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L. Aróstegui La disputa por el alquiler que acabó con un crimen «a traición»Hace poco más de un mes, el joven tolosarra Dalian Peña fue asesinado brutalmente por su casero en París, que fue detenido mientras descuartizaba su cadáver
Enric Bonet y Martin Ruiz
París
Domingo, 12 de abril 2026, 00:09
CompartirEl asesinato de un convecino a más de 800 kilómetros conmocionó hace un mes al municipio guipuzcoano de Tolosa. Dalian Peña, tolosarra de 33 años, llevaba seis viviendo en París. Estaba afincado en un pequeño piso de una zona residencial en apariencia tranquila de la comuna de Saint-Denis, en la periferia norte de París. Soldador de profesión, había traspasado la frontera hacia el país galo en busca de oportunidades. Residía en ese mismo piso, ubicado en el número 9 de la calle Villa du Bel Air desde 2023. En la noche del 2 al 3 de marzo, la policía francesa encontró su cuerpo descuartizado en la vivienda de Saint-Denis. En el interior estaba Xavier Regereau, su casero, que admitió la autoría del crimen e ingresó en prisión preventiva como principal sospechoso del homicidio.
El macabro crimen salió a la luz el martes 3 de marzo, pero tal y como se averiguó en las primeras indagaciones, se consumó días antes. Concretamente, el viernes 27 de febrero. El casero, homicida confeso de Dalian, declaró en un primer momento que acabó con la vida del joven tolosarra tras «una pelea con herramientas» entre los dos. Información que ahora desmienten para este periódico Esther y Kizzy Peña, dos de las tres hermanas de la víctima. «A mi hermano lo mataron a traición, por la espalda», asegura Esther. «Cuando lo interrogaron, dijo que le dio muchos golpes, pero dudamos que eso sea verdad. Según los primeros elementos del informe forense del que hemos tenido constancia, solo aparece un golpe nítido en la cabeza, en la parte de detrás de la oreja». El homicida también aseguró a la policía que «lo había matado con un martillo».
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Dalian posa con su hermana Esther. DVEstas cuestiones quedarán aclaradas una vez concluya la investigación –todavía sigue en curso– y se celebre el juicio. Lo que sí parece meridianamente claro es que Xavier Regereau, el propietario del piso donde residía Dalian, quiso deshacerse de su cadáver. Según el testimonio de un hostelero del barrio donde residían ambos, la policía explicó que «se pasó el fin de semana troceando el cuerpo».
El lunes 2 de marzo, una tía y una prima de Dalian también residentes en París alertaron a la policía de que llevaban varios días sin saber nada de su sobrino. Acudieron a su domicilio en Saint-Denis para comprobar si le sucedía algo y encontraron su vehículo estacionado en el exterior de la casa. Como nadie respondía a sus insistentes llamadas, decidieron avisar a los servicios de emergencia, que se percataron de que el casero estaba dentro de la vivienda.
«A mi hermano lo mataron a traición, por la espalda»
Esther Peña
Hermana del tolosarra asesinado
Cuando las autoridades francesas irrumpieron en el piso del número 9 de la calle Villa du Bel Air, descubrieron una escena dantesca. «Cortó el cuerpo en 22 partes y las tenía repartidas en varias zonas de la casa», explica Kizzy, aún impactada y con los ojos llorosos cuando recuerda el horror sufrido por su hermano. Cuando los bomberos entraron en el piso, encontraron una parte del cadáver en un cubo de pintura y «otra ya la había llevado hasta su coche», recuerda Esther. «Intentó cocinarlo en una cazuela, un microondas y en una sartén», añade Kizzy sobre las sórdidas imágenes que vieron los agentes. Este último detalle incluso llevó a los agentes a pensar que podían estar ante un caso de canibalismo, aunque no es la principal hipótesis que manejan.
El edificio en el que vivía Dalian, en París; el homenaje que hicieron en su ciudad de origen tras su asesinato; y el joven posando con sus amigos. DVTanto Dalian como su homicida eran clientes habituales de este establecimiento, donde describen al joven como «un chico muy normal» y a su victimario como un hombre «encerrado en sí mismo, que no hablaba con nadie». Pese a la extraña sensación que despertaba el varón, ninguno de los vecinos entrevistados por este diario sospechaba que fuera capaz de cometer semejante atrocidad.
Menos aún los familiares y amigos de Dalian Peña, que todavía se encuentran sumidos en un proceso de duelo y asimilación que tardarán en superar, si es posible recuperarse por completo de una situación tan chocante. Parte de su familia residente en Tolosa viajó el mismo martes 3 de marzo a París para seguir de cerca la investigación, y regresaron tres días más tarde al municipio guipuzcoano rotos de dolor. Sus hermanas han viajado recientemente a la capital francesa para reunirse con sus abogados, donde han conocido nuevos detalles sobre el asesinato.
Un pleito judicial
Xavier Regereau, un padre de familia aparentemente tranquilo y sin antecedentes penales, acabó con la vida de Dalian y, en un acto de frialdad espeluznante, dedicó tres días a descuartizar su cadáver. Cuesta entender las razones que llevaron a este ciudadano francés de 50 años a cometer tal atrocidad. El medio francés 'Le Parisien', citando fuentes de la Fiscalía, apunta a un «impago del alquiler» como posible motivo de la disputa. El homicida ya no vivía con su marido, con el que tiene tres hijas adolescentes «que nacieron en Arizona (Estados Unidos), lo que nos hace creer que las obtuvieron gracias a vientres de alquiler», práctica ilegal en Francia, indica Kizzy. Ingeniero de formación, Regereau se dedicaba exclusivamente a alquilar los múltiples pisos que poseía, algunos de los cuales ponía en el mercado en condiciones muy precarias.
Eso mismo le había sucedido a Dalian, que se había enfrentado con su propietario a causa de la insalubridad del piso donde residía. Técnicos del Ayuntamiento de Saint-Denis habían constatado a finales de enero que esa vivienda era «inapropiada para vivir en su interior» y que «representaba un peligro para la salud y la seguridad física». Por ese motivo, el tolosarra había dejado de pagar el alquiler durante sus dos últimos meses de vida. También había denunciado a Regereau porque el piso en el que vivía era inhabitable. La justicia, en este caso, dio la razón al joven tolosarra, según confirmó a este periódico un amigo cercano de la víctima el mes pasado.
Dalian no fue el único de los inquilinos que tuvo problemas con el propietario, que había dividido esa casa en varias estancias —incluso había convertido el garaje en un piso diminuto— que alquilaba por separado. «Una inquilina ya se había quejado en octubre a Regereau de que estuviera constantemente en esa casa, aunque la había alquilado. En ese momento, él se enfadó y se puso a gritar de manera colérica», recuerda Kizzy sobre ese episodio que contó la afectada. Ella tuvo más suerte que Dalian.
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