Embalse de Tentudía afectado por la sequía. CHG Europa Press
Historias La crisis climática pone en peligro la economía española: eleva la deuda 81 puntos sobre las previsiones para 2050Un informe reciente asegura que, de no hacer nada, el calentamiento global aumentará 81 puntos porcentuales la ratio deuda/PIB en las próximas décadas.
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Inés Sánchez-Manjavacas Castaño Publicada 10 marzo 2026 07:30hCuando se habla de cambio climático se habla de salud, de meteorología, de sequía, entre otros, y se puede olvidar una consecuencia común: la economía. El aumento progresivo de la temperatura del planeta pone en riesgo los sistemas financieros de los países de la Unión Europea (UE).
Un informe publicado este lunes arroja luz sobre el verdadero coste de este problema para las economías europeas y concluye que las proyecciones oficiales de deuda de la Comisión Europeasubestiman en gran medida la magnitud de la ratio entre esta y el producto interior bruto (PIB) para las próximas décadas.
España sería, según estas estimaciones, una de las potencias más perjudicadas de la UE. Si el país no aumenta la inversión para combatir la crisis climática, su ratio de deuda/PIB de 2050 sería de 81 puntos porcentuales superior a las proyecciones oficiales.
España, entre los 20 países que más sufrieron el cambio climático en 2024: nos costó más de 9.500 millones de eurosEl riesgo se produce porque la crisis climática dañará la productividad, la infraestructura y sectores clave como la agricultura, el transporte y la energía, cuenta el informe. Ese perjuicio deriva en el aumento de la ratio deuda/PIB porque perjudica este último índice y la recaudación fiscal.
A eso hay que sumar un incremento de los costes de reparación y reconstrucción tras los desastres climáticos, que se ven cada vez más acrecentados por el calentamiento global.
Si el calentamiento global se limita a 1,5°C, la deuda española respecto del PIB seguiría aumentando por encima de las proyecciones oficiales para 2050, pero sólo en un punto porcentual. No obstante, para ello hace falta una gran inversión pública.
El problema es que las normas fiscales de la UE no permiten dedicar partidas públicas suficientes para mitigar y adaptar los estados al cambio climático. Una medida que nace del intento actual por reducir el endeudamiento a corto plazo.
Sebastian Mang, director del programa de la UE en la New Economics Foundation (NEF), cree que este marco es un error y defiende que la única forma de evitar la catástrofe es invertir en energías renovables más limpias y económicas, vehículos eléctricos, transporte público y bombas de calor. Sin olvidar la adaptación a fenómenos meteorológicos extremos.
Solo así, dice, se conseguirá "una Europa más competitiva y segura". Estas inversiones en prosperidad compartida son las que protegen las finanzas públicas, fortalecen la base industrial del continente y garantizan una vida digna para las generaciones futuras, asegura Mang.
Por su parte, Hans Stegeman, economista jefe de Triodos Bank, considera que este trabajo transmite un mensaje crucial: "Podemos excluir las consecuencias económicas del cambio climático de nuestros modelos, pero no de nuestro futuro".
Si Europa quiere una transición real, eso requiere que los gobiernos tomen la iniciativa y dirijan la financiación privada hacia una economía libre de combustibles fósiles. También que rediseñen las reglas de la sostenibilidad fiscal "para reflejar la realidad ecológica y climática".
Tres escenarios
El análisis lo ha realizado la NEF y para ello han evaluado tres escenarios: uno en el que los países no actúan; otro en el que actúan tarde, aumentando las inversiones climáticas después de 2030; y el último en el que se destina dinero desde ya.
El cambio climático incrementa la violencia y el hambre: el 90% de las comunidades afirman que es una "grave amenaza"En el primer escenario, si todo sigue como hasta ahora y no se dedica más dinero a esta cuestión, la relación deuda/PIB será 81 puntos porcentuales superior a la esperada para 2050 y estará 276 puntos por encima de lo que se prevé para 2070.
Si Europa decide retrasar las partidas destinadas al cambio climático y las intensifica drásticamente en esa década, pero no invierte lo suficiente en adaptación, la situación sería menos catastrófica, pero sigue siendo preocupante.
Ese retraso supondría que los países deben invertir más en mitigar los efectos de la crisis climática. Por lo tanto, este indicador de deuda/PIB se situaría 64 puntos porcentuales por encima de lo que está proyectado para 2050 en España y veinte años después sería 126 puntos superior. Aquí, en 2070 el aumento de la deuda sería de la mitad.
Solo el tercer escenario, actuar con anticipación, permite una previsión favorable. Esto incluye destinar el 1% de nuestro PIB a abordar la crisis climática, además de invertir más en la adaptación a un clima más cálido.
Así, la relación deuda/PIB solo supera en 46 puntos porcentuales la estimación española de 2050 y 86 la de 2070. En comparación con lo habitual, el crecimiento de la deuda esmás de dos tercios menor para 2070.
La NEF pide que la UE incorpore el coste real del colapso climático en sus previsiones fiscales y libere espacio para invertir. Para ello, propone excluir la descarbonización de las reglas fiscales o financiarla con deuda común, crear un mecanismo permanente de resiliencia climática y ampliar el fondo de solidaridad.