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La estimulación magnética transcraneal podría mejorar la comunicación en niños con autismo

La estimulación magnética transcraneal podría mejorar la comunicación en niños con autismo
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La iTBS, un tipo de estimulación magnética transcraneal, podría mejorar los problemas conductuales en niños con trastorno del espectro autista (TEA), según los resultados de un ensayo clínico publicados en BMJ. Leer
Salud y CienciaLa estimulación magnética transcraneal podría mejorar la comunicación en niños con autismoActualizado 30 ABR. 2026 - 00:30EFEEXPANSION

La iTBS, un tipo de estimulación magnética transcraneal, podría mejorar los problemas conductuales en niños con trastorno del espectro autista (TEA), según los resultados de un ensayo clínico publicados en BMJ.

Los trastornos del espectro autista se suelen acompañar de problemas de comunicación social, tratados mediante intervenciones conductuales. Ahora, un tipo de estimulación magnética transcraneal (EMT), la estimulación theta burst continua acelerada (iTBS), ha mostrado eficacia y seguridad para mejorar esta característica en un ensayo clínico publicado en la revista British Medical Journal (BMJ).

El ensayo incluyó 200 menores de China (167 niños y 33 niñas) de entre 4 y 10 años con trastorno del espectro autista, y la mitad con discapacidad intelectual.

Una parte de los participantes recibió 10 sesiones diarias dirigidas a la corteza motora durante cinco días consecutivos y la otra, sesiones simuladas. El grupo tratado mostró mayores mejoras tanto en la comunicación social como en las habilidades lingüísticas durante un mes después del tratamiento.

"Los resultados son alentadores y sugieren que la estimulación continua de una forma rápida de estimulación magnética cerebral con patrones específicos administrada mediante equipos de estimulación magnética transcraneal (EMT), puede mejorar la comunicación social en un grupo de niños con autismo durante un mes después del tratamiento", señala Roi Cohen Kadosh, profesor de Neurociencia Cognitiva y director de la Escuela de Psicología de la Universidad de Surrey, en Inglaterra.

Dicho esto, "los resultados deben interpretarse con cierta cautela". En este ensayo, el grupo que recibió estimulación activa presentaba una puntuación media más alta en la escala SRS-2 que el grupo placebo al inicio (84,28 frente a 78,85; es decir, 5,43 puntos más), lo que indica que partían de dificultades más graves en la variable principal de resultado", explica en SMC Reino Unido. "Este aspecto es relevante, ya que las diferencias iniciales entre grupos pueden contribuir en parte al tamaño de la mejoría observada tras el tratamiento".

Asimismo, los autores han tenido en cuenta varios posibles factores de confusión, incluidos los efectos de expectativa (que, como mostramos mi grupo y yo hace dos años, pueden explicar parte de los efectos observados con EMT), y los análisis estadísticos son, en general, sólidos. "No obstante, se necesita un seguimiento más prolongado para determinar si los beneficios se mantienen en el tiempo. Aun así, se trata de un comienzo muy prometedor. No es razonable esperar, en esta fase, conclusiones sobre lo que ocurrirá a los 6 ó 12 meses".

"También es importante no sobredimensionar lo que demuestra este estudio. Los resultados respaldan la necesidad de seguir investigando este enfoque como posible complemento a las intervenciones existentes, y su principal fortaleza es que utiliza una aproximación biológica directa, lo que podría ofrecer una vía complementaria relevante", añade Cohen.

"A partir de aquí, será necesario profundizar en estudios mecanísticos que aclaren cómo esta estimulación afecta al cerebro, si la corteza motora es realmente la diana óptima y si enfoques más personalizados podrían generar beneficios más consistentes y de mayor magnitud".

David McGonigle, profesor de las Facultades de Psicología y Biociencias de la Universidad de Cardiff, coincide en que "este ensayo aporta pruebas de mejoras estadísticamente significativas —pero, y esto es importante, bastante modestas y claramente a corto plazo— en la comunicación social, con efectos de pequeña magnitud y un seguimiento limitado a un mes".

También alude a los efectos de expectativa en su estudio y menciona que aunque los efectos adversos fueron leves, su mayor frecuencia en el grupo de intervención sugiere que "la tolerabilidad debe interpretarse con cautela y, según mi propia experiencia, la elección del objetivo de la estimulación —la corteza motora— también plantea dudas sobre la especificidad mecánica".

"Estos hallazgos se interpretan mejor como evidencia preliminar de efectos modestos a corto plazo, más que como un respaldo para su aplicación clínica en esta etapa. Por último, me preocupa el uso de la estimulación cerebral en una población tan joven, ya que aún no estamos seguros de su efecto sobre el cerebro en desarrollo".

BMJhttps://www.bmj.com/content/393/bmj-2025-086295

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Fuente original: Leer en Expansión
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