El etarra Asier Arzalluz, conocido como 'Santi', fue detenido en Francia en 2002 y entregado a España en 2009. Policía Nacional
Tribunales ETA La consejera socialista vasca pone en semilibertad al asesino de López de Lacalle condenado a 30 años hace sólo 15 mesesEl juez le impuso la "pena máxima" debido a su "falta de arrepentimiento". Para poder recibir el tercer grado ha redactado una carta sobre sus crímenes.
Más información:Dos etarras reconocen haber participado en el asesinato del periodista López de Lacalle en el 2000 en Andoain (Guipúzcoa)
Javier Corbacho Publicada 13 febrero 2026 02:50h Actualizada 13 febrero 2026 02:50hLas claves nuevo Generado con IA
El Gobierno vasco ha concedido el tercer grado penitenciario al etarra Asier Arzalluz Goñi, condenado hace 15 meses a 30 años por el asesinato del periodista José Luis López de Lacalle.
La semilibertad permitirá a Arzalluz salir de prisión durante el día y regresar solo a dormir, tras redactar una carta de arrepentimiento y participar en actividades de la prisión.
Asociaciones de víctimas de ETA consideran estas cartas de arrepentimiento como "fraudulentas" y la Justicia ha criticado la falta de un perdón claro y expreso.
La decisión sobre si se mantiene el tercer grado depende ahora de la Fiscalía, que puede recurrir y paralizar la medida hasta que resuelva el juez de Vigilancia Penitenciaria.
Tan sólo 15 meses después de ser condenado por el asesinato del columnista José Luis López de Lacalle, el etarra Santi ha recibido el tercer grado. Esto es, la semilibertad.
Podrá salir de prisión durante el día y regresar a la cárcel únicamente a dormir.
El Gobierno vasco, por decisión de la consejera socialista María Jesús San José, del PSOE, ha concedido este jueves a Asier Arzalluz Goñi (su nombre real) este beneficio penitenciario.
El 27 de noviembre de 2024, hace poco más de un año, este etarra fue condenado por la Audiencia Nacional a 30 años de prisión por el asesinato del columnista de El Mundo, cometido en 2000.
EL ESPAÑOL ha consultado dicha sentencia, en la que el tribunal de la Sala de lo Penal subraya que le impone la "pena máxima", de tres décadas entre rejas, debido a su "falta de arrepentimiento". Por entonces, no había pedido perdón a sus víctimas.
Según ha podido saber este periódico, en determinado momento de ese lapso de 15 meses, el terrorista sí ha redactado una carta, lo que ha allanado que los técnicos de la cárcel propongan su progresión de grado y el Gobierno vasco se lo conceda.
Salvo contadas excepciones, las asociaciones de víctimas de ETA tachan estas misivas de "fraudulentas" y las interpretan como "un paripé".
Dos etarras reconocen haber participado en el asesinato del periodista López de Lacalle en el 2000 en Andoain (Guipúzcoa)De hecho, la Justicia ya reprochó que los condenados utilizasen fórmulas vagas y esquivas o alusiones genéricas al "conflicto vasco" en lugar de un perdón expreso, con muestras de un arrepentimiento claro.
Este periódico ha podido saber que, además de la mencionada carta, que menciona el asesinato de López de Lacalle, Arzalluz ha participado en estos 15 meses en actividades programadas por la prisión. También ha abonado, de forma parcial, la indemnización que le impuso la Audiencia Nacional.
Ahora, que salga de prisión o que, por contra, se paralice su tercer grado depende de la Fiscalía. Si el fiscal Carlos García Berro no está conforme con la decisión del Gobierno vasco, puede recurrirla, lo que supone, inmediatamente, que se frena.
La última palabra la tendría, en ese caso, el juez titular del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.
Desde octubre de 2021, el Ejecutivo autonómico tiene transferidas las competencias en materia penitenciaria, lo que se ha traducido en un acelerón en el número de terceros grados y otros beneficios penitenciarios a etarras.
Quien los concede es el Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Ejecutivo regional, en manos del PSOE.
Lo "abyecto" de su crimen
En este caso, sorprende el arrepentimiento exprés del etarra Arzalluz. La sentencia que le condenó era clara al subrayar que le imponía 30 años de prisión por no haber mostrado "ningún signo de arrepentimiento o de disculpa para con las víctimas del asesinato".
El etarra sí reconoció los hechos, lo que facilitó su condena. Ahora bien, lo hizo, a ojos del tribunal, de manera tardía. "Veintidós años después de la comisión de los hechos", reprochó la Sala, que rechazó, por ello, aplicarle la atenuante de confesión.
La Sala de lo Penal insistió en "la abyección" de su crimen, que no sólo se limitó a arrebatar una vida, sino a cercenar la libertad de expresión, ya que su víctima fue escogida como objetivo por sus opiniones, vertidas en El Mundo, y contrarias a la actividad de ETA.
Su asesinato fue un intento de "silenciar y destruir la libertad de expresión constitucionalmente consagrada".
La sentencia recordaba que López de Lacalle era "un periodista que opinaba libremente y mantenía ideas propias y distintas a las de la organización terrorista ETA".
Quince meses después de aquel fallo, Santi gozará de la semilibertad. Siempre y cuando la Fiscalía no decida recurrir dicha decisión, lo que paralizaría la medida hasta que se pronuncie el juez.
- Fiscalía
- Audiencia Nacional
- Víctimas terrorismo
- Terrorismo
- País Vasco
- Diario El Mundo
- Presos de ETA
- ETA
- espana-newsletter