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La ensalada de siglas que rompe el orden mundial: G5, G7, E3, E5...

La ensalada de siglas que rompe el orden mundial: G5, G7, E3, E5...
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En el nuevo escenario internacional funciona mejor el minilateralismo de las coaliciones exprés y las pequeñas alianzas para tomar las grandes decisiones, como se ha visto en la reciente cumbre de Évian
La ensalada de siglas que rompe el orden mundial: G5, G7, E3, E5...

En el nuevo escenario internacional funciona mejor el minilateralismo de las coaliciones exprés y las pequeñas alianzas para tomar las grandes decisiones, como se ha visto en la reciente cumbre de Évian

Regala esta noticia Añádenos en Google Exterior del Hotel Royal durante la cumbre del G7 en Évian. (Reuters)

Rosalía Sánchez

Corresponsal. Berlín

18/06/2026 Actualizado a las 17:00h.

«El G7 está funcionando», ha celebrado en Berlín el portavoz del Gobierno de Merz que mantiene al tanto a la prensa alemana del desarrollo ... de la cumbre. Y explica que ha sido, en el fondo, una victoria del G5 sobre el G2, utilizando la nomenclatura del nuevo minilateralismo.

El G2 es el bastón sobre el que Trump se apoya crecientemente en China para apuntalar ciertas posiciones, pero Pekín no pertenece al G7. Japón sí y, cuando se une al G5 en posiciones multilaterales, da lugar al G6, en contraposición a la política 'America first' del séptimo pasajero, cuya actitud rupturista ha dado lugar a esta ensalada de acrónimos alfanuméricos.

Condicionados por el estilo Trump

El desprecio declarado de Trump por las organizaciones internacionales multilaterales y su estilo diplomático, más cómodo negociando país por país, ha forzado la formación de estos subgrupos, cuyo objetivo es sortear el bloqueo del G7. Kenia, Brasil, India, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Ucrania y Corea del Sur, también presentes en la cumbre de Évian, se ven reforzados por la invitación y a su vez refuerzan al G7, que «está evolucionando«, según el portavoz alemán, porque los formatos establecidos cada vez son menos adecuados para la diplomacia internacional actual.

En un reciente briefing del German Institute of Development and Sustainability (IDOS), el politólogo Axel Berger advertía sobre la pérdida de influencia del G7 en el orden mundial, debido a «las tensiones geoeconómicas y la fragmentación global, que reducen su capacidad para moldear la economía mundial», y subrayaba que el este grupo «opera en un entorno donde su peso relativo disminuye frente a actores emergentes». Si en 1975 los miembros del G7 representaban el 44% de la producción económica global, hoy suponen el 29%.

«Las tensiones geoeconómicas y la fragmentación global reducen la capacidad del G7 para moldear la economía mundial»

Axel Berger

Politólogo

También el profesor Hanns W. Maull, de la Fundación Wissenschaft und Politik (SWP), ha teorizado sobre cómo la economía ha dejado de ser un instrumento exclusivo de las democracias ricas y ha descrito el declive del poder económico del G7 frente a China y otras potencias. Las organizaciones internacionales surgidas a partir de 1945 están demostrando, sin embargo, cierta capacidad de desarrollo, con el surgimiento de alianzas internas que posibilitan y agilizan los procesos de decisión.

Esto está sucediendo también dentro de la UE. La necesidad de contar con Londres para cuestiones de defensa a pesar del Brexit, y viceversa, ha forzado un creciente protagonismo del denominado E3, en el que el canciller alemán, Friedrich Merz, donde debate cuestiones cruciales de política exterior y defensa con Emmanuel Macron (Francia) y Keir Starmer (el Reino Unido), en un puesto de avanzadilla respecto a la Unión. Berlín considera que estos son los actores europeos más importantes y que deben asumir la responsabilidad principal en caso de crisis, tanto económica, política y militar, y actúa en consecuencia. Desde esta plataforma, está incluso promoviendo una posible ventana para negociaciones con Moscú.

Como cabía esperar, han surgido críticas a la constelación del E3 desde Polonia e Italia, que se sienten con todo el derecho a pertenecer a ese núcleo duro y no aceptan que se estén tomando decisiones que «no aceptaremos si no se ha contado con nosotros», en recientes palabras del primer ministro polaco, Donald Tusk. «Todos los acuerdos en los que Polonia no está involucrada no son vinculantes para Polonia», insistió la semana pasada.

44%

de la producción

económica global representaban los miembros del G7 en 1975. Hoy se ha reducido al 29%.

Los ministros de Asuntos Exteriores se reúnen en el círculo E5 (Alemania, Francia, Gran Bretaña, Polonia, Italia) y los ministros de finanzas en el formato E6, con Países Bajos, grupos que permiten actuar con mayor agilidad que las decisiones de Bruselas a 27 y en los que la ausencia de España deja al país fuera de importantes centros de decisión.

Algo similar acurre en la ONU, donde el hecho de que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña), el denominado P5, se amparen en su derecho de veto, está exacerbando la lucha por los asientos no permanentes. Tras su reciente fracaso, el ministro de Exteriores germano, Johann Wadephul, ha amagado con reducir la contribución económica de Berlín a Naciones Unidas. Alemania está solicitando un asiento permanente junto con India, Brasil y Japón, y mientras tanto ha formado con ellos el G4.

La organización internacional que parece salvarse por el momento de las subcategorías, aunque cabe recordar que el Five Eyes, alianza de servicios de Inteligencia en la que participan EE UU, el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, lleva funcionando desde la Segunda Guerra Mundial, como significativo precedente del «minilateralismo», término cuñado en el año 2000 por Moisés Naim y que es ya realidad en el escenario internacional.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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