Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Arte EE
EmpresasOPA HOSTILLa debilidad de Sánchez lastra a España en la carrera por crear grandes empresas paneuropeasAcciona, Telefónica, Renfe o Indra han manifestado públicamente su interés de ser protagonistas del nuevo escenario de consolidación continental.
Más información: La UE impulsará que los grandes del Ibex se fusionen con otras empresas europeas cerrando el paso a China
Fernando Cano Publicada 31 mayo 2026 01:41h Las clavesLas claves Generado con IA
La sucesión de casos de corrupción que cercan el entorno de Pedro Sánchez -y que siguen estallando esta semana- se está siguiendo con mucha preocupación en la Unión Europea (UE), tanto en nuestros vecinos y socios comerciales como en la propia Comisión.
Una situación que lleva a España a perder aún más peso en Bruselas y a profundizar un aislamiento que puede pasarle factura (y dejarle fuera) de las grandes decisiones que se tomen en la UE en los próximos meses.
Una de ellas es de carácter exclusivamente económico: la reconfiguración del mapa de las grandes empresas europeas y su transformación en gigantes continentales que puedan hacer frente a los de Estados Unidos y China.
La UE impulsará que los grandes del Ibex se fusionen con otras empresas europeas cerrando el paso a ChinaLa nueva normativa de fusiones debería facilitar grandes operaciones hacia finales de este año y los Estados miembros ya están comenzando a mover ficha para posicionar a sus grandes compañías industriales.
Mientras, el Gobierno de España intenta seguir a flote en el plano local y carece de apoyos en el internacional. Situación preocupante para los gigantes empresariales españoles que quieren ser protagonistas de este nuevo escenario de integraciones paneuropeas.
Bruselas abre la mano en fusiones para crear campeones europeos: "Hay que competir en el mercado mundial"Acciona, Telefónica, Renfe o Indra han manifestado públicamente que quieren liderar este nuevo orden corporativo, pero el escaso protagonismo español y los problemas políticos internos pueden torpedear sus intenciones en el medio y largo plazo.
De hecho, hasta no hace mucho el gran sueño de Moncloa era tener grandes campeones que lideraran en Europa en sectores como la tecnología, la defensa y el ferrocarril. Pero el actual contexto hace ahora mismo inviables estos planes.
Las empresas temen que la 'letra pequeña' de Teresa Ribera boicotee la norma de Bruselas para facilitar fusiones en la UEPara nadie es un misterio que el Gobierno ha perdido en los últimos meses gran parte del protagonismo que llegó a tener durante la presidencia europea de España en el segundo semestre de 2023.
Durante el último año todos los puentes se han roto, tanto con el entorno de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, como con los mandatarios de nuestros principales socios comerciales.
Bruselas relajará las normas sobre fusiones para crear grandes campeones europeosY eso que a finales de la legislatura pasada los encuentros entre Pedro Sánchez y Von der Leyen eran habituales y estaban rodeados de gran cordialidad y afinidad ideológica.
Por otro lado, Sánchez ha perdido cualquier contacto con el presidente francés, Emmanuel Macron; no hay sintonía con el primer ministro británico, Keir Starmer; ni tampoco con el canciller alemán, Friedrich Merz. Y sigue en las antípodas de la primera ministra italiana, Georgia Meloni.
En Bruselas la lectura es clara: en momentos convulsos nadie quiere estar cerca de un presidente del Gobierno cuyo partido está inmerso diariamente en sospechas de corrupción desde todos los ángulos.
Pero es que tampoco ayuda que Sánchez se posicione contra Estados Unidos y Donald Trump en temas como Gaza, la guerra de Irán o el gasto en Defensa. Ahora mismo estar cerca de España y de su Gobierno no ayuda a nadie dentro de la UE.
Impuesto a las energéticas
Esta pérdida de peso político en Bruselas se ha traducido en que, al menos cuatro grandes iniciativas que ha presentado España, han sido rechazadas por la Comisión Europea este mismo año.
En abril España, Alemania, Italia, Portugal y Austria pidieron que se pusiera en marcha un impuesto europeo a los beneficios de las energéticas para paliar el aumento de precios por la guerra en Irán. Semanas después, la Comisión Europea presentó sus medidas para compensar este impacto, pero sin incluir esta petición.
Este mismo mes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España lideró la iniciativa para que el Consejo Europeo rompiera el acuerdo de asociación política y comercial con Israel por la situación en Gaza. Días después, el Consejo de Asuntos Exteriores fue el que frenó las intenciones de Madrid.
En mayo, España pidió a Ursula von der Leyen activar el Estatuto de Bloqueo de la UE para anular las sanciones de EEUU contra la relatora de la ONU, Francesca Albanese. No se ha producido una respuesta formal.
Fondos europeos 'Next Generation'
Hace unas semanas Pedro Sánchez solicitó formalmente ampliar los plazos para poder ejecutar los fondos europeos Next Generation al menos un año más del límite del 31 de agosto, argumentando también el desbarajuste generado por la guerra de Irán.
Pero la Comisión fue tajante y recordó que todas las reformas e inversiones asociadas deben completarse estrictamente antes de esta fecha. Y advirtió que podía recortar parte de los recursos asignados si no se cumplían los plazos.
En este contexto casi hostil para las iniciativas españolas, las grandes economías y sus gobiernos se preparan sigilosamente para un nuevo escenario que podría acelerarse a partir del próximo año: las grandes fusiones para crear campeones europeos.
Las compañías europeas, en especial las relacionadas con el mercado digital y de telecomunicaciones, llevan años pidiendo mejores condiciones para las consolidaciones. Una demanda que hace un mes recogió la Comisión Europea con las nuevas merger guidelines que flexibilizan estas normas.
Nuevo escenario
El objetivo es generar economías de escala, ganar tamaño, tener mayor capacidad de inversión, priorizar los proveedores europeos y afrontar la amenaza de China y la dependencia tecnológica de Estados Unidos.
El plan pasa por posibilitar primero fusiones entre empresas dentro de los mercados locales, para en una segunda fase abordar grandes integraciones paneuropeas.
Y es en esta segunda fase donde Francia, Alemania e Italia ya están poniendo el foco. Para que sus empresas sean las que lideren estos procesos y que sus compañías de defensa, de telecomunicaciones, digitales y de infraestructuras tengan el mayor peso en los activos estratégicos europeos en el futuro.
En el caso del Gobierno español, el diseño de grandes campeones nacionales no ha estado ajeno a estos planes, pero los reveses que se acumulan en Bruselas en los últimos meses, sumado a sus problemas con vinculaciones a casos de corrupción y su debilidad parlamentaria, le han hecho perder el tren. De momento.
El caso de Indra
El caso de Indra es paradigmático. El Gobierno anunció a finales de 2021 que subiría la participación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) hasta el 29% en la compañía con el objetivo de convertirla en un eje del despliegue tecnológico y de la defensa.
Después de varios bandazos, cuatro presidentes después (Fernando Abril-Martorell, Marc Murtra, Ángel Escribano y Ángel Simón) y otros tantos asaltos políticos, por fin parece que han logrado la paz accionarial para afrontar su plan de crecimiento que pasa por aglutinar a toda la industria española de defensa.
Debe sacar adelante una cartera de pedidos de 20.000 millones, que podría elevarse otros 10.000 millones, con los nuevos planes estatales de defensa. Y no pueden hacerlo solos.
Uno de los grandes planes de la Comisión pasa por crear un gran conglomerado de la defensa paneuropeo al estilo de Airbus, probablemente la única empresa del continente que puede competir de igual a igual con su homóloga en Estados Unidos: Boeing.
Estrategia de Telefónica
Sin embargo, el peso que puede tener Indra en este conglomerado sería mínimo, si se compara con gigantes como Rheinmetall (Alemania), Thales (Francia) o Leonardo (Italia).
Un caso similar, pero no equivalente, es el de Telefónica. La empresa en la que el Estado tiene una participación mayoritaria del 10% ha manifestado públicamente que cuando Bruselas lo permita quiere ser protagonista de estas fusiones europeas.
Y para ello quiere comenzar por los mercados locales, aunque deberá obtener el plácet del Gobierno alemán si quiere crecer en el país germano adquiriendo 1&1. Una operación que sigue sobre la mesa.
Además, debe competir con gigantes como Deutsche Telekom (Alemania), Orange (Francia) o TIM (Italia). Todas ellas también participadas por sus respectivos Estados.
Acciona y Nordex
De momento, Orange parece ganar terreno a todos. Negocia la compra conjunta del cuarto operador de Francia, SFR, y consiguió todas las autorizaciones regulatorias para tomar el control de la primera teleco española por número de clientes, MasOrange.
Renfe es otra empresa, en este caso 100% pública, que quiere crecer en Europa, pero no lo está teniendo fácil. La operadora mantiene paralizado su plan de conectar Madrid y París con AVE, en gran parte por las trabas que pone el Gobierno francés.
España se queja de que no existe reciprocidad tras dar entrada a operadores franceses (Ouigo) e italianos (Iryo) al mercado español, pero Bruselas no ha movido ficha.
En cuarto lugar nos encontramos el caso de Acciona. A principios de este mes su presidente José Manuel Entrecanales se mostró dispuesto a que su participada, Nordex, fuese parte de una empresa transnacional eólica.
Teresa Ribera
El grupo industrial alemán, de la que la española Acciona es la principal accionista con el 47,1%, ya domina el 45% del mercado eólico europeo.
Tiene una posición mucho más relevante que las otras empresas españolas con intenciones de ganar peso en el mercado europeo, pero cualquier movimiento debe contar con el plácet de la Comisión y de los Estados involucrados en la transacción.
Y aquí es donde España, y sus empresas, podrían tener problemas. No hablamos solamente de la soledad política de Pedro Sánchez y de su Gobierno en la Unión Europea. Las fuentes consultadas también se refieren al escaso peso de España en la propia Comisión.
Nuestra principal representante es la vicepresidenta de Competencia, Teresa Ribera, que precisamente fue una de las grandes protagonistas del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Ribera y Von der Leyen
Una circunstancia que ha jugado en su contra y que se ha sumado a su agenda centrada en una transición energética acelerada, en momentos en los que los principales países del continente piden poner el freno y apostar por un mix energético más equilibrado.
El caso es que Teresa Ribera poco puede ayudar ya que su peso en Bruselas es cada vez menos importante y sus enfrentamientos con la propia Von der Leyen comienzan a ser frecuentes.
Un contexto nada propicio para las compañías españolas.
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