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La crisis de la vivienda afecta a la salud mental de los 'millennials'

La crisis de la vivienda afecta a la salud mental de los 'millennials'
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Un estudio de Oxfam, FAD y el Consejo de la Juventud señala que el precio de los alquileres y la precariedad hacen que los menores de 35 años, llamados 'generación inquilina', tengan bajas expectativas de futuro
La crisis de la vivienda afecta a la salud mental de los 'millennials'

Un estudio de Oxfam, FAD y el Consejo de la Juventud señala que el precio de los alquileres y la precariedad hacen que los menores de 35 años, llamados 'generación inquilina', tengan bajas expectativas de futuro

Regala esta noticia Añádenos en Google Manifestación por una vivienda digna, en Madrid, en 2025. (EP)

Doménico Chiappe

Madrid

16/06/2026 a las 00:05h.

Los jóvenes españoles enfrentan unos «precios de compraventa de vivienda disparados y alquileres asfixiantes han hundido la ya de por si baja emancipación», según un ... informe elaborado por el Consejo de la Juventud de España (CJE), Fad Juventud y Oxfam Intermón. «Quienes consiguen independizarse del hogar familiar, se encuentran -valora el informe- en una situación de precariedad habitacional que les impide ahorrar tras pagar el alquiler, que les incapacita para comprar una vivienda». Esa encrucijada de vivir con los padres con una posibilidad de ahorro o vivir solos para ser inquilinos de por vida, está haciendo mella en la salud mental de la juventud en un desquiciante cóctel con salarios bajos, estacionalidad y parcialidad no deseada. La precariedad «a pesar de la fortaleza de la economía española»

Por el alto precio de la vivienda, eso implica que tienen nula capacidad de ahorro. En datos, el año pasado «la mitad de la población joven residía en alquiler a precio de mercado, lo que supone una subida de más de 20 puntos porcentuales en menos de dos décadas» y «las tasas de propiedad pasan del 78% para la cohorte nacida entre 1970-1974 al 44% para la nacida entre 1995-1999». Casi la mitad entre 'boomers' y los 'millennials', con una diferencia de 30% entre una generación y otra a la hora de vivir en un piso en propiedad al cumplir la treintena.

Sueldos y alquiler

Esta clara situación de «vulnerabilidad habitacional y económica se asocian sistemáticamente a peores niveles de bienestar emocional y a una peor salud mental autopercibida», mantienen los autores del citado análisis. La razón no está solo en la cuestión de la casa propia, sino en un conjunto de realidades laborales que crean una pesimista visión de futuro, como la temporalidad, la precariedad, la contratación por debajo de los perfiles de estudios y sobre todo la diferencia entre sueldos y mensualidades de la vivienda.

«El precio del alquiler retoma una trayectoria claramente ascendente que ya no va a retroceder y crece con mayor intensidad que los salarios agravando la brecha entre ingresos y costes residenciales hasta superar el precio del alquiler el salario de las personas jóvenes en 2017», sostiene el estudio, presentado este martes. Así que el alquiler «actúa como un potente factor de empobrecimiento». Además, aunque las hipotecas tienen una tendencia más estable, requieren salvar barreras «como la necesidad de ahorro previo, la estabilidad laboral y el acceso al crédito».

«El sobreesfuerzo económico en vivienda impacta el bienestar emocional»

En este contexto, el 42% de los que tienen entre 25 y 34 años que sufre la «crisis de la vivienda» percibe su salud mental como regular o mala. «El sobreesfuerzo económico en vivienda impacta el bienestar emocional». En datos, según la investigación, la «mala salud mental» se duplica entre quienes destinan más del 50% de sus ingresos al pago de vivienda frente a quienes dedican menos del 30%.

«Para muchas personas jóvenes, la vivienda marca decisiones vitales, con quién viven, qué intimidad pueden tener, cuánto tiempo pueden sostener un alquiler o hasta qué punto pueden imaginar un proyecto de vida propio», afirma Julia García, coautora del informe y experta en desigualdades y juventud de Oxfam Intermón. «La crisis habitacional se ha convertido en un factor estructural de desigualdad que afecta a su salud mental, a sus relaciones y a sus expectativas de futuro».

La «generación inquilina» es también una generación deprimida, con malestar por ver reducidas sus opciones de futuro, dejando a un 63,5% de jóvenes en esta «situación de carencia material severa» con «algún problema» psicológico, frente a un 50% «de quienes no presentan ninguna privación». La ecuación es sencilla, concluye el reporte. Mientras menos capacidad de ahorro, más malestar mental.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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