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Leticia Aróstegui Escenario económico La economía española sortea, por el momento, la convulsión de la guerraLas familias ya sufren el repunte de la energía, pero llegan al nuevo 'shock' con un colchón más sólido que en otras crisis
Clara Alba y Lucía Palacios
Domingo, 22 de marzo 2026, 00:03
CompartirLa convulsión por la guerra en Oriente Medio y las dudas en torno a la duración del conflicto han disparado la incertidumbre global, con un fuerte repunte de los precios energéticos que amenaza con reactivar el fantasma de la inflación. Aunque hacer estimaciones en el entorno actual es misión casi imposible, la realidad macro refleja que la economía española llega mucho mejor preparada que en anteriores crisis para afrontar este 'shock', que ha llevado al barril de petróleo a superar los 100 dólares y al gas a batir los 54 euros tras dispararse un 70% desde el inicio del conflicto. Todo dependerá, claro está, de que el ataque no se alargue durante meses.
Las claves del escudo se encuentran en el sólido crecimiento del PIB, la diversificación del suministro energético y, sobre todo, el colchón que presentan las familias tras años de desapalancamiento. ¿El mayor riesgo? La pérdida de confianza de hogares y empresas que, según apunta Oriol Aspachs desde CaixaBank Research, se puede traducir en «una reducción del consumo y la inversión». En todo caso, la balanza parece inclinarse, al menos de momento, del lado de la resistencia económica.
Plazo de dos o tres meses
La duración de la guerra será clave para que esto no suceda. Tal y como explica Raymond Torres, director de coyuntura económica de Funcas, el impacto de los precios del petróleo y del gas –que ya se nota con fuerza en carburantes y fertilizantes– se trasladaría por completo a nuestro IPC en un plazo de dos a tres meses.
El escenario central de Funcas es que, con los datos que ya hay sobre la mesa, la inflación repuntará al 3,6% en marzo, para subir al 4% en los meses posteriores e iniciar en junio la desescalada. En todo caso, la economía española tiene sólidos argumentos para resistir el golpe.
Sólido avance del PIB
Los tambores de guerra no resuenan por el momento con fuerza sobre la economía española. Su dinamismo y resiliencia –demostrada a lo largo de estos últimos años– la mantienen, por el momento, al margen de sufrir un impacto significativo en su actividad. Siempre y cuando, claro está, el conflicto no se alargue durante meses. Esta tesis no solo la ha defendido esta misma semana el Gobierno, sino que la corroboran otros organismos como Funcas o BBVA Research –y también el FMI–, que en estos días han publicado sendos informes en los que dejan entrever cierto optimismo de cara a que España pueda sortear, una vez más, una crisis como la que está provocando la guerra en Oriente Medio sin demasiados estragos.
Los tambores de guerra no resuenan por el momento con fuerza sobre la economía española
El PIB español se impulsa con fuerza. Es más, se ha erigido como el motor económico de Europa. Así, avanzó en 2025 un 2,8%, lo que supone duplicar el crecimiento de la zona euro, que se situó en un 1,4%. Y las perspectivas para este año siguen siendo de un crecimiento muy sólido: aunque el FMI lo rebaja al 2,1%, Funcas lo sitúa en el 2,2%, el Gobierno lo eleva al 2,3% y BBVA mantiene su previsión de que cerrará en una tasa del 2,4%, lo que significaría duplicar de nuevo la media de la zona euro, que se quedará en un 1,2%, según estimaciones, y muy por encima de otras potencias como Francia (0,9%) o Italia (0,8%).
La factura de la guerra en la economía española será un recorte de dos décimas de PIB, si, como se prevé, se resuelve en unas semanas y no se eterniza, coinciden ambos organismos. «La gran incertidumbre es cuánto va a durar y con qué intensidad. Esto es lo que va a determinar si la economía una vez más puede aguantar en un entorno con algo más de inflación y de riesgos a la baja o se transmite con más fuerza», admitió Jorge Sicilia, economista jefe de BBVA Research, quien dejó claro que «por ahora se puede seguir manteniendo una visión razonable».
Dinamismo del empleo
De igual manera, el mercado laboral mantiene su dinamismo ajeno, por el momento, a los bombardeos en Oriento Medio. El empleo también está en una situación muy distinta a la que vivió en la guerra de Ucrania, cuando todavía tenía muy reciente la debacle de la pandemia, que de golpe y porrazo destruyó un millón de empleos en apenas quince días. En febrero de 2022 la Seguridad Social contaba con 19,6 millones de afiliados; a día de hoy, suma 21,86 millones (con los últimos datos del día 13 de marzo). En los cuatro últimos años se han creado más de 2,2 millones de puestos de trabajo y la guerra no cercena estas buenas perspectivas: se espera que en el horizonte de los próximos dos ejercicios se generen más de un millón de empleos adicionales.
Es más, la evolución que se espera en este mes de marzo es incluso mejor que la de febrero, que ya fue muy buen mes. Y la Semana Santa está a la vuelta de la esquina, cuando se realizarán más de 164.000 contratos, un 12,1% más que en 2025, según las previsiones de Randstad Research. Otro factor que beneficiará al mercado laboral español es el turismo y la paradoja que dejará esta guerra: el conflicto en el Golfo Pérsico provocará una llegada masiva de viajeros que escogen España como destino seguro de vacaciones.
Menos deuda y más ahorro
Estos años de crecimiento han ayudado también al fuerte proceso de desapalancamiento que han vivido las familias y las empresas desde la crisis de 2008. Para hacerse una idea, por aquel entonces el endeudamiento hipotecario superaba el 70% del PIB, mientras que la media de la UE rondaba el 60%, según datos recogidos por Funcas.
Entre 2015 y 2020 los balances se sanearon y las familias amortizaron sus pasivos hasta alcanzar los niveles actuales de deuda, que actualmente se sitúan en el 43% del PIB, frente al 44,1% de hace un año y por debajo de la media europea que sigue algo por encima del 50%.
Al tiempo, con una tasa de ahorro por encima del 10%, la riqueza financiera neta de los hogares se sitúa por encima de los 2,54 billones de euros, según las cuentas financieras publicadas por el Banco de España.
En ambos casos son valores que no se observaban desde el primer trimestre del año 2000.
Pagar más de hipoteca
Según explican los analistas de Funcas, este cambio estructural no solo sugiere una mejora en la salud financiera de las familias, sino también una menor vulnerabilidad ante futuras subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE), lo que se trasladaría a unas hipotecas más elevadas que en los últimos meses y al encarecimiento de las cuotas a tipo variable. Es más, si el euríbor se mantiene en los niveles actuales (la media del indicador en marzo ronda el 2,40%, por encima del 2,398% de hace un año), las cuotas que se revisen de forma anual subirán por primera vez en dos años.
Pese a ello, los expertos defienden el cambio de tendencia en las carteras hipotecarias en España, pasando del tipo variable al fijo y bloqueando cualquier impacto de posibles subidas del precio del dinero en estos préstamos. Según datos del INE, en diciembre de 2025 el 63,4% de las hipotecas sobre viviendas se firmaron a tipo fijo.
Morosidad controlada
Uno de los grandes temores en momento de tensión, especialmente entre la banca, es que el impacto llegue al bolsillo de las familias con menos colchón financiero y estas se vean obligadas a dejar de pagar sus deudas.
Sin embargo, los datos también transmiten tranquilidad en este punto. La morosidad de la banca se mantenía en el 2,71% a cierre de 2025, mínimos desde antes de la quiebra de Lehman Brothers, que marcó el comienzo de la crisis financiera mundial.
Diversificación y renovables
España está relativamente mejor preparada energéticamente ante un conflicto en Oriente Medio a como lo estaba al inicio de la guerra en Ucrania por varias razones. Tras la invasión rusa, el país aceleró su diversificación hacia otros proveedores de gas como Argelia, EE UU o Nigeria; tiene más renovables –que reduce la necesidad de importar combustibles fósiles– y más capacidad de importar energía de forma flexible.
Más allá de la seguridad de suministro, esta menor dependencia del gas gracias a la generación solar fotovoltaica y solar está provocando que el precio de la electricidad siga manteniéndose por debajo de la media de los países europeos.
La deuda pública, una bomba para planes anticrisis si el conflicto se extiende
La evidente resistencia de la economía española en términos de PIB respecto a otras grandes de Europa no implica que se pueda caer en la complacencia. Aunque el crecimiento es fuerte, cualquier revés en estos términos podría suponer un riesgo en un momento en el que la administración pública no ha seguido los pasos de las familias en términos de esfuerzo financiero. Es cierto que la deuda pública bajó un punto en enero hasta el 100,8%del PIB, en una senda descendente desde 2020, cuando rozó el 120%, por las medidas de la pandemia. Pero sigue estando muy por encima del 95,5%de 2019 y de la media de la zona euro, que ronda el 88%, según Eurostat. Además, en términos nominales la deuda pública supera ya los 1,7 billones de euros, un 4,7% más que hace un año.
Esto evidencia que la mejora de la ratio en términos de PIB se debe al impulso de la actividad y no tanto a una contención de la Administración que, según denuncia la Autoridad Fiscal (Airef), debería aprovechar esta época de 'vacas gordas' para crear colchones más fuertes y contar con margen frente a crisis como la actual.
El organismo defiende que, para garantizar la sostenibilidad de la deuda, hay que realizar esfuerzos adicionales, en un momento muy condicionado por los shocks externos y, sobre todo, por el envejecimiento de la población que tensionará con la necesidad de mayor gasto.
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