El delantero haitiano se abre en canal en MARCA en una entrevista que retrata como pocas lo que este Mundial significa para un país que se resiste a despertar del sueño más grande y bonito de su historia
Frantzdy Pierrot: "Mi madre tenía que elegir entre comer ella o alimentarnos a nosotros"Frantzdy Pierrot: "Mi madre tenía que elegir entre comer ella o alimentarnos a nosotros"- JOEL DEL RÍO / JEFFERSON ACEVEDO Philadelphia
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Crecí pasando días en los que no teníamos nada para comer. Mi madre tenía que elegir entre comer ella ese día o alimentarnos a nosotros". No es una frase más dentro de la entrevista. Es probablemente la frase que mejor explica quién es Frantzdy Pierrot y de dónde viene. El delantero haitiano se abre por completo con MARCA y deja uno de esos testimonios que obligan a detenerse. Porque detrás del futbolista que hoy disputa un Mundial hay una historia de las calles de un país que se resiste a despertar del sueño más grande y bonito de su historia.
Pierrot recuerda una infancia en la que no siempre había comida en casa. Recuerda a su madre teniendo que tomar decisiones imposibles para sacar adelante a la familia. Recuerda que no era hijo único y que las dificultades se multiplicaban. Y recuerda también el lugar donde creció. "Jugábamos en la calle sin botas de fútbol. Usábamos naranjas para jugar porque eran pequeñas. Cuando las golpeabas, chocaban contra piedras. Y a veces había cristales rotos en la calle que se clavaban en los pies. No teníamos dinero para ir al hospital, así que tenías que sacarte tú mismo esos cristales", asegura.
Antes de nuestro primer partido no hubo disparos, no hubo peleas. No hubo nada. Solo fútbol
Frantzdy Pierrot
La única vía de escape: 90 minutos sin disparos
El relato golpea porque no habla de una excepción. Habla de una realidad que todavía hoy sigue presente para miles de niños haitianos. Pierrot no cuenta una historia de superación individual (y sabe que en otros países viven una situación parecida o peor), habla de un país entero. Por eso el Mundial adquiere una dimensión completamente distinta cuando lo explica él. Porque en Haití el fútbol no es solo fútbol. O eso trata de explicar. Es una de las pocas vías de escape que le quedan a mucha gente. Es una oportunidad para olvidarse, aunque sea durante unas horas, de una realidad marcada por la violencia, la inseguridad y la falta de oportunidades.
"Antes de nuestro primer partido, todo el mundo estaba en la calle. Imagínate: desde las siete de la mañana hasta que comenzó el encuentro. La gente se reunía para verlo en directo. Ese día no hubo disparos, no hubo peleas. No hubo nada, sólo fútbol. Todo el mundo estaba centrado únicamente en la selección haitiana". Mientras el resto del mundo veía un partido de fútbol, Haití encontraba por fin una tregua. Durante unas horas, el ruido desapareció. Durante unas horas, la selección consiguió algo que muy pocas cosas logran hoy en el país: unir a todo el mundo alrededor de una misma ilusión. "La gente nos ve como esperanza. Nos ve como felicidad", desgrana en MARCA.
A veces había cristales rotos en la calle que se clavaban en los pies. No teníamos dinero para ir al hospital, así que tenías que sacarte tú mismo esos cristales
Frantzdy Pierrot
Cuando el fútbol detiene el miedo
Y esa responsabilidad es la que explica muchas de las emociones que afloran durante la conversación. Porque Pierrot sabe perfectamente lo que representa este Mundial para su gente. Sabe lo que significa para quienes siguen viviendo la misma realidad que él dejó atrás. Sabe que muchos de esos niños siguen jugando en calles parecidas a aquellas en las que él creció. "Mucha gente tiene la misma historia que yo, pero nunca tuvo la oportunidad de contarla".
Frantzdy Pierrot durante el partido ante Escocia en el Mundial.Quizá por eso insiste tanto en los niños durante toda la entrevista. Porque, después de llegar hasta aquí, su obsesión ya no pasa únicamente por el fútbol. Pierrot ha creado una fundación con la que pretende ayudar a los jóvenes haitianos a encontrar oportunidades que él sabe que muchas veces no existen. "En Haití hay entrenadores que tienen que elegir entre sacarse la licencia o dar de comer a sus hijos".
La llamada a MARCA antes de Brasil
La frase vuelve a trasladar la conversación al mismo lugar. A la realidad cotidiana de un país donde el deporte y la formación siguen siendo un imposible para demasiadas familias. Su objetivo es sencillo: ayudar a que otros niños tengan las oportunidades que él encontró gracias a la ayuda de otras personas. Porque tampoco olvida el camino recorrido. "Si no hubiera tenido toda esa ayuda durante el camino, probablemente hoy no estaría aquí", afirma antes de explicar que a los 11 años se fue a vivir a Massachusetts.
Y mientras recuerda todo lo que tuvo que vivir para llegar hasta el Mundial, aparece Brasil en el horizonte. La gran favorita del grupo y una de las selecciones más seguidas en Haití. Durante años, explica, muchos haitianos crecieron apoyando a Brasil o Argentina porque apenas podían ver a su propia selección en grandes torneos. Ahora la situación ha cambiado. "Ahora solo tienen una opción. Tienen que apoyarnos a nosotros".
Así que, MARCA, si marco mañana, no os olvidéis contestar al teléfono
Primer futbolista... en ser agente del FBI
Pierrot sonríe al decirlo. Pero la confianza desaparece cuando habla de competir. Ahí no hay espacio para complejos. Tampoco para el victimismo. "No nos importa contra quién juguemos. Vamos a competir. Hemos venido aquí para competir contra cualquiera". Ni siquiera contra Brasil cambia el discurso. De hecho, cuando se le pregunta si se imagina marcando ante la Canarinha, responde sin pensarlo demasiado. "Siempre me imagino marcando en cada partido".
Es una frase que encaja perfectamente con todo lo que cuenta durante la entrevista. Porque si algo transmite Pierrot es la sensación de que nunca dejó de creer. Ni cuando no había comida en casa, ni cuando jugaba con naranjas en la calle. Ni ahora, delante de una de las mejores selecciones del mundo. Y antes de despedirse deja una última imagen. Mucho más futbolera. Mucho más humana. Cuenta que cada vez que marca hace el gesto de descolgar un teléfono porque es su manera de llamar a quienes le siguen. "Si marco mañana, os llamaré". Y entonces mira directamente a la cámara y nos manda un mensaje. "Así que, MARCA, si marco mañana, no os olvidéis contestar al teléfono".
Haití 0-1 Escocia Resumen Mundial 2026"Sí, mis padres siempre dieron muchísima importancia a la educación". Mientras perseguía el sueño de jugar un Mundial, Pierrot también terminó sus estudios de Criminología. Sus padres siempre le enseñaron que el fútbol podía acabarse en cualquier momento. Por eso, cuando le preguntan por el futuro, sorprende con una confesión inesperada: le gustaría convertirse en agente del FBI. "Si mañana ocurriera algo muy grave, ¿a quién llamarían? Exactamente. Al FBI", explica a MARCA. "Mucha gente, incluso muchos de mis compañeros de equipo, no sabían esto sobre mí. Porque soy una persona tranquila".
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