La activista Laura Loomer, sentada frente a Volodímir Zelenski. @LauraLoomer X
EEUU La conversión de Laura Loomer, la activista MAGA que pasó de difundir las teorías del Kremlin a entrevistarse con ZelenskiLoomer, de gran ascendente sobre Trump, presentó a Ucrania como un país dominado por nazis. Ahora admite haber caído en la propaganda prorrusa.
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Itziar Nodal Corresponsal en EEUU Publicada 26 julio 2026 03:28h Las clavesLas claves Generado con IA
"Estoy empezando a darme cuenta de muchas cosas, y una de ellas es que, en realidad, no me gusta mucha de la gente que he conocido en el Partido Republicano durante los últimos doce años". Son las palabras que Laura Loomer, una de las activistas con mayor acceso a Donald Trump, publicó en la red social X después de viajar a Ucrania.
La mujer que ha levantado su poder acusando a otros de traicionar al presidente ha empezado ahora a sospechar del mundo que la convirtió en alguien. Tras admitir que cayó en la propaganda rusa, visitar Bucha y refugiarse durante una alarma aérea en Kiev, sostiene que parte de la derecha es ignorante y otra está "comprada".
"Comen perros y gatos": Laura Loomer, la agitadora que encandila a Trump y alarma a los republicanosLoomer no ha roto con Trump ni ha abandonado MAGA. Lo que ha hecho es dirigir contra una parte de la derecha trumpista las acusaciones de deslealtad, corrupción e influencia extranjera que hasta ahora reservaba para los enemigos del presidente.
Para entender el alcance de sus palabras hay que recordar qué ocurre cuando Loomer decide que alguien no merece seguir junto a Trump.
En abril de 2025, la activista entró en el Despacho Oval para cuestionar ante el presidente la lealtad de varios miembros del Consejo de Seguridad Nacional. Al día siguiente, varios funcionarios fueron apartados.
También fue destituido el general Timothy Haugh, entonces director de la Agencia de Seguridad Nacional y jefe del Mando Cibernético, cuya salida ella había reclamado públicamente.
Loomer no ocupa ningún cargo en la Administración, pero ha convertido sus publicaciones en una prueba de pureza ideológica. Revisa nombramientos, rescata antiguas críticas contra Trump y presenta cualquier desviación como una señal de traición.
President Zelenskyy @ZelenskyyUa even wore a suit for me today! https://t.co/m8cCIympItpic.twitter.com/n6LDQ7jOPA
— Laura Loomer (@LauraLoomer) July 23, 2026
Sus campañas han tenido tantas consecuencias que en Washington se utiliza incluso una expresión: ser Loomered, quedar bajo su radar y comprobar cómo una acusación lanzada en redes termina llegando a la Casa Blanca.
Por eso, su último desahogo tiene una gravedad especial. La mujer que ha construido su poder buscando infiltrados alrededor del presidente ha empezado a aplicar el mismo examen a quienes han compartido con ella doce años de Partido Republicano.
Para alguien que ha convertido la lealtad en una frontera absoluta, afirmar que una parte de los suyos es ignorante y otra está "comprada" equivale a expulsarla moralmente del movimiento.
Las reacciones han confirmado la fractura. Parte de su audiencia la acusa de ser una "propagandista pagada" y de haberse puesto al servicio de Israel. Otros se preguntan cómo una activista dedicada a desenmascarar conspiraciones ha tardado tanto en reconocer la influencia rusa.
De escribir para RT a sentarse frente a Zelenski
El giro de Loomer no comenzó bajo las sirenas de Kiev. Semanas antes del viaje ya había confesado en su programa: "Caí en la propaganda rusa". El detonante fue el relato de Andrew Moore, uno de sus colaboradores, después de regresar de Ucrania y contar una noche bajo un ataque ruso y la destrucción de una iglesia evangélica.
What actually happened behind closed doors after the explosive Oval Office meeting between Ukraine’s President Zelensky @ZelenskyyUa, President Trump @POTUS and Vice President @JDVance?
— Laura Loomer (@LauraLoomer) July 23, 2026
President Zelensky finally opens up in our exclusive interview.
Full interview drops soon! pic.twitter.com/R6pLPmqQ5j
Hasta entonces había repetido algunas de las principales narrativas del Kremlin: presentó Ucrania como un país dominado por simpatizantes nazis, rechazó la ayuda estadounidense a Kiev y advirtió de que podía provocar una tercera guerra mundial. Años antes incluso había publicado artículos en RT, el medio financiado por la Federación Rusa.
Reconocer el error desde Florida no le pareció suficiente. Loomer ha viajado a Ucrania para comprobar personalmente aquello que había negado o minimizado. En Bucha visitó la fosa común y, según relató, vio fotografías de civiles y religiosos asesinados y pruebas de las torturas sufridas por prisioneros de guerra.
Después, una alarma aérea la obligó a correr hacia un refugio en Kiev. Se declaró avergonzada por haber despreciado durante cinco años el sufrimiento de los ucranianos. "Hemos sido intoxicados por la propaganda rusa y ni siquiera nos damos cuenta", escribió.
También anunció que no borrará sus antiguas publicaciones: quiere conservarlas como prueba de su equivocación y del poder de una cámara de eco.
La Oficina presidencial ucraniana ha dado al viraje un tratamiento de alto nivel. Sergiy Kyslytsya, su primer subjefe, mantuvo una larga conversación con Loomer y la acompañó a la Lavra de las Cuevas, un complejo monástico del siglo XI y uno de los grandes centros del cristianismo ortodoxo.
Laura Loomer, a su llegada a Filadelfia, con la comitiva del expresidente Donald Trump. Eduardo Muñoz Reuters
Un dron ruso había alcanzado un mes antes la catedral de la Dormición y provocado un incendio.
El viaje culminó, además, con una reunión con Volodímir Zelenski en el Palacio Mariyinski. La propia Loomer publicó en X una imagen junto al presidente ucraniano y anunció que le había entrevistado. "No hubo preguntas vetadas y no me guardé nada", aseguró.
Y Trump lo celebró. "¡¡Muy bien!!!", escribió el presidente a través de una publicación en Truth en la que compartía una captura de la entrevista entre Loomer y Zelenski.
La escena resume el viraje: la activista que hasta hace poco atacaba duramente al mandatario ha terminado sentada frente a él en Kiev... con el beneplácito del gran jefe.
La batalla por el alma de MAGA
Fue dentro de la catedral dañada donde Loomer convirtió su arrepentimiento en una ofensiva contra nombres concretos de la derecha estadounidense. Señaló a Tucker Carlson y Candace Owens por presentar Rusia como un "bastión de la libertad" y un refugio del cristianismo mientras Vladímir Putin bombardea uno de sus templos más antiguos.
"No puedes mirarme a los ojos y decir que estás protegiendo el cristianismo mientras intentas volar a Jesucristo con un dron Shahed", afirmó. Después condensó el mensaje en una frase diseñada para atravesar las redes conservadoras: "Putin lanzó un dron contra Jesucristo".
La entrevista de Carlson a Putin o cómo el Kremlin (y la extrema derecha) trata de parar la ayuda a KievLoomer no se ha convertido en una moderada ni ha renunciado al lenguaje incendiario que la hizo famosa. Ha cambiado el enemigo contra el que lo dirige. Ahora acusa a quienes mantienen el relato de Rusia como defensora de la fe y de los valores tradicionales de cerrar los ojos ante los ataques de Putin o de servir a intereses extranjeros.
La respuesta más contundente ha llegado de Alex Jones. El fundador de Infowars la ha llamado "operadora israelí" y ha presentado su viaje y su acercamiento a las autoridades ucranianas como parte de una operación extranjera.
Loomer le ha respondido recordándole que fue condenado por difundir durante años que la matanza de Sandy Hook —el asesinato de 20 niños y seis trabajadores de una escuela de Connecticut— había sido un montaje.
La acusación de trabajar para Israel ya no procede únicamente de cuentas anónimas. Una de las voces más reconocibles del universo conspirativo la ha utilizado públicamente para desacreditar su nueva posición.
El fundador de Infowars, Alex Jones. Reuters
Loomer sostiene que una parte de la derecha ha sido manipulada por Moscú y sugiere que otra está "comprada". Sus adversarios responden que es ella quien actúa al servicio de otro país.
Los medios ucranianos han recibido el viraje, en general, con tono favorable y algunos lo presentan como prueba de que una figura influyente de la derecha estadounidense puede abandonar las narrativas del Kremlin.
No basta para hablar de un cambio general en MAGA, pero explica el interés de Kiev por una activista con 1,9 millones de seguidores y un acceso poco habitual a Trump.
La pelea viene de antes. Loomer lleva meses enfrentada a Carlson, Owens y Nick Fuentes por Israel, el antisemitismo y el rumbo del movimiento. El viaje ha unido ahora esa batalla con la fractura que separa a quienes consideran a Putin una amenaza de quienes lo presentan como un aliado ideológico y religioso.
Nick Fuentes, el agitador que capta el voto de los jóvenes 'ultra' en EEUU con críticas a Trump y elogios a HitlerTrump permanece fuera de sus ataques. Loomer sigue defendiendo al presidente y presenta su nueva cruzada como una forma de proteger el movimiento. No cree haber abandonado MAGA. Cree que algunos de quienes lo han definido durante años han dejado de representarlo.
La cazadora de traidores no ha cambiado de oficio. Sólo ha ampliado la lista de sospechosos.