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Política

La fe del PSOE en Sánchez se quiebra con Zapatero: "Quizá esto no dé para más"

La fe del PSOE en Sánchez se quiebra con Zapatero: "Quizá esto no dé para más"
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Los esfuerzos de La Moncloa por dar una imagen de "tranquilidad" tras la imputación del ex presidente no calman a un partido dividido tras la imputación Leer

Ejercía de faro cuando la travesía del barco zozobraba por las tormentas y las olas. Encendía, para muchos, la luz con sus palabras y apoyo. Pero, ahora, ese fulgor parpadea y existe la amenaza de que pueda quedarse a oscuras. Y, para la gran mayoría de socialistas, supondrá entonces perder la referencia.

La decisión del juez José Luis Calama de imputar a José Luis Rodríguez Zapatero por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en la causa sobre Plus Ultra ha sumido en el desconcierto y el abatimiento al PSOE. Una vez más. "¡No sé ni qué decir!", trasladan, aturdidos, varios cargos consultados por este diario. La noticia ha zarandeado a la formación y al Gobierno. Golpea al "corazón" de lo que llaman sanchismo. "Se nos cae un mito... nuestro padre [político]".

El PSOE es una suerte de terreno quemado, devastado por incendios como los de José Luis Ábalos, Santos Cerdán o el goteo de derrotas en este ciclo electoral al que puso final otro batacazo en Andalucía, el que era su gran feudo. En un terreno incandescente, la sacudida de Zapatero ha prendido rápido reavivando el fuego de viejas pesadillas. Pedro Sánchez trasladó desde el Congreso "todo mi apoyo" al ex presidente socialista y "todo el respeto a la presunción de inocencia". Evitó, eso sí, sentenciar, como ha hecho en otras situaciones, la inocencia del implicado.

"El presidente salió así porque si no nos derrumbamos", reconocen fuentes gubernamentales. "El ánimo de todos está muy afectado". "El presidente hoy ha estado mal. Ni fu ni fa", describe un destacado dirigente socialista, que cree que hubiera sido necesario ofrecer una guía más clara al partido. "El golpe es durísimo. Para el partido y para el país", confesó Carlos Martínez, secretario general del PSOE en Castilla y León, su comunidad de procedencia.

Los cargos y dirigentes consultados están de acuerdo en que el Ejecutivo y el partido están obligados a defender públicamente a Zapatero, sobre todo su figura y lo que supuso, su legado político, pero también se reconoce que su imputación ha generado "un momento delicado internamente" porque existe una división entre quienes ven el caso como parte de una campaña contra los socialistas, la "máquina del fango" que bautizó Sánchez, en la que incluyen a partidos, pseudosindicatos, medios, jueces... y quienes consideran que "esto es muy gordo" y que ahora sí "quizá esto no dé para más". Que la investigación a Zapatero, sobre todo, si va a más, sea la puntilla. "Hay cierto caos y es un problema porque ni entre nosotros estamos de acuerdo", relata un dirigente consultado.

El Gobierno defiende públicamente a Zapatero, cierra filas, pero la visión dentro del Ejecutivo se ha modulado tras leer el texto de 85 páginas del juez. "Cautela", dicen. "Esto va para largo". "Vamos a esperar", dice un miembro del gabinete. "Calama no es Peinado", es un mensaje que trasladan miembros del partido y el Gobierno.

La lectura reposada y desmenuzada del auto lleva al Gobierno a enterrar la teoría del lawfare que el PSOE sí abanderó en las primeras horas. Creen que es un auto "serio" y que hay un esfuerzo por parte del juez para argumentar y explicar sus conclusiones. Pero en La Moncloa mantienen que recoge indicios pero no "pruebas concretas" contra el ex presidente del Gobierno. Exponen que, en lo conocido, no hay capturas o intervenciones que sean de Zapatero, sino "conversaciones de terceros" hablando de una mediación. Su conclusión, tras el análisis, es que si bien muestran "máximo respeto a la investigación", el auto les deja "tranquilos".

Una "tranquilidad" que se esfuerzan en mostrar desde el complejo presidencial, pero que no todos, ni muchos menos, comparten en el PSOE y el Gobierno. "Hay que ir paso a paso"; "Esto va a durar mucho tiempo"; "Pinta muy mal"; "Puede acabar mal", son las sensaciones de muchos cargos y dirigentes consultados. Hay temor a lo que pueda salir. "Ni condena anticipada ni adhesión sin fisuras. Hay que ser respetuosos con los tiempos de la Justicia", opinó el líder en Castilla y León. "Con todo el dolor del corazón no puedo poner la mano en el fuego", añade un socialista que conoce bien a Zapatero.

Zapatero, en la campaña andaluza.MARTÍN MESAMUNDO

Los compañeros del PSOE que han hablado estos días con Zapatero dicen que está "tranquilo" y que dará explicaciones a los medios de comunicación antes de su comparecencia en la Audiencia Nacional, aunque reconocen que "no es plato de gusto". "Mantengo mi confianza plena en él", asegura el secretario general de una importante agrupación.

El argumento al que se aferran en el partido los que no quieren dejar de creer en el ex presidente es que en el auto "no hay nada que lo incrimine" y que no ven nada más que "conversaciones de otros y pagos de facturas en A". También lo desvinculan por completo de los casos de presunto cobro de mordidas por el amaño de contratos públicos por los que están siendo investigados sus dos últimos secretarios de Organización, Santos Cerdán y José Luis Ábalos.

"Todos llegamos a pensar el martes que lo de Zapatero era 'muy grave, pero luego escuchas a magistrados que saben del tema y te preguntas: ¿es para tanto?", apunta un miembro de la Ejecutiva Federal. En su opinión, la imputación por blanqueo de capitales de Zapatero es "ir a por el corazón" del partido y recurre a la metáfora de que ya sólo faltaría "el tiro en la nuca", en referencia a la muerte política de Sánchez, que es "la pieza de caza mayor". En referencia implícita a lawfare, expresa que el mensaje que se está tratando enviar al presidente es "o acabas tú con esto o acabamos nosotros".

La dirección del Grupo Socialista en el Congreso no ha enviado ninguna instrucción para se manifieste apoyo público al ex presidente -como hizo el propio Sánchez el martes en el chat de la Ejecutiva-, pero varios miembros lo han hecho a título personal y han sido apoyados por otros compañeros. "Yo voy a confiar en él hasta que se demuestre lo contrario", asegura un diputado.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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