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La 'esponja de carbono': la tecnología viva del suelo que enfría el planeta tres veces más de lo que lo calienta el CO2

La 'esponja de carbono': la tecnología viva del suelo que enfría el planeta tres veces más de lo que lo calienta el CO2
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Un nuevo informe reclama la superficie terrestre como una infraestructura climática fundamental e insta a revertir su degradación y desertificación. Más información: La cosmética natural en peligro: la degradación del suelo merma la eficacia de los componentes de los productos de belleza

El 52% de las tierras agrícolas mundiales están degradadas. Foro del Agua

Historias La 'esponja de carbono': la tecnología viva del suelo que enfría el planeta tres veces más de lo que lo calienta el CO2

Un nuevo informe reclama la superficie terrestre como una infraestructura climática fundamental e insta a revertir su degradación y desertificación.

Más información: La cosmética natural en peligro: la degradación del suelo merma la eficacia de los componentes de los productos de belleza

Publicada 21 mayo 2026 07:30h

Cuando se habla del cambio climático y de cómo hacerle frente, todo el mundo piensa inmediatamente en la reducción de dióxido de carbono. Una medida en la que se centran la mayoría de los esfuerzos y las investigaciones. Sin embargo, hay un aliado que se está pasando por alto: el suelo.

El nuevo informe de Save Soil pone el foco, precisamente, en este elemento, que tilda de "infraestructura climática fundamental". Una vía que, según los autores del documento, es la más infrautilizada hacia la estabilidad climática.

Su investigación afirma que recuperar la materia orgánica del suelo podría llegar a compensar hasta 3 vatios por metro cuadrado (W/m2) de calentamiento solar. Una cifra que triplica el desequilibrio energético de 0,9 W/m2 que impulsa actualmente el cambio climático.

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El informe destaca que el 95% de la regulación térmica terrestre depende de los ciclos del agua. Los suelos sanos actúan como "esponjas de carbono" que almacenan agua, sustentan la vegetación y potencian la evapotranspiración, siendo este el mecanismo natural de enfriamiento del planeta más efectivo.

El concepto se refiere a la combinación de dos procesos simultáneos mediante los cuales el agua líquida de la superficie terrestre se convierte en vapor de agua y se transfiere a la atmósfera.

La evaporación convierte el agua líquida en vapor desde las superficies físicas –charcos, ríos, o escorrentía superficial– y la transpiración se trata de esta sustancia absorbida por las plantas a través de sus raíces y que acaban liberando a la atmósfera en forma de vapor.

El problema es que esa capacidad para retener agua se está deteriorando rápidamente.El 52% de las tierras agrícolas mundiales están degradadas y entre el 60% y el 70% de los suelos europeos se clasifican como poco saludables. Además, en Estados Unidos, casi un tercio de ellos está gravemente degradado, señala el documento.

Rico Rau, consultor de investigación y políticas ambientales en Save Soil, explica que cuando la radiación solar incide sobre un paisaje árido y degradado, la energía calienta directamente la superficie y el aire, generando las altas temperaturas que percibimos como calor sensible.

Sin embargo, cuando incide sobre un suelo fértil y cubierto de vegetación, sirve para impulsar la evapotranspiración, cambiando el agua líquida a vapor. Este proceso consume una enorme cantidad de energía solar, almacenando el calor en forma de vapor de agua y elevándolo desde la superficie terrestre hacia la atmósfera superior.

Así, ese flujo de calor latente es el mecanismo principal que permite que el planeta se mantenga habitable, actuando "como un sistema de aire acondicionado biológico masivo que transfiere energía desde el suelo", desgrana el experto.

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Esa diferencia respecto a un suelo degradado y otro sano se debe a que cuando las plantas hacen la fotosíntesis, también realizan esa evapotranspiración. Para ello, absorben energía térmica del entorno, por lo que reducen la temperatura del ambiente, cuenta Joris de Vente, investigador científico del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC).

Retención de agua

Otro dato que destaca el informe es que cada aumento del 1% en la materia orgánica del suelo permite que una hectárea retenga aproximadamente 250 000 litros de agua adicionales. "Es como un enorme depósito que absorbe las fuertes lluvias en lugar de dejar que se escurran y provoquen erosión", apunta Rau.

Algunos sistemas regenerativos pueden asimilar hasta 200 milímetros por hora, agrega. Sin embargo, restaurar los suelos no es una tarea, precisamente rápida, advierte de Vente.

Aun así, la literatura científica ya ha demostrado que en unos dos o tres años, desde el inicio de la recuperación, ya es capaz de reducir la escorrentía y la erosión alrededor de un 60 y un 80% respectivamente.

Además, en entornos rehabilitados, esa agua almacenada se retiene en la zona radicular, lo que permite que los cultivos "sobrevivan semanas o incluso meses más durante los períodos de sequía", en comparación con los cultivos en suelos degradados y compactados, dice Rau.

Contar con suelos degradados no es solo una cuestión de la temperatura que percibimos, sino que altera los patrones locales de lluvia, creando "un círculo vicioso donde la tierra se vuelve más caliente y seca, destruyendo aún más la vida del suelo restante", avisa.

Para recuperarlos, el portavoz de Save Soil sugiere tres medidas urgentes. En primer lugar, asegurarse de que los terrenos cuenten con una cobertura vegetal continua utilizando cultivos de cobertura o acolchado para protegerlo del sol.

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Por otro lado, hay que procurar que se produzca la mínima alteración en el suelo, reduciendo o eliminando el laboreo "para preservar las delicadas redes fúngicas y su estructura".

Finalmente, apuesta por la diversificación biológica. Insta al abandono del monocultivo, adoptando la rotación y la agrosilvicultura para enriquecer el suelo con una amplia gama de compuestos de carbono.

Este es el único camino, apunta de Vente, para revertir la degradación y desertificación que ya sufren las tierras españolas. El investigador del CEBAS-CSIC reconoce que esa recuperación puede verse dificultada por el cambio climático, pero es precisamente ese el motivo por el que es cada vez más importante centrar los esfuerzos en lograrla.

Esta característica puede absorber hasta el 27% del carbono necesario para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, pero no puede lograrlo por sí continuamos con la tendencia actual de consumo de combustibles fósiles, desarrolla Rau.

Tampoco es suficiente para reducir la intensidad del cambio climático, para lo que hace falta una amplia combinación de medidas, agrega de Vente. "Es un elemento fundamental, pero no un sustituto de la descarbonización", concluye el portavoz de Save Soil.

  1. Objetivo 13: Acción por el clima
  2. Objetivo 15: Vida de ecosistemas terrestres

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    Fuente original: Leer en El Español
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