- ANTONIO BRUFAU. PRESIDENTE DE REPSOL
En los últimos cuarenta años, Europa y España han vivido una profunda transformación económica. En 1986, cuando se fundó el diario EXPANSIÓN, España entraba en la Comunidad Económica Europea, germen de la Unión Europea que hoy, en su madurez, afronta inmensos retos en un escenario global plagado de incertidumbres.
Han sido décadas de apertura, crecimiento y modernización, pero también de atravesar y vivir diferentes crisis que han puesto a prueba la resiliencia del modelo productivo europeo.
Mirar atrás permite valorar el indudable progreso alcanzado, pero también nos debe hacer entender los desafíos que tenemos por delante. La energía base del desarrollo industrial, la competitividad y el bienestar es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos. La pandemia de covid-19, la guerra en Ucrania y, ahora, el conflicto en Oriente Medio han situado en primer plano conceptos que dábamos por sentado, como la autonomía estratégica, la competitividad industrial y la seguridad energética.
El gas y el petróleo siguen representando más de la mitad de la energía primaria mundial. En Europa, esa dependencia es incluso mayor. Sin embargo, mientras esta demanda sigue en auge, Europa ha reducido en un 20% su capacidad de refino, generando vulnerabilidades estratégicas claras: Europa es hoy importadora neta de queroseno y gasóleo, en un escenario geopolítico cada vez más inestable.
Asimismo, esta dependencia hace que los precios se encarezcan, lo que conlleva una menor competitividad industrial, por lo que las compañías cierran o se van a otros países.
La industria del refino es relevante porque de ella no solo depende el transporte, sino también la química, y ambas dos, sostienen cadenas de valor críticas para la economía europea, como la aviación, la logística, la automoción y la defensa.
En este contexto, España es un ejemplo relevante. Las empresas refineras han mantenido una apuesta sostenida por la modernización industrial y la inversión a largo plazo, impulsando que el país cuente con uno de los sistemas más flexibles y eficientes de la Unión Europea. Esta base industrial no solo contribuye a la seguridad de suministro nacional, sino que refuerza la posición de España en el conjunto del mercado europeo, mejora la balanza comercial y genera empleo estable y de calidad.
En Repsol, gracias a las inversiones realizadas, nuestro sistema de refino es uno de los más eficientes de Europa. En las cinco refinerías que tenemos en España tratamos cada año más de un centenar de tipos de crudo y nuestros esquemas de conversión profunda nos permiten extraer de cada barril una mayor cantidad de los productos que más demanda la sociedad, como el gasóleo y el queroseno, fundamentales, como se está viendo, en el actual bloqueo del estrecho de Ormuz.
Las decisiones de inversión industrial requieren visión, estabilidad regulatoria y confianza. Los proyectos energéticos y productivos no se diseñan para un ciclo, sino para décadas. Por eso, es esencial que Europa y sus Estados miembros avancen hacia un marco que incentive la innovación, la digitalización y la descarbonización sin penalizar la competitividad. Apostar por nuestras capacidades propias no es una cuestión ideológica, sino una necesidad económica y estratégica.
Tras cuarenta años de historia económica reciente, Europa se encuentra ante una decisión clave. O refuerza su base industrial y energética para afrontar un mundo más incierto, o acepta una pérdida progresiva de competitividad y autonomía. Apostar por una industria fuerte e innovadora es una condición imprescindible para preservar nuestro modelo de bienestar y garantizar un futuro de progreso compartido.
En un momento decisivo para Europa, inmersa en el reto de reforzar su base industrial, avanzar en su autonomía estratégica y garantizar una energía segura, competitiva y descarbonizada, contar con análisis rigurosos y una mirada económica europea resulta esencial. Expansión ha sido pieza clave en 40 años de debate, ayudando a interpretar las decisiones que han marcado el rumbo de la Unión Europea.
"El reto con mayúsculas del sector es enamorar al turista de mayor valor añadido""La España polarizada no parece la mejor plataforma para abordar las reformas ineludibles""El mundial impactará con 5.000 millones de euros en el PIB español" Comentar ÚLTIMA HORA-
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