Domingo, 25 de enero de 2026 Dom 25/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

La culpa es la emoción que más se repite en un duelo: «Es como si arrancaran una parte de tu ser»

La culpa es la emoción que más se repite en un duelo: «Es como si arrancaran una parte de tu ser»
Artículo Completo 1,462 palabras
Cuatro malagueños relatan a SUR cómo afrontaron la pérdida de un ser querido y la forma en que, poco a poco y, con la ayuda de los psicooncólogos de la AECC, han reconstruido su vida

Ampliar

En orden ascendente, la psicooncóloga Elena Revuelta, Isabel Moreno, Nuria Corbacho, Julio Luna, la psicooncóla Coral García y Alicia Aranda. SALVADOR SALAS La culpa es la emoción que más se repite en un duelo: «Es como si arrancaran una parte de tu ser»

Cuatro malagueños relatan a SUR cómo afrontaron la pérdida de un ser querido y la forma en que, poco a poco y, con la ayuda de los psicooncólogos de la AECC, han reconstruido su vida

José Antonio Sau

Domingo, 25 de enero 2026, 00:34

... herida que se cierra, pero deja marca: no es una cosa que se elimine, pero digamos que, a pesar de esa pena que siempre estará, puedes reincorporarte a la vida», reflexiona. Es psicooncóloga de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), una organización que brinda apoyo psíquico a quienes han perdido a un ser querido y quedan atrapados en el dolor. Julio Manuel Luna Cano, de 51 años, perdió a su hija Elvira de 29 años en febrero de 2024 tras ser diagnosticada de cáncer de páncreas apenas un mes antes. Con los ojos brillantes, él lo explica a SUR de forma muy gráfica: «Es como si arrancaran una parte de tu ser».

Noticia relacionada

«Me quedé en esa habitación de hospital, paralizada», dice una joven malagueña que perdió a su madre

Al principio es como moverse en la oscuridad y buscar el encendedor de la luz. Porque existe la luz, pero el duelo hay que pasarlo. Como explica Julio Manuel, «imagínate perder a una persona que era nuestra guía, porque también era psicóloga: se involucraba mucho en la vida de todo el mundo, le gustaba ayudar, es la que unió a la familia». Julio se casó en segundas nupcias y creó una familia. Elvira era hija de un matrimonio anterior. Dos hijos los aportó la nueva pareja y dos, él: cinco hermanos. «Ella luchaba por unir a las dos familias: que una persona así se vaya, desestructura todo», relata, para añadir: «Nos dio una lección de vida impresionante, porque cuando le dijimos que la iban a sedar, que ya era el fin, lo asumió con gran valentía, todo su afán era que quien se quedaba estuviera cuidado, que estuviera todo el mundo pendiente, no pensaba en ella en el último momento, solo en los demás».

«Elvira era luz»

Su padre lo tiene claro: «Elvira era luz». La culpabilidad es la emoción que describe los primeros instantes tras la muerte de un ser querido. «Lo primero que te pasa por la cabeza es lo que no he hecho: hay que ver que no le he dicho 'te quiero aquí', tú pones en tu vida cosas delante de las de tu familia, tus aficiones; claro, cuando pasa esto, dices 'en vez de irme a jugar al fútbol con los amigos, me podía haber ido con mi hija a cenar' o 'si llego a saber esto hubiera aprovechado más el tiempo'».

En su opinión, «superarlo es casi imposible». Acudió a la AECC y trabajó con un psicooncólogo para «volver a ser consciente de que uno sigue vivo y tiene que seguir». Pero sus otros hijos, «que están empezando a vivir», lo necesitan. «Hay días que no quiero levantarme, pero tienes que encontrar la manera de coger esa energía y tener fuerza para seguir adelante: a mí me llena de vida levantarme y voy a mis hijos a besarlos, a abrazarlo»», reseña. Ahora, gracias a la terapia, piensa más las cosas.

«En un duelo lo importante es entender quién ha sido esa persona», dice Elena Revuelta, psicooncóloga

Isabel Moreno Benítez, de 61 años perdió a su hermano en julio de 2025 después de ser diagnosticado de cáncer de páncreas. Falleció en la operación con 67 años. «Duró 15 días», dice Isabel, para añadir: «En el momento en que fallece eres culpable, porque tú no veías los síntomas que tenía: vas al hospital, te dice que no tiene nada, vuelves otra vez, te dicen que no». Al principio, como ya conocía lo que es un duelo, «me apoyaba en mis hijos: a lo mejor la culpabilidad que sientes no la quieres transmitir a tus hijos porque no les vas a dar más problemas». El silencio, el andamiaje que la protegía del mundo. Pero llegó, poco a poco, a la AECC. Con la psicooncóloga Elena Revuelta «he podido desahogarme, con cosas que no quería decirles a ellos». «Yo a lo mejor me reía y no me quería reír, porque él no podía reírse; o cantar, y tampoco podía porque no estaba: y ella poco a poco me fue ayudando a entender que tenemos que afrontar la vida de esta manera e intentar seguir».

Nuria Corbacho Guerrero, de 27 años, perdió a su madre el 13 de noviembre de 2023 por un cáncer de pulmón con metástasis cerebral. «Llevaba un tiempo que se encontraba regular, pero cuando iba al médico le decían que tenía tos de fumar y ya; fue al Clínico a hacerse una resonancia y ya se quedó allí ingresada», subraya. «Me negué completamente a eso, yo iba a luchar con uñas y dientes por mi madre: era todo lo que tenía y lo que yo conocía, vivíamos juntas con una perrita y ya está, poco más, pasaron 14 días y falleció». Emprendió una búsqueda por tierra, mar y aire a ver dónde la podían ayudar y le aconsejaron que recurriera a la AECC. Trabajó mucho con Elena. «Lo que me perturbaba era la culpa», relata. «Yo me sentía muy culpable por todo el sufrimiento que había pasado mi madre». Incluso, el último año de existencia de la progenitora, andaban a la gresca. «Y sobre todo por las cosas que te dejas por decir, por hacer: me quedé en esa habitación de hospital, ahí, como paralizada en el tiempo», reflexiona.

El desahogo de las terapias

Nuria ha tenido que reinvertarse, dado que las terapias le han permitido desahogarse. «Me ayudó mucho el hecho de que ella me ayudara a buscar mi camino, ahora tenía que cambiar un poco la forma de ver las cosas», dice en referencia a Elena, para indicar que se refugió en el arte y empezó a pintar. «Mi madre tenía los ojos más bonitos que yo he visto en el mundo», pero ninguna foto los mostraba tal cual eran. Eso es lo que pinta.

Elena Revuelta asegura que se trata de un «camino individual, no hay herramientas estándar, la terapia es una construcción de dos personas». En el duelo, lo importante es «entender qué se ha perdido, quién ha sido esa persona, qué es lo que nos ha aportada, lo que nos ha enseñado y qué vacío deja eso para mí y cómo puedo yo volver a construir una vida desde cero», aclara.

La gente entra en crisis al perder un ser querido: se trata del duelo de una vida anterior que ya no va a continuar, hay que crear algo de cero, dice la psicóloga experta en duelo Elena Revuelta

La gente entra en crisis al perder a un ser querido, pero no sólo por la pérdida, sino también «es el duelo de una vida anterior que ya no va a seguir, sino que tienes que crear algo de cero y muchas veces tienes que reconstruir tu identidad y a veces es sumamente duro». Las psicooncólogas acompañan en el camino.

Influyen las circunstancias de la muerte, «no es lo mismo que hayas podido acompañar a alguien en paliativos o que hayas tenido un recorrido de una enfermedad larga a que sea una muerte súbita», reseña, para indicar que el duelo tiene etapas no sucesivas, sino que se puede retroceder. «Es una herida que se cierra, pero deja marca, no es algo que se elimine».

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir