Arcadi España, ministro de Hacienda. Carlos Luján / Europa Press
Macroeconomía La falta de presupuestos y el escaso margen para el gasto público limitan el cuadro macro y las nuevas ayudas por IránEl Gobierno ha decidido presentar conjuntamente el nuevo paquete para paliar el impacto de la guerra y las previsiones presupuestarias.
Más información:El Gobierno aprueba un plan de 5.000 millones ante la guerra de Irán y rebaja el IVA de gasolina, diésel, luz y gas al 10%
Fernando Cano Publicada 22 junio 2026 01:45h Las clavesLas claves Generado con IA
La falta de Presupuestos Generales del Estado (PGE) y el escaso margen para elevar el gasto público condicionarán la presentación del nuevo paquete de ayudas por la guerra de Irán y el cuadro económico que el Gobierno presentará el próximo 29 de junio.
La realidad fiscal implica que el nuevo paquete de ayudas nazca muy acotado y que -probablemente- las nuevas previsiones sean muy prudentes con alguna modificación en relación a los gastos e ingresos públicos.
El Ministerio de Economía y el de Hacienda han decidido hacer coincidir el anuncio de las nuevas medidas y los indicadores en los que se basarán los PGE de 2027, pese a que originalmente los anunciaron con una semana de diferencia.
El Gobierno aprueba un plan de 5.000 millones ante la guerra de Irán y rebaja el IVA de gasolina, diésel, luz y gas al 10%Oficialmente no hay justificación, aunque es verdad que el Gobierno gana tiempo ante un escenario profundamente incierto en el que -pese a que se ha firmado un principio de acuerdo de paz en Oriente Medio- es difícil hacer previsiones económicas a largo plazo.
Pero el estado de las cuentas públicas no admite dos lecturas y pasa por una evidente estrechez que está condicionada por un gasto elevado y continuado.
El Gobierno promete a Bruselas recaudar 10.300 millones más este año sólo con el impuesto sobre la renta y tributos directosAl mismo tiempo, Bruselas lleva meses pidiendo a España que contenga el gasto. La Comisión ha cerrado la puerta a suavizar las reglas fiscales y el Gobierno se encuentra sin espacio para tener más déficit o aumentar deuda.
En especial, con unos presupuestos prorrogados durante tres años y con las cuentas de 2027 sometidas a una gran incertidumbre tras el rechazo permanente de la mayoría de los grupos parlamentarios.
Bruselas interroga al Gobierno sobre por qué usó fondos 'Next Generation' para pagar pensiones en 2024Esto se traducirá en que las ayudas que se presentarán en dos semanas probablemente estén muy acotadas, que no impliquen un gran desembolso de gasto público, que sean menores que las actuales y que no representen una gran cesión de recaudación tributaria.
El Gobierno presentó el pasado en marzo su primer paquete de ayudas económicas para paliar el impacto de la guerra de Irán ya con un gasto muy contenido.
Sánchez gasta por la guerra de Irán un quinto de los ingresos extra de 2026 para no disparar el déficit sin tener PresupuestosEn total, se anunciaron medidas por valor de 5.000 millones de euros solo para cien días y para sufragar rebajas de impuestos de los combustibles, el gas y la electricidad.
La mayoría fueron concesiones fiscales que no se tradujeron en un gasto público directo, precisamente por esta estrechez. De hecho, representaron apenas una quinta parte de los 25.000 millones en que está previsto que se incremente la recaudación tributaria este año. Un curso en el que se volverá a marcar un nuevo récord de ingresos fiscales.
El Ejecutivo español sabe que debe cumplir con Bruselas y que una de las claves -si no quiere reducir drásticamente el gasto- es aumentar la recaudación. Y es por elloque, al igual que en marzo, no hay planes de hacer un gran desembolso en ayudas para abordar la nueva realidad económica que se abre tras el fin de la guerra.
El desembolso se hará en montantes estrictamente necesarios para controlar precios, para no perjudicar la recaudación ni presionar a las cuentas públicas.
Subida de los precios
Las fuentes consultadas por este diario hablan de que se mantendrán las rebajas fiscales a los sectores profesionales y no se cierra la puerta a algún retoque en el precio de los alimentos de primera necesidad.
Estas ayudas no cuentan con unanimidad en el Gobierno, pero son necesarias por las previsiones de los analistas que indican que los efectos del cierre del Estrecho de Ormuz continuarán durante buena parte del año y que las presiones sobre la inflación seguirán siendo altas.
Dicho de otra manera, si España quita las exenciones fiscales se arriesga a que la inflación se dispare por encima del 4%, en especial por la factura de los combustibles y la energía.
Esta austeridad también afectará al cuadro macroeconómico. El estado actual de las cuentas públicas obligará a presentar unas previsiones económicas prudentes y, según dicen algunos economistas, con algunas modificaciones respecto de lo que se ha conocido hasta ahora. En especial, en el apartado de deuda y déficit público.
Gasto público
Lo normal es que este 29 de agosto se presenten las previsiones para el año 2026 y 2027, pero las últimas declaraciones de Economía sugieren que -dada la incertidumbre- solo se presenten las correspondientes a este año.
En el Informe de Progreso Anual enviado a Bruselas en mayo se incluyó un crecimiento del PIB del 2,1% en 2026 y del 1,8% en 2027, con un déficit público del 2,1% y el 1,8%, respectivamente. Del mismo modo, la deuda pública se situaría en el 100,1% y el 98,4%.
Grandes cifras que no deberían variar demasiado en cuanto al PIB, pero que podrían sufrir ajustes al alza en el caso del gasto. Es así como también se podría elevar la previsión de ingresos, precisamente para equilibrar las cuentas.
Y es que la deuda de las administraciones públicas se situó en el primer trimestre en máximos de 1,740 billones de euros, según los datos del Banco de España.
Recomendaciones de Bruselas
En el primer trimestre de 2025, esta deuda pública alcanzó los 1,6 billones, un crecimiento de 140.000 millones y un 4,3% más en solo doce meses. Es así como ya está en el 101,6% del PIB.
Por otro lado, el plan fiscal enviado a la Comisión Europea indica que el gasto computable, la métrica más importante de las nuevas reglas, aumentará este año un 4,2%. Por debajo de los límites, aunque por encima del objetivo que Moncloa se había fijado originalmente.
Asimismo, a comienzos de junio la Comisión Europea presentó sus recomendaciones económicas a España, en las que pide ajustar el gasto neto y revisar el IVA de restaurantes y hoteles.
Bruselas advierte que hay un desequilibrio entre gasto e ingresos. "En vista de la desviación prevista por la Comisión para 2026 respecto a la trayectoria de gasto neto recomendada", el gasto neto de España debe respetar las tasas máximas de crecimiento recomendadas, indican.