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Criado tras el mostrador del negocio familiar, como Manolito el amigo de Mafalda, el tercer Pepe Navarro de esta historia regenta una red de 90 ecotiendas propias de alimentación, cosmética y productos para mascotas que cada vez da más frutos.
De pequeño comercio de barrio a cadena de 90 ecotiendas propias. Fundado por la familia Ribelles en 1771, "era un negocio tradicional de plantas medicinales y hierbas aromáticas. En esa época, la gente acudía a un herbolario cuando tenía algún problema de salud, porque la farmacia no existía como hoy en día ni la medicina estaba tan extendida", recuerda Pepe Navarro (Valencia, 1975), CEO de Herbolario Navarro, que hunde sus raíces en aquel establecimiento muy cerca de la Catedral de Valencia y que en 1926 compró su bisabuela "para que su hijo, mi abuelo, tuviera un medio de vida".
En manos desde hace dos décadas del tercer José Navarro de esta historia y de su madre, Lola Catalá, este proyecto familiar da cada vez más frutos: si cuando heredó la jefatura en 2005 la empresa facturaba 4 millones de euros con "el mayor supermercado ecológico de España, que medía 1.500 metros cuadrados", ahora ronda los 84, con un ebitda superior a los 3,34 millones gracias a su red de tiendas dedicadas a la alimentación, suplementación, cosmética e higiene, puericultura, limpieza y productos para mascotas. La próxima apertura, Córdoba en octubre.
Con todo el negocio bajo su control -tras recomprar las franquicias que un día constituyeron, porque no conseguían "que dieran un servicio de calidad"-, su "vocación es pasarlo a los siguientes", resume el directivo, licenciado en Administración y Dirección de Empresas.
Es el mediano de tres hermanos. ¿Cómo demuestra que es el sucesor óptimo para liderar el legado?Quizá con resultados. Aunque es difícil, eh. Entre que el negocio vaya bien o mediocre, tampoco hay tanta diferencia. Es complicado pasarlo de generación en generación y para garantizar su supervivencia hay que ponerse la gorra de ejecutivo, por decirlo de alguna forma. Debe prevalecer la compañía frente al apellido; si la empresa va bien, la familia va bien.¿De tal palo tal astilla? ¿Ve con ganas a los próximos Navarro?Aún son muy jóvenes: Nicolás tiene 20 años y estudia Administración y Dirección de Empresas; Andrés, 14. Les gusta el negocio, sobre todo porque estamos acostumbrados a cuidarnos y a mantener una buena alimentación. Y conocen las tiendas, porque viajamos juntos con frecuencia a visitarlas. No sé si se dedicarán a esto, no quiero preguntárselo aún. Prefiero dejarles tranquilos, que estudien y que más tarde decidan con total libertad.¿Usted la tuvo?Sí, nunca recibí presiones para hacerme cargo de la empresa, pero era mi día a día: desayunábamos en la tienda, comíamos en la tienda y cenábamos en la tienda. Siempre digo que tenía complejo de Manolito el de Mafalda; los tres hermanos nos hemos criado detrás del mostrador.Aunque ahora regente habitualmente un despacho, ¿mantiene el alma de vendedor?Claro. Todos los veranos los pasaba atendiendo y mi despacho actual está dentro de una tienda. No quiero que perdamos el ADN de pequeña empresa, ni de tendero, que es lo que somos. No podemos olvidar esa vocación de servicio. Tampoco la honestidad, uno de los valores que nos ha hecho llegar hasta aquí.¿No todo vale para engordar la cuenta de resultados?No estamos aquí para vender el máximo número de productos posible, sino para ayudar a la gente a que tenga buena salud, que es lo importante. Intentamos animar a las personas a que se cuiden.Cuando fallece su padre en 2005 y toma las riendas, el negocio era mucho menor que hoy en día. ¿Mantiene su esencia?Sí, sigue igual. Esta es una empresa familiar, ahora más grande, en la que, como CEO, ya no puedo estar en contacto directo con los casi 700 empleados. El encargado de tienda es el responsable de trasladar al personal este espíritu de familia y de buen ambiente que buscamos. Aunque es difícil si creces mucho, tratamos de que continúe así.¿Qué cree que opinaría su padre?Pienso que le encantaría porque era una persona muy emprendedora y muy innovadora. Creo que estaría muy orgulloso de que vayamos replicando el legado familiar.¿Cuál es la fórmula de la longevidad de esta compañía?Yo diría que transmitir de generación en generación el amor y la pasión por este proyecto. Como intentamos ayudar constantemente a que la gente lleve una alimentación adecuada y mantenga una buena salud, cuando el cliente regresa y te dice lo bien que le ha ido lo que le recomendamos, nos motiva a seguir. Añado también las ganas constantes por mejorar, que no porque siempre se hayan hecho las cosas de determinada manera hay que mantenerlas; hay que adaptarse a los cambios, siendo ágiles, e innovar y sacar a la venta productos nuevos [sus marcas propias suponen el 50% de las ventas].¿Nos cuidamos más ahora?Mucho más que nuestros padres. La gente practica más deporte, mira las etiquetas, es más consciente de lo que come. Como se le atribuye a Hipócrates, padre de la Medicina: "Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento". Cuidarse es una tendencia clarísima con mucho recorrido.¿Y cómo se protege la salud de este proyecto familiar?Siendo muy consciente, muy humilde y aprendiendo de los grandes. También, siendo atrevido con el crecimiento, pero sensato para no cometer más riesgos de los necesarios; y responsable, que debo defender este legado y casi 700 nóminas; y teniendo visión a largo plazo. Además, es importante profesionalizar la empresa. Soy el único de la familia en un puesto directivo. No me he planteado si dejaría mi cargo en unos años, pero creo que sí. Cuando no me vea capaz, aunque me encantan los fregaos y soy muy emprendedor, sí que contrataría a otro CEO.¿Se duerme bien siendo el jefe y dueño o necesita remedios (naturales, entiendo) para conciliar el sueño?No todos los días, que muchos me llevo los problemas a casa, pero normalmente sí que lo hago. Y, si no, tengo la solución a mano. Por ejemplo, una infusión relajante.Una cantina de cocina chinaCocina tradicional en Zona FrancaAsí es el histórico japonés que llega a Madrid Comentar ÚLTIMA HORA