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Macroeconomía La crisis de vivienda y la presión fiscal merman el poder adquisitivo de las clases medias y empobrecen a los jóvenesPese a las mejoras del empleo, la desigualdad se ha incrementado en una situación que puede acabar afectando al crecimiento económico.
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Eduardo Ortega Socorro Publicada 14 junio 2026 02:21h Las clavesLas claves Generado con IA
La economía española crece... Pero los españoles no tienen tan claro que su economía mejore. Diferentes sondeos y análisis apuntan que muchos ciudadanos perciben todo lo contrario: que su capacidad adquisitiva está mermando y que, incluso, se están empobreciendo.
Y algo de eso hay, dado que las rentas reales de los hogares llevan estancadas más de 20 años, según la OCDE. ¿Implica esto que hay una crisis de las clases medias en España o cambios en su estructura? No exactamente. Lo que sí ocurre es que la presión fiscal y la crisis de vivienda están mermando los bolsillos de estos hogares... Y empobreciendo a los jóvenes. Sobre todo si se toma de referencia 2019, antes de la pandemia y de los picos de inflación desatados por la guerra en Ucrania.
Así lo indican analistas contactados por EL ESPAÑOL e Invertia. Entre ellos, Miguel Cardoso, economista jefe para España y Portugal en BBVA Research. "Hay un empobrecimiento relativo de buena parte de las clases medias, sobre todo por la combinación de salarios reales estancados, mayor esfuerzo en vivienda y más presión fiscal efectiva sobre rentas laborales intermedias", apunta.
"Sobre vivienda, en las zonas urbanas donde se crea empleo, el alquiler llega a absorber casi el 50% de la renta del hogar, mientras que la compra queda restringida a hogares con mayor renta y ahorro previo. Esto erosiona especialmente a la clase media urbana y joven, porque reduce el ahorro, consumo y capacidad de acumulación patrimonial", añade.
La vivienda y sus continuos incrementos de precios marcan la situación, pero también los impuestos y las cotizaciones que pagan los asalariados, que merman su economía.
La decisión del Gobierno de no adaptar el IRPF a la inflación cuesta entre 250 y 2.163 euros al año a cada contribuyente"La evolución es preocupante para una parte de la clase media", opina Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de Funcas. "Es la que ha tenido que pagar más impuestos porque el IRPF no se ha deflactado y han tenido que pagar más impuesto". A esto suma una crisis de vivienda que ha potenciado su encarecimiento y una "merma del poder adquisitivo".
Cabe recordar que no adaptar y actualizar los tramos de IRPF a la inflación (es decir, no deflactar) genera un fenómeno conocido como progresividad en frío.
Consiste en que los salarios suben para compensar las subidas de precios. Pero, al no adaptarse los tramos de IRPF a la evolución de la inflación, el contribuyente pasa a un tramo superior. Y paga más en este impuesto sin experimentar una mejora real de poder adquisitivo.
De hecho, el no haber deflactado este impuesto entre 2022 y 2026 cuesta ya a cada contribuyente entre 250 y 2.141 euros al año. Una medida que no se aplica pese a que la recaudación tributaria va de récord en récord.
Gregorio Izquierdo, director general del Instituto de Estudios Económicos (el think tank de la CEOE), comparte el impacto de la fiscalidad en las clases medias. "Las subidas impositivas acumuladas en el tiempo y en especial el aumento de la carga tributaria derivada de no adaptar la inflación han supuesto una importante pérdida de bienestar".
El expresidente del Instituto Nacional de Estadística (INE) suma a esto que "un problema añadido es la evolución negativa de la productividad, que está más de un 3% por debajo de los niveles alcanzados en 2019. Inevitablemente esto tiene un efecto negativo a medio y largo plazo sobre los salarios".
El salario más frecuente sube y se pone en los 16.520 euros pero está un 10,6% por debajo de los años anteriores a la pandemiaCon todo, Izquierdo matiza que en absoluto se puede tener una visión totalmente negativa de la situación de la clase media española. "Se ha visto beneficiada por la buena marcha de los salarios y el empleo, aunque una parte significativa de la mejora no se ha traducido en mejora del bienestar por los aumentos impositivos", matiza.
Raymond Torres comparte este punto de vista. "Ha habido hogares que se han beneficiado de la evolución del empleo y también de la subida del salario mínimo interprofesional (SMI)", indica el economista que indica que también hay clases medias que se han beneficiado de la evolución del mercado de la vivienda. Porque son propietarios, claro. "Son los únicos que en cierta manera aprovechan esta situación".
Javier Díaz-Giménez, profesor de Economía en el IESE, se suma a quienes consideran que la carestía de vivienda es el mayor problema que atraviesa el país. Y su clase media, claro.
"El país entero se ha empobrecido por el peor problema y la peor legislación: la vivienda", argumenta. "Todo el mundo tiene que vivir en algún sitio. La dejación que han hecho las autoridades con este asunto teniendo en cuenta el crecimiento de población que hemos experimentado nos ha llevado a esta emergencia nacional".
La vivienda, disparada: comprar una casa exige ya ocho años íntegros de ingresos de una familia españolaPor ello, considera la situación de la vivienda (que no ha estado acompañada en sus subidas de precio por los salarios) es lo que ha generado "una parte muy grande del descontento" .
En buena medida, Carlos Gutiérrez comparte esta visión. El secretario de Estudios y Discurso de Comisiones Obreras (CCOO) opina que no hay "un derrumbe material de la clase media trabajadora, sino una pérdida de seguridad y de expectativas, en un contexto de gran incertidumbre. Existe una amplia sensación de más fragilidad, más inseguridad y más vulnerabilidad. Se extiende una pérdida de confianza en el futuro".
Por ello, "más que hablar de empobrecimiento generalizado, lo haría de una crisis de expectativas y de seguridad vital que tiene base material en la vivienda, la inflación reciente, los bajos salarios estructurales de nuestro país y la tensión de los servicios públicos".
Por otro lado, para Cardoso, del BBVA Research, ha habido un incremento de la desigualdad en los últimos años en los grupos sociales que han tenido menos acceso a mejoras de prestaciones por las sucesivas crisis de los últimos años.
Fabiola, Fabio y la "angustia" de los jóvenes relegados a vivir con sus padres: necesitan el 98,7% del salario para pagar el alquiler"Las políticas públicas han protegido relativamente más a los hogares de renta más baja (a través del aumento del salario mínimo interprofesional) y a los mayores de 65 años (protegidos por la indexación de las pensiones a la inflación)", indica.
"En particular, desde 2019 los salarios de los primeros deciles crecieron nominalmente más que los de los deciles altos", argumenta el economista. "Eso implica que el deterioro no se ha concentrado tanto en la base más protegida, sino en segmentos intermedios, en especial hogares activos, urbanos, con costes de vivienda altos y menor edad".
Así, los jóvenes, especialmente, quedan en una situación delicada. Desabastecidos de ayudas públicas y afrontando importantes precios de vivienda, ya sea para comprar o para vivir. "Puede que muchos ganen más que sus padres, pero la vivienda les coloca en una situación peor que a ellos", apostilla Díaz-Giménez.