Un día de feria en el autobús. Esta ruta conecta directamente el Centro con el Real de Cortijo de Torres sin interrupciones y se convierte en una experiencia
Regala esta noticia Añádenos en Google Pasajeros accediendo al autobús de la Línea F, en la Alameda Principal. (SALVADOR SALAS)AINHOA VIEGAS
18/08/2026 a las 02:00h.La feria en Cortijo de Torres no empieza cuando se llega al real para disfrutar de una variada oferta, sino que se comienza a vivir ... antes, en el trayecto que malagueños y turistas hacen -siguiendo las recomendaciones de las autoridades- de los autobuses que la Empresa Malagueña de Transportes (EMT) despliega en estos días con servicios y horarios ampliados. Concretamente en la Línea F, el bus que conecta el Centro -el otro gran punto de diversión de la fiesta- con el recinto ferial y que en estos días de alegría y jolgorio se convierte en algo más que en un medio de transporte; se transforma en una experiencia.
Dentro de la Línea F, el paisaje que se observa es diametralmente diferente al de cualquier otro día Los abanicos se convierten en los verdaderos protagonistas ya que, pese al aire acondicionado, este típico complemento ayuda a mitigar el calor ante la concentración de personas que llenan el autobús.
Un espacio ferial rodante donde entre los grupos de amigos y familias malagueños y de otros puntos del país también se observa a los turistas extranjeros que se acercan a descubrir la manera en que Málaga vive su feria. «I could be from here», comentan un grupo de chicas inglesas. Y es que en unos pocos metros, el autobús reúne a quienes conocen la feria de toda la vida y a aquellos que se acercan a ella por primera vez. Las risas de quienes vienen un año más se junta con la mirada curiosa de confusión de estos visitantes extranjeros.
El ambiente se construye entre conversaciones, risas y el bullicio, que aumenta a medida que el bus se acerca al recinto. También las bolsas que transportan muchos jóvenes delata que su jornada festiva está apunto de comenzar. Testigos de todo, los conductores declaran una transformación a medida que pasan las horas. Durante estos días, ven entrar por las puertas del autobús a muchos pasajeros vestidos para la ocasión. Horas después, suben los mismos pero ya con una feria muy distinta.
Por la noche
Las largas colas y la acumulación de gente en las paradas es habitual en estos días, como es normal ante la aglomeración de personas, sobre todo, en la horas puntas. No es necesario entrar al bus para notar el cansancio. Muchos pasajeros buscan sentarse, ya sea en los asientos o en el suelo. Otros tantos deciden desprenderse de los zapatos y llevarlos en las manos.
«Esto es así todos los años. Es lo normal», es lo que asegura un conductor de esta línea. «Siempre acaban cantando en el mejor de los casos, si no hay peleas», añade. El cansancio de unos se junta con la fiesta improvisada de quienes aún tienen energía. Aplausos, gritos y canciones llenan el autobús. Otros sólo gritan: «¡Encended el aire!».
Debajo del cartel de la EMT con el lema 'En la feria, lo mejor es ir en bus', acontecen los típicos escenarios de cada año. La madrugada trae consigo las imágenes de siempre: gente colándose, conductores que gestionan las largas colas y el movimiento constante de personas. Entre el bullicio se escuchan frases que solo tienen sentido después de tantas horas de fiesta: Un cumpleaños feliz, unas palmas por sevillana...
Por las ventanas del bus, quedan atrás las luces de los cacharritos y el sonido de la música de las casetas. Aunque el día haya acabado, el alivio de quienes llegan a casa y el cansancio de quienes alargan la feria en los asientos llega a su fin.
Por las noches, la Línea F no sólo recoge a la gente de la feria, sino todo lo que queda de ella. Entre una escena y otra, el autobús termina por convertirse en uno de los lugares donde mejor se puede observar cómo Málaga vive sus fiestas tanto dentro como fuera del recinto ferial.
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