- MAX SEDDON Y FABRICE DEPREZ
La tecnología de drones ucraniana frena los avances numéricos rusos, destruyendo infraestructuras clave y transformando el campo de batalla en un conflicto de alta tecnología .
Las densas columnas de humo que se elevaron sobre Moscú después de que drones ucranianos alcanzasen la mayor refinería de petróleo de la capital rusa la semana pasada evidenciaron que los avances tecnológicos de Kiev han dejado en desventaja a las fuerzas de Vladímir Putin.
Desde que el presidente ruso ordenó la invasión a gran escala en 2022, las fuerzas de Moscú se han valido de su superioridad numérica y armamentística en el campo de batalla, utilizando ataques aéreos para alcanzar ciudades e infraestructuras energéticas ucranianas mucho más allá de la línea del frente.
Sin embargo, las innovaciones ucranianas en drones de medio y largo alcance han destruido bases aéreas, convoyes militares y refinerías de petróleo a cientos de kilómetros dentro del territorio ruso. Mientras tanto, las tropas de Moscú capturaron tan solo 164 kilómetros cuadrados de territorio entre febrero y mayo, frente a los 1.151 kilómetros cuadrados del mismo periodo del año anterior, según Black Bird Group, un grupo finlandés de seguimiento de la guerra.
"El problema para Rusia es que las tácticas actuales no proporcionan las herramientas necesarias para lograr mayores éxitos, y los rusos no han sido capaces de encontrar nuevas herramientas", explica Emil Kastehelmi, cofundador de Black Bird.
La ofensiva rusa suele experimentar una pausa a finales del invierno y principios de la primavera antes de intensificarse en mayo. Sin embargo, sus avances no han mostrado señales de reanudarse en el frente durante junio.
Los comandantes rusos siguen ordenando a pequeños grupos de soldados que ataquen un campo de batalla saturado de drones, en intentos a menudo mortales por encontrar brechas en las líneas ucranianas.
Pero los avances de Kiev en la guerra con drones han dado un vuelco al panorama bélico.
"La robotización ha hecho que el número de tropas resulte mucho menos importante, lo que ha cambiado la suerte del régimen de Kiev", explica una persona involucrada en el esfuerzo bélico. "Se necesitan 10.000 o 20.000 operadores de drones, no cientos de miles de hombres en trincheras. Así que el panorama de la guerra está cambiando".
Los drones también han reducido significativamente la ventaja numérica del Kremlin. Según funcionarios ucranianos, Rusia ha perdido más hombres en el campo de batalla de los que puede reclutar para reemplazarlos durante casi medio año.
Datos presupuestarios rusos indican que reclutó 71.216 hombres en el primer trimestre de 2026, frente a los 89.601 del mismo período del año anterior, según Janis Kluge, experto en Rusia del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad.
Mientras Ucrania ha intensificado sus ataques con drones y misiles, aislando a las fuerzas del Kremlin en el frente y cortando las cadenas de suministro, la unidad de élite rusa de drones Rubikon no ha logrado dominar las mismas capacidades, explica una persona involucrada en conversaciones extraoficiales.
"Están técnicamente atrasados, no pueden escalar sus operaciones y carecen de conectividad", afirma. "Es muy revelador. Ya no se pueden seguir utilizando los métodos del imperio de la pólvora".
Alcance medio
La nueva e implacable campaña de drones de Ucrania se basa en ataques a una profundidad denominada de "alcance medio" de unos 150 kilómetros más allá del frente.
Desde mayo, cientos de drones de todo tipo han volado hacia el corredor terrestre de Crimea, una carretera crucial que las fuerzas rusas utilizan para reabastecer la península ucraniana que Moscú se anexionó en 2014, así como a las tropas desplegadas en el frente sur.
"En este momento, atacamos camiones a diario", afirma Artem Bielienkov, exejecutivo del sector agrícola y actual jefe de Estado Mayor de la 412ª brigada de drones Némesis de Ucrania. Las tropas rusas esperan más tiempo para recibir combustible o municiones, y las unidades logísticas recurren a camiones más pequeños y menos visibles, o bien transitan por caminos rurales más accidentados en lugar de la autopista R-280.
Moscú intenta responder a estos nuevos desafíos con el lanzamiento de una importante campaña para reclutar personal para unidades de drones como Rubikon.
Sin embargo, este cambio también ha traído consigo sus propias dificultades crecientes. Según tres funcionarios de inteligencia occidentales, el sector de Defensa ruso opera casi a plena capacidad, y el desempleo, que se encuentra en mínimos históricos, dificulta atraer trabajadores cualificados para tecnologías de vanguardia como la producción de drones.
La producción se ha estancado en gran medida fuera de los sistemas no tripulados y las armas de largo alcance, áreas a las que Rusia destina la mayor parte de sus recursos, según explican los funcionarios.
Si bien la producción ha aumentado, "la industria militar se ha estancado", afirma uno de ellos. "Han alcanzado su máxima capacidad. No hay forma de incrementarla sin inversión, y eso lleva años".
Putin y sus altos funcionarios se han visto obligados a insistir en que Rusia aún tiene la ventaja en la guerra, al tiempo que minimizan los efectos cada vez más perjudiciales de la campaña de ataques de Ucrania.
Informes diarios
El presidente ruso dedica la mayor parte de su tiempo a supervisar minuciosamente el esfuerzo bélico yrecibe informes de Valery Gerasimov, su comandante en jefe, a veces hasta dos veces al día, según dos ex altos funcionarios del Kremlin.
"Cree que es cuestión de tiempo. Puede que sea más rápido o más lento, pero lo conseguirá", explica uno de los ex altos funcionarios del Kremlin. "Putin está muy influenciado por los militares, que son muy buenos a la hora de engañarlo. Él es consciente de ello, pero les cree y les permite hacerlo. Si yo escuchara los informes de Gerasimov tres veces al día, desde el amanecer hasta el anochecer, también percibiría la realidad de otra manera".
Durante un día festivo nacional a principios de este mes, Putin se reunió con un grupo de militares en el Kremlin que le preguntaron repetidamente cuándo desarrollarían las fuerzas rusas una solución para la red satelital Starlink de Elon Musk, que Ucrania utiliza para guiar drones de ataque en el frente.
Uno de los militares dijo: "El adversario está desplegando enjambres de drones de ataque controlados por sistemas de IA. Necesitamos superar al adversario en esta carrera, no quedarnos atrás".
Putin, para aparente desconcierto de los militares, insistió en que Rusia ya había desarrollado e implementado su propia respuesta a Starlink, la cual, según él, funcionaba, pero tardaría en implementarse a gran escala. El ministro de Defensa, Andrei Belousov, le informó entonces de que sólo se habían lanzado 16 unidades, lo que Putin calificó de "absolutamente insuficiente".
Preguntado por tercera vez por cuándo alcanzaría Rusia los avances tecnológicos de Ucrania, Putin se quejó de que Moscú se enfrentaba al poderío colectivo de los países de la OTAN en un largo discurso que incluyó referencias históricas a Napoleón y a Hitler. "Hay muchas cosas que el adversario no tiene, y nosotros sí, y será aún mayor y mejor", concluyó.
Pero Rusia aún conserva la capacidad de infligir daños significativos a Ucrania.
En el frente, un número récord de bombas planeadoras lanzadas por aviones rusos han golpeado sin cesar trincheras, arboledas y edificios de apartamentos ucranianos. La escasez de sistemas antiaéreos en Ucrania también permite a los aviones rusos lanzar estas bombas de la era soviética desde más cerca del frente y alcanzar posiciones ucranianas con una precisión aterradora.
"Atacan cualquier lugar donde creen que pueda haber una posición ucraniana", explica un piloto de dron ucraniano que opera cerca del bastión de Sloviansk.
"Lo arrasan todo con bombas planeadoras y luego infiltran soldados uno por uno. Acabamos con una docena y uno logra esconderse", añade el soldado.
Esta táctica ha permitido a las unidades rusas avanzar lentamente dentro de Kostiantinivka, una ciudad que antes de 2022 tenía unos 65.000 habitantes y que ahora constituye el extremo sur de una cadena de ciudades que forman un cinturón defensivo crucial para Ucrania en la región de Donetsk. Las tropas ucranianas desplegadas en la ciudad no han podido impedir la infiltración de escuadrones rusos "desde todos los flancos", según publicó la semana pasada el grupo ucraniano de seguimiento de la guerra DeepState.
Escasos avances
Sin embargo, los avances rusos han sido prácticamente inexistentes fuera del Donbás, y las tropas ucranianas han llevado a cabo varios contraataques localizados a lo largo del frente.
Se prevé que Rusia lance más de 75.000 bombas guiadas este año, frente a las aproximadamente 60.000 de 2025, según un informe de un instituto de investigación militar ucraniano.
Las bombas planeadoras "siguen siendo un problema para el que Ucrania no ha logrado encontrar una solución", reconoce Oleksiy Melnyk, ex teniente coronel de la Fuerza Aérea Ucraniana y actual codirector del think tank Razumkov en Kiev.
Además, en el último mes se han lanzado oleadas masivas de drones y misiles contra Kiev en tres ocasiones distintas. La fuerza aérea ucraniana ha tenido dificultades para hacer frente a los misiles balísticos e hipersónicos debido a la persistente escasez de municiones antiaéreas sofisticadas.
El nuevo ritmo de los ataques "podría ser una respuesta" a los problemas de Rusia en el campo de batalla, según Konrad Muzyka, director de Rochan Consulting, un grupo de análisis polaco que realiza un seguimiento de la guerra.
Rusia "buscará diferentes maneras de influir en la toma de decisiones de Ucrania, pero, aparte de las armas nucleares, no creo que puedan hacer mucho para cambiar el curso de los combates en los próximos meses, a menos que anuncien otra movilización parcial", explica.
En Moscú, el estancamiento del esfuerzo bélico ha dejado claro que "aumentar el nivel de movilización de recursos humanos, industriales y económicos es la única salida", según la persona involucrada en las conversaciones extraoficiales. "La cuestión es qué forma adoptará y cómo la presentarán".
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