Edificio derruido en La Guaira. REUTERS/Fausto Torrealba
América La desesperación de las familias de La Guaira, 100 horas tras los terremotos: "Los militares y policías sólo buscan a los suyos"Los damnificados denuncian que el personal enviado por el Gobierno de Venezuela está priorizando el rescate de sus propios familiares.
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Génesis Carrero La Guaira Publicada 29 junio 2026 07:07h Las clavesLas claves Generado con IA
En la cúspide de una montaña de escombros en La Guaira, más de 30 funcionarios de las fuerzas policiales antidrogas del Gobierno de Venezuela buscan sin descanso y con algunos equipos a la familia de uno de ellos, sepultada como otras miles.
Mientras abajo, a ras de suelo, unos seis civiles intentan, solo con palas y con las manos desnudas, hacer un túnel que los ayude a llegar a la zona donde creen se encuentran los suyos.
En uno de los edificios de la Misión Vivienda, el programa del Gobierno del ahora detenido Nicolás Maduro creado para adjudicar casas a personas en riesgo de exclusión, escenas como esas se repetían sin parar.
La despedida a una madre que falleció protegiendo a su hija en Venezuela: "Le contaré cómo la salvaste"Las personas, cansadas de la inacción de funcionarios policiales o militares, les gritaban que los ayudaran, "que no solo pueden hacer algo cuando les interesa", porque "todos" los que estaban bajo los escombros "son venezolanos, no perros".
A más de 100 horas del doblete de sismos que sacudió la zona central del país caribeño el pasado 24 de junio, las pocas esperanzas de encontrar sobrevivientes generan mayor desesperación entre quienes siguen buscando.
Los damnificados denuncian que el apoyo especializado y la maquinaria disponible resulta insuficiente para encontrar con vida a los atrapados.
A lo largo de todo el Litoral Central, la zona más afectada por los terremotos, ya es posible ver fachadas de edificios marcadas con una letra “D” gigante en color fluorescente.
Esto significa, según explican los rescatistas en el sitio, que la estructura está marcada para demolición ante la ausencia de cualquier señal de vida.
No obstante, en centenares de estructuras colapsadas los familiares repiten que no ha llegado ayuda o que los visitaron pero se fueron. Ellos mismos decidieron escarbar con sus manos y con palos, palas y picos para intentar encontrar sobrevivientes.
Supervivientes en La Guaira buscan objetos personales entre las ruinas. REUTERS/Maxwell Briceno
Es el caso del edificio Belo Horizonte, en el barrio Playa Grande, donde los voluntarios venezolanos han logrado ubicar varios cadáveres, pero no tienen forma de sacarlos sin maquinaria ni equipo especializado.
"Tuvimos que venir a ayudar"
Francis Ocando recorrió más de 700 kilómetros para llegar desde Maracaibo (noroeste) hasta La Guaira, el lugar de más impacto del terremoto, y empezar a buscar a sus sobrinos y a la tía que los cuidaba.
Isabel y Rafael, de 18 y 14 años respectivamente, quedaron aplastados por los nueve pisos que se hundieron sobre los apartamentos de los primeros niveles del edificio de viviendas otorgadas por el Estado llamado OPP-26 y que quedó en escombros.
Con dificultad logró llegar a la zona del desastre y fue la encargada de contarle a la madre de los chicos -que hace un año se fue a España para tratar el cáncer que padece- que nadie había empezado a buscar por el lado donde presumían estaban sus muchachos.
Francis tuvo que contarle que no sabían si estaban vivos y que la realidad de lo que ocurría en La Guaira "era mucho más dura de lo que se ve".
"Pusieron una sonda y calcularon que hay entre 120 y 150 personas vivas aquí abajo (...) y pensábamos que ellos estaban en esa búsqueda pero resulta que ellos solo están buscando a los de ellos", denunció Francis.
Condenó que los funcionarios solo apoyaban a los compañeros de trabajo, mientras las familias sacaban escombros "con las uñas".
La falta de apoyo en la búsqueda, que muchos atribuyen a desidia y otros a falta de personal por la magnitud de la tragedia, obligó a toda la familia de Francis a viajar a La Guaira desde distintos lugares de Venezuela y hasta fuera de ella para ayudar a encontrar a los familiares desaparecidos.
Los venezolanos bloquean el paso de maquinaria para que vayan a ayudar a rescatar a los atrapados bajo escombros"Uno entiende que los funcionarios también son gente, uno llora con ellos cuando encuentran a alguno de los suyos sin vida, pero tienen que entender que en una búsqueda donde hay miles atrapados, rogando que los saquen, no hay preferencias. Todos somos gente", lamentó.
Hay más de 50.000 desaparecidos entre los 774 edificios afectados, según informa el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez.
La devastación en el litoral de La Guaira a vista de dron.
Los sismos impactaron también en unos 38 hospitales, varios dentro de La Guaira, lo que impide que la atención médica se concentre en esta región. Obliga a los rescatistas a hacer traslados de por lo menos media hora de cada superviviente que logran sacar de las ruinas.
Entre las calles de La Guaira, donde contrasta el olor del mar con el de los muertos, ya trabajan más de 2.000 rescatistas internacionales, con 137 perros, 49 vehículos de apoyo y 84,8 toneladas de equipamiento, medicamentos e insumos quirúrgicos.
Pero todo sigue sin parecer suficiente ante la precariedad de un país cuya tragedia desnudó la crisis.