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La educación financiera y el rol del 'finfluencer'

La educación financiera y el rol del 'finfluencer'
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Las nuevas tecnologías han posibilitado la aparición de posiciones con capacidad de llegar a grandes colectivos de personas

LA TRIBUNA

La educación financiera y el rol del 'finfluencer'

Las nuevas tecnologías han posibilitado la aparición de posiciones con capacidad de llegar a grandes colectivos de personas

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JOSÉ M. DOMÍNGUEZ MARTÍNEZ. CATEDRÁTICO DE HACIENDA PÚBLICA DE LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

23/08/2026 a las 02:00h.

Circunstancialmente, hace pocos días, coincidí con un joven escritor malagueño, quien, más por curiosidad que por ansia lucrativa, quería saber mi parecer acerca de una ... oferta financiera que había recibido a través de una red social. Mediante una alocución grabada, un exitoso inversor le cursaba invitación para formar parte de un selecto club en el que, con una inversión muy modesta, de 250 euros por una sola vez, recibiría una renta de 500 euros diarios... No pudo mostrarme el mensaje recibido, por lo que no era posible, en ese momento, comprobar más detalles. El literato, afín al realismo mágico de inspiración macondiana, influenciado por el acreditado prestigio del proponente, se preguntaba cuál podría ser la lógica económica de la operación. Las nuevas tecnologías han alterado radicalmente los flujos de la información y han posibilitado la aparición de posiciones con capacidad de llegar a grandes colectivos de personas. Si hay un caso claro de ampliación del mercado, sin costes de transformación adicionales, es el del denominado influencer, vocablo respecto al que las alternativas hispanas (influente, influyente o, quizás mejor, influenciador) mantienen una desigual pugna. En una sociedad mucho más tradicional, sobre todo en pequeños municipios o barrios, solía haber tres figuras con gran predicamento, cada una en su parcela, el maestro de escuela, el director de la sucursal de la caja de ahorros, y el párroco. Sus radios de acción eran limitados y estaban circunscritos al contacto directo y personal. No tenían pretensión, ni tampoco capacidad, de monetizar sus consejos y orientaciones.

En definitiva, ya se trate de acciones escritas, presenciales, telemáticas, o vía redes sociales, no puede prejuzgarse el efecto de la pretendida formación sin antes cotejar la solidez de los contenidos y la capacitación de los docentes. Ningún canal debe quedar exonerado del cumplimiento de los requerimientos didácticos y éticos. Lo que sí es esencial es que una acción de educación financiera no consiste simplemente en dar recomendaciones concretas, sino que debe ir encaminada a proporcionar una base para que cada persona, por sí misma, de manera informada y responsable, pueda adoptar las decisiones que más le convengan en función de sus necesidades y de su situación.

La imaginación literaria da mucho más juego para la fantasía sobre la magia del dinero que la rigidez de las finanzas

Aun cuando hay experiencias de todo tipo, en diversos países existe una preocupación por algunas de las tendencias observadas. Según un estudio realizado por la Queen Mary University de Londres, en el que se analiza la calidad de los consejos sobre finanzas personales publicados en tres de las principales plataformas de redes sociales, casi 9 de cada 10 publicaciones presentan más características negativas que positivas. El problema de delimitación entre la educación y el asesoramiento en materia financiera es patente en India, país donde se trata de evitar la difusión de consejos de inversión procedentes de asesores no registrados. En un artículo académico, H. Zülch, M. Mölders y C. P. Hoffmann concluyen que el papel de lo finfluencers no depende del número de seguidores, sino de un equilibrio estricto entre la transparencia legal, la competencia técnica y la neutralidad del mensaje.

Por su parte, el Parlamento Europeo ha emitido recientemente un informe sobre la alfabetización financiera y el auge de los finfluencers, en el que se destaca el rol cada vez más importante de estos como intermediarios de información financiera, así como su potencial para mejorar la educación en esta vertiente. No obstante, recuerda que deben cumplir con la normativa vigente en materia de promoción financiera y protección del consumidor, y asumir una mayor responsabilidad y rendición de cuentas ante sus públicos. Incide en la distinción entre quienes operan de forma transparente, declaran sus conflictos de intereses y ofrecen contenidos educativos, y aquellos otros que utilizan la educación financiera como cortina de humo, actuando de forma fraudulenta o con intención maliciosa, promocionando productos no autorizados o prestando asesoramiento sin la debida cualificación.

El escritor aguardaba una respuesta. La primera impresión que le trasladé es que ese tipo de ofrecimientos («demasiado bueno para ser verdad») presenta los rasgos típicos de una estafa piramidal o, lisa y llanamente, de fraude. Ante semejante rentabilidad ofertada (¡200% al día, 73.000% en un año!), ni siquiera merecía la pena entrar en más consideraciones. El intento de engaño no podía ser más burdo, pese al aparente avalista. La suplantación de la imagen de una persona es una habilidad muy conseguida con las herramientas de la IA. Y, desde luego, la imaginación literaria da mucho más juego para la fantasía sobre la magia del dinero que la rigidez de las finanzas, aunque también aquí, a veces, la realidad puede llegar a superar la ficción.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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