póstuma' de Bárcenas ata a Rajoy a 72 horas de su declaración: "La operación se inicia por los responsables del PP"
Artículo Completo 1,118 palabras
La gran incógnita es el grado de conocimiento que tenía el ex presidente del Gobierno de la 'operación Kitchen' Leer

Luis Bárcenas asegura que, si por él fuera, pasaría página y se olvidaría de la operación Kitchen; que lo último que le pedía el cuerpo era volver a pisar la Audiencia Nacional que le envió a la cárcel; y que si lo ha hecho ha sido porque siente que tiene una deuda moral con su familia.

Después de pasar ocho años en prisión, seis de ellos privado completamente de libertad por el caso Gürtel, y de haber saldado ya por completo sus cuentas con la Justicia (se encuentra en libertad condicional y le ha sido intervenido todo su patrimonio, incluidas sus millonarias cuentas en Suiza), mantiene su acusación contra la antigua cúpula de Interior porque asegura que no va a perdonar nunca que su propio partido le robara en su propia casa y pusiera en riesgo la vida de su mujer y de su hijo con el asalto del falso cura, al que se niega a referirse a él como tal y lo tilda directamente de «secuestrador». Pero sobre, todo, insiste, «para que nunca a nadie le vuelva a ocurrir algo semejante en un Estado de Derecho».

Llegados a este punto y con el ex tesorero por primera vez como acusador y no como acusado, las grandes incógnitas radican en el grado de conocimiento que tenía de la operación parapolicial Mariano Rajoy, cuya eventual implicación pende del testimonio del ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz y quien fuera su secretario de Estado, Francisco Martínez, que han rechazado estar defendidos por abogados del entorno del ex presidente, aunque fuera sin coste alguno. Una distracción que se atisba como un hecho probado toda vez que en la causa están enteros los móviles del ex alto cargo del PP volcados en un Vips de Madrid por un grupo de agentes.

Bárcenas pagó a un preso para que borrara un audio de "M.R, Mariano Rajoy"E.M

Ya nadie niega tampoco la existencia de un gran operativo en el que participaron decenas de policías, en el que intervinieron un nutrido de altísimos mandos y que fue supervisado por la cúpula del Ministerio a través de la interlocución directa con los comisarios. Hasta las defensas se limitan a esgrimir que el despliegue de medios tenía como objeto la búsqueda de una supuesta fortuna oculta del ex tesorero.

Pero éste no tuvo nunca conocimiento ni de la existencia de indicios de fondos escondidos ni del continuo ir y venir de agentes por las calles de Madrid siguiendo a los Bárcenas mañana, tarde y noche en una interminable carrera por apuntarse la medalla ante sus superiores mientras se intentaba blindar a Rajoy en sus horas más difíciles.

El principal enemigo del ex tesorero del PP son, sin embargo, su credibilidad y los continuos cambios de versión que desplegó desde que se descubrieron sus depósitos en el país helvético. Primero negó la existencia de sobresueldos en negro publicados por EL MUNDO; luego que la letra de los famosos Papeles de Bárcenas publicados por El País fuera suya («ese cuaderno no existe, ni ha existido y en consecuencia no es mi letra»); y llegó a rechazar que hubiera grabado durante aquellos convulsos meses a altos dirigentes de su partidos hablando de la caja B.

Bárcenas, despojado ya de cualquier tipo de compromiso y sin la espada de Damocles a la que más temía, el ingreso en prisión de su mujer, confiesa por primera vez que le robaron y en qué consistió el botín. Lo avanzó hace unos días a este periódico y lo ha desarrollado en su profusa testifical: un pendrive con tres grabaciones, una de ellas con Rajoy, que depositó en el taller de restauración de obras de arte de su mujer y que cuando quiso recuperarlo al salir de prisión preventiva había desaparecido. Y junto a esta memoria portátil, abundantes documentos con anotaciones de los pagos con dinero negro que habitualmente realizaba el partido en sus diferentes citas electorales. El ex tesorero ilustró una escena reveladora de Rajoy, cuando recibe los documentos comprometedores de la caja B. "Se da la vuelta en el sillón, eso se oye en la grabación, lo introduce en el destructor de papeles". Y añadió: "La operación se inicia por los responsables del PP".

Que existían grabaciones en su poder queda avalado por las referencias de los comisarios investigados en las grabaciones que se realizaron entre ellos. Por el episodio protagonizado, y confesado en sede judicial, de que uno de los más altos comisarios de la época, Enrique García Castaño, que accedió en persona al referido taller. Pero también por las confesiones que realizó Bárcenas cuando sus negociaciones con el PP para salvar a Rosalía Iglesias se torcían. «Tengo documentos y discos duros que harían caer al Gobierno, pero en las actuales circunstancias lo último que le conviene a España es que caiga el Gobierno», amenazó ante Pedro J. Ramírez en la reunión de las 'Cuatro horas con Bárcenas', cuando mantenía ya un canal abierto con el PP para amortiguar su horizonte judicial. «Los papeles están otra vez en poder de Bárcenas», avisó el ex tesorero a Raúl del Pozo, que reflejó la advertencia en mayo de 2013.

Trece años después, quien ahora es de nuevo tesorero, pero de su hijo Guillermo Bárcenas, estrella musical patria, interpela a los mandos policiales que le sustrajeron su cintateca para que afloren de una vez por todas el material y este asunto quede zanjado para siempre. Porque «sólo una operación como Kitchen», que le pareció una «película» cuando los periodistas de este diario se la avanzaron en 2015, «pudo llevarse a cabo con el visto bueno de las más altas instancias del PP». Y señala directamente a Soraya Sáenz de Santamaría, Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy.

Recordó ayer que nunca se creyó que sus antiguos compañeros le hubieran podido robar y sólo comenzó a advertir que la «fabulación» era real cuando este diario le exhibió una prueba irrefutable del espionaje contra la que no pudieron sus dudas: su clave de Movistar. Era el apelativo con el que se refería cariñosamente a su mujer en la intimidad, hallado entre el material confiscado ilegalmente. Ahí se dio cuenta, por vez primera, de que esta historia iba en serio.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir