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La familia real de Qatar vende la casa más cara de la historia de EEUU por 400 millones de dólares

La familia real de Qatar vende la casa más cara de la historia de EEUU por 400 millones de dólares
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Una mansión construida hace menos de 10 años por encargo de la familia real de Qatar sale a la venta en Los Ángeles por una cifra que podría pulverizar todos los récords inmobiliarios de Estados Unidos. Leer
ArquitecturasLa familia real de Qatar vende la casa más cara de la historia de USA por 400 millones
  • CRISTINA ACEBAL
Actualizado 13 JUN. 2026 - 09:21La propiedad ocupa más de 30.000 metros cuadrados de parcela, un complejo residencial de unos 6.500 metros cuadrados construidos repartidos en tres edificios. Fue Peter Marino, el arquitecto neoyorquino que firma las boutiques de Chanel, Dior y Louis Vuitton en medio mundo, el que se encargó de las obras.

Una mansión construida hace menos de 10 años por encargo de la familia real de Qatar sale a la venta en Los Ángeles por una cifra que podría pulverizar todos los récords inmobiliarios de Estados Unidos.

Tiene 39 dormitorios, 59 baños, una sala de rayos X, una escultura de Jeff Koons junto a la piscina y un problema: costó más de lo que piden por ella. En el 11201 de Chalon Road, en el corazón de Bel-Air, se alza sobre una colina una mansión cuyas vistas barren sin obstáculos desde los rascacielos de Downtown Los Ángeles hasta la línea azul del Pacífico, pasando por las calles arboladas del Bel-Air Country Club. Es el tipo de panorámica por la que alguien pagaría una fortuna. Y alguien lo hizo: más de 425 millones de dólares. Ahora se vende por 400.

La operación de compra comienza en 2010, cuando la dinastía que gobierna Qatar y cuya fortuna se estima en unos 200.000 millones de dólares, adquiera el terreno por 35 millones de dólares. Ocho años después acaban las obras, cuyo coste se eleva a 425 millones de dólares

Ocho años para construir un palacio

La historia de esta finca comienza en 2010, cuando una entidad vinculada a la familia Al Thani, la dinastía que gobierna Qatar y cuya fortuna se estima en unos 200.000 millones de dólares, adquirió el terreno por 35 millones de dólares. Lo que siguió fue un proyecto faraónico: casi ocho años de planificación y obras para levantar, sobre más de 30.000 metros cuadrados de parcela, un complejo residencial de unos 6.500 metros cuadrados construidos repartidos en tres edificios.

El encargo recayó en Peter Marino, el arquitecto neoyorquino que firma las boutiques de Chanel, Dior y Louis Vuitton en medio mundo, y la construcción fue supervisada por Peter McCoy, responsable de algunas de las residencias actuales más ambiciosas de Los Ángeles. Solo la obra costó 350 millones de dólares. Sumando el terreno y los gastos de cierre, la inversión total superó los 425 millones.

Un camino privado de casi 500 metros garantiza que nadie llegue hasta la residencia principal por error. Dentro del edificio, de unos 4.600 metros cuadrados, hay 10 dormitorios familiares y 13 habitaciones para personal de servicio.

Un universo tras las puertas

Describir esta propiedad es un ejercicio de suma y sigue que desafía lo razonable. La residencia principal, de unos 4.600 metros cuadrados, alberga 10 dormitorios familiares y 13 habitaciones para personal de servicio. La casa de invitados añade otros seis dormitorios y diez más para el staff. En total: 39 dormitorios y 59 cuartos de baño.

La propiedad cuenta con tres piscinas, una de ellas decorada con mosaico y flanqueada por fuentes escalonadas donde reposa, con la naturalidad de quien lleva años ahí, la icónica escultura del perro rojo de Jeff Koons.

Pero los números no cuentan la historia completa. Hay una cocina familiar y otra de dimensiones profesionales de unos 280 metros cuadrados, respaldadas por ocho office y despensas de servicio. Hay una sala de cine privada. Un spa completo con instalaciones separadas para hombres y mujeres, hammam, piscinas de inmersión fría y caliente, cabinas de masaje, estudio de pilates y salón de belleza. Hay tres piscinas, una de ellas decorada con mosaico y flanqueada por fuentes escalonadas donde reposa, con la naturalidad de quien lleva años ahí, la icónica escultura del perro rojo de Jeff Koons.

La casa de invitados añade otros seis dormitorios y diez más para el staff y cuenta con piscina propia.

Fuera, una pista de tenis con zona de observación, un comedor al aire libre con horno de pizza y jardines diseñados al milímetro. Bajo tierra, un garaje, habitaciones de seguridad, almacén de arte, lavandería industrial y, por si alguien quería una consulta médica sin salir de casa, una sala de rayos X. La finca fue concebida, literalmente, para no tener que abandonarla jamás.

Una venta que ya nace con pérdidas

Ahora, esa fortaleza del lujo busca nuevo dueño. Protegida por un camino privado de casi 500 metros que recorre todo el complejo, la finca ofrece algo cada vez más difícil de comprar en Los Ángeles: privacidad absoluta. El precio: 400 millones de dólares, unos 341 millones de euros. Si se cierra a esa cifra, será la vivienda más cara jamás vendida en Estados Unidos, superando los 238 millones que Ken Griffin, fundador del fondo Citadel, pagó en 2019 por un ático en el 220 Central Park South de Manhattan.

La cocina familiar tiene dimensiones profesionales de unos 280 metros cuadrados, y además cuenta con ocho zonas de office y despensas de servicio.

Pero incluso a ese precio récord, el vendedor no recuperará lo invertido. Los propios agentes, Michael Fahimian y Jack Harris, de The Beverly Hills Estates, lo admiten con una franqueza poco habitual en el sector. La valoración fiscal de la finca en 2025 era de 121 millones de dólares, apenas un tercio del precio de venta. Fahimian ha declinado confirmar la identidad del propietario, aunque la propiedad está registrada a nombre de Chalon Holdings, una sociedad históricamente vinculada a operaciones gestionadas para Hamad bin Jassim bin Jaber Al Thani, conocido como HBJ, quien fue primer ministro de Qatar entre 2007 y 2013 y supervisó el todopoderoso fondo soberano del país.

Un palacio para los años de universidad

La mansión dispone de varias zonas de estar, pero además cuenta con habitaciones de seguridad, almacén de arte, lavandería industrial y, por si alguien quería una consulta médica sin salir de casa, una sala de rayos X.

La historia de esta mansión está ligada a una etapa muy concreta. Según publicó el Los Angeles Times en 2020, el jeque Khalifa bin Hamad bin Khalifa Al Thani, hijo de HBJ, llegó a la Universidad del Sur de California en 2011 siendo adolescente, acompañado de un séquito de asistentes, coches de lujo y residencia fija en el Beverly Wilshire. La finca de Chalon Road empezó a construirse en paralelo a sus años universitarios, como un hogar a la medida de la familia durante su estancia en Los Ángeles. Una vez que el joven regresó a Oriente Medio, la mansión perdió su razón de ser cotidiana: se convirtió en una propiedad más dentro de la vasta cartera inmobiliaria de los Al Thani, que incluye residencias en Londres, París y Cerdeña.

En el mercado del lujo inmobiliario, los récords caen uno detrás de otro, pero la mansión de Bel-Air tiene un matiz distinto: no se vende solo una propiedad, se vende un capricho que cumplió su función y que ahora busca nuevo dueño que la habite.

Además de una sala de cine privada, la propiedad cuenta con un spa completo con instalaciones separadas para hombres y mujeres, hammam, piscinas de inmersión fría y caliente, cabinas de masaje, estudio de pilates y salón de belleza.Eneko Atxa, chef de Azurmendi: "No creo que haya debate sobre la permanencia del menú degustación"Los mejores planes culturales en junio: arte en León, Manuel Carrasco en Sevilla y teatro en SantanderMundial de Fútbol 2026: las mejores experiencias gastro para disfrutar de este evento
Fuente original: Leer en Expansión
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