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La fiebre por el pádel está teniendo un efecto inesperado en España: miles y miles de pájaros muertos

La fiebre por el pádel está teniendo un efecto inesperado en España: miles y miles de pájaros muertos
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Hace poco en Budia, un pueblo de la provincia de Guadalajara, cubrieron las pantallas de su pista de pádel con una red blanca. Dicho así suena a anécdota sin más, una noticia menor, pero la cosa cambia cuando se conocen otros dos datos. Primero, que Budia no ha sido el único pueblo en darle una vuelta a sus pistas de pádel. De hecho en la misma provincia han hecho algo parecido al menos media docena de municipios. El segundo dato (y el más interesante) es que el cambio no responde a motivos estéticos, logísticos ni deportivos. Su objetivo es evitar que el pádel se convierta en una trampa mortal para miles y miles de pájaros. Y tiene bastante sentido. España, tierra de raquetas. Que a los españoles nos gusta (nos chifla) el pádel tiene poco de novedad. Según la Federación Internacional de Pádel (IPF) en 2024 había en nuestro país 4.500 clubes e instalaciones y alrededor de 17.000 pistas, lo que deja una de las mejores ratios del mundo: una pista por cada 2.800 habitantes. Destacan sobre todo Cataluña y Andalucía, que superan las 3.200, seguidas de Madrid, con 2.300, y Comunidad Valenciana (casi 2.000). ¿Eso está bien, no? Por supuesto. Sí al menos desde un punto de vista deportivo o incluso social. El problema es que esa vasta red de pistas se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para los ecologistas y los organismos encargados de velar por la fauna salvaje, sobre todo las aves.  ¿El motivo? Muchas de esas pistas deportivas están rodeadas de cristaleras, grandes láminas transparentes que se convierten en trampas mortales cuando un mirlo, golondrina, abubilla, milano… impacta contra ellas en pleno vuelo y a gran velocidad. No es algo exactamente nuevo. Lleva años ocurriendo con ventanales y edificios acristalados, además de con las barreras acústicas de las carreteras. Lo que sí resulta novedoso es que a la lista se añadan las pistas de pádel. Más que una anécdota. No es una cuestión menor. Los ecologistas saben desde hace tiempo que las cristaleras se cobran cada año la vida de millones de aves en todo el mundo. Solo en Nueva York se calcula que los rascacielos dejan un saldo de 200.000 muertes al año. En el cao de las pistas de pádel el balance es considerablemente más bajo, pero no por ello deja de ser significativo.  En España ya se han realizado algunos estudios que, recuerda elDiario.es, sugieren que hay pistas que causan la muerte de un centenar de aves. No está nada mal si tenemos en cuenta que es un cálculo anual y (aunque no todas son iguales ni tienen cristaleras) por el país se reparten miles de instalaciones. ¿Qué dicen los estudios? No es fácil calcular cuántas aves mueren al año en España tras impactar contra los cierres de las pistas. Lo reconocía ya en 2023 la Fiscalía General del Estado, cuya oficina de Medio Ambiente llegó a interesarse por el problema. Faltan datos fiables porque "con frecuencia" los cadáveres de los pájaros no llegan siquiera a cuantificarse. Se retiran de las pistas sin avisar a las autoridades o acaban en las garras de gatos o zorros, que los trasladan de lugar.  Eso no significa que manejemos algunos estudios sobre el tema. En 2019 el departamento de Medio Ambiente de Aragón analizó tres pistas de Zaragoza y descubrió que en cada una de ellas perecían al año entre 100 y 135 aves. Es una horquilla parecida a la que arroja otro análisis de la Generalitat Valenciana, que habla de 75.000 víctimas anuales en 600 pistas, lo que deja una media de 125 por instalación. En 2023 el Delta Birding Festival (DBF) ya alertaba de que solo en Cataluña morían al año al menos 24.000 pájaros estrellados contra las pistas. Cuestión de cifras... y algo más. Quizás la mejor prueba de que el tema genera inquietud (parte de esos pájaros son especies protegidas) es que no solo preocupa a los ecologistas y organismos como DBF, GREFA o SEO BirdLife, que también ha alzado la voz para advertir del impacto de las instalaciones de pádel.  En 2023 fue el propio ministerio público el que movió ficha alertado por lo que considera una "seria amenaza para las aves". Para ser más precisos, la Fiscalía de Medio Ambiente pidió a sus representantes provinciales que echasen mano de la reforma del Código Penal aprobada ese mismo año para combatir el problema. Repensando el pádel. También los gobiernos municipales han tomado nota. Budia es solo uno de los siete ayuntamientos de la provincia de Guadalajara que han recurrido al Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA) para instalar "medidas anticolisión de aves" en sus pistas de pádel.  En otras partes del país hay organismos públicos y privados que han adoptado medidas similares. Por ejemplo en Segovia, Valencia o la Comunidad de Madrid, que en 2017 ya instaló vinilos en varias pistas. Lo hizo después de detectar 50 pájaros muertos y otra media docena de ejemplares aturdidos en 11 meses. La (otra) tarea pendiente. La clave no está solo en querer solucionar el problema, sino en saber cómo hacerlo. El objetivo es que las cristaleras dejen de ser 'invisibles' para las aves y que así puedan esquivarlas, evitando choques, pero lograrlo no resulta tan fácil. "Una regla fundamental es la de la palma de la mano. Si hay un hueco inferior a una palma, 10 cm, las aves más pequeñas pensarán que pueden colarse por ahí", explica a elDiario Carlos Cuéllar, técnico de GREFA. La apuesta de la organización pasa más bien por instalar redes como las que ya pueden verse en Budia, mallas de nylon blancas que las aves pueden detectar a distancia y al mismo tiempo no molestan a los deportistas. A priori también son más seguras que los vinilo, ya que evita que en caso de que el panel se rompa el adhesivo cree trozos grandes de cristal… con el consecuente riesgo de cortes. Imágenes | Bruno Vaccaro Vercellino (Unsplash), GREFA y P-squared Padel (Unsplash) En Xataka | Millones de aves mueren al año por los aerogeneradores. La solución: aspas de velocidad autoadaptable - La noticia La fiebre por el pádel está teniendo un efecto inesperado en España: miles y miles de pájaros muertos fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .
La fiebre por el pádel está teniendo un efecto inesperado en España: miles y miles de pájaros muertos

En España hay cerca de 17.000 pistas de pádel. Hay quien advierte de que suponen un reto para la fauna

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Carlos Prego

Editor - Magnet

Carlos Prego

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Hace poco en Budia, un pueblo de la provincia de Guadalajara, cubrieron las pantallas de su pista de pádel con una red blanca. Dicho así suena a anécdota sin más, una noticia menor, pero la cosa cambia cuando se conocen otros dos datos. Primero, que Budia no ha sido el único pueblo en darle una vuelta a sus pistas de pádel. De hecho en la misma provincia han hecho algo parecido al menos media docena de municipios. El segundo dato (y el más interesante) es que el cambio no responde a motivos estéticos, logísticos ni deportivos. Su objetivo es evitar que el pádel se convierta en una trampa mortal para miles y miles de pájaros.

Y tiene bastante sentido.

España, tierra de raquetas. Que a los españoles nos gusta (nos chifla) el pádel tiene poco de novedad. Según la Federación Internacional de Pádel (IPF) en 2024 había en nuestro país 4.500 clubes e instalaciones y alrededor de 17.000 pistas, lo que deja una de las mejores ratios del mundo: una pista por cada 2.800 habitantes. Destacan sobre todo Cataluña y Andalucía, que superan las 3.200, seguidas de Madrid, con 2.300, y Comunidad Valenciana (casi 2.000).

¿Eso está bien, no? Por supuesto. Sí al menos desde un punto de vista deportivo o incluso social. El problema es que esa vasta red de pistas se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para los ecologistas y los organismos encargados de velar por la fauna salvaje, sobre todo las aves. 

¿El motivo? Muchas de esas pistas deportivas están rodeadas de cristaleras, grandes láminas transparentes que se convierten en trampas mortales cuando un mirlo, golondrina, abubilla, milano… impacta contra ellas en pleno vuelo y a gran velocidad. No es algo exactamente nuevo. Lleva años ocurriendo con ventanales y edificios acristalados, además de con las barreras acústicas de las carreteras. Lo que sí resulta novedoso es que a la lista se añadan las pistas de pádel.

Más que una anécdota. No es una cuestión menor. Los ecologistas saben desde hace tiempo que las cristaleras se cobran cada año la vida de millones de aves en todo el mundo. Solo en Nueva York se calcula que los rascacielos dejan un saldo de 200.000 muertes al año. En el cao de las pistas de pádel el balance es considerablemente más bajo, pero no por ello deja de ser significativo. 

En España ya se han realizado algunos estudios que, recuerda elDiario.es, sugieren que hay pistas que causan la muerte de un centenar de aves. No está nada mal si tenemos en cuenta que es un cálculo anual y (aunque no todas son iguales ni tienen cristaleras) por el país se reparten miles de instalaciones.

¿Qué dicen los estudios? No es fácil calcular cuántas aves mueren al año en España tras impactar contra los cierres de las pistas. Lo reconocía ya en 2023 la Fiscalía General del Estado, cuya oficina de Medio Ambiente llegó a interesarse por el problema. Faltan datos fiables porque "con frecuencia" los cadáveres de los pájaros no llegan siquiera a cuantificarse. Se retiran de las pistas sin avisar a las autoridades o acaban en las garras de gatos o zorros, que los trasladan de lugar. 

Eso no significa que manejemos algunos estudios sobre el tema. En 2019 el departamento de Medio Ambiente de Aragón analizó tres pistas de Zaragoza y descubrió que en cada una de ellas perecían al año entre 100 y 135 aves. Es una horquilla parecida a la que arroja otro análisis de la Generalitat Valenciana, que habla de 75.000 víctimas anuales en 600 pistas, lo que deja una media de 125 por instalación. En 2023 el Delta Birding Festival (DBF) ya alertaba de que solo en Cataluña morían al año al menos 24.000 pájaros estrellados contra las pistas.

Cuestión de cifras... y algo más. Quizás la mejor prueba de que el tema genera inquietud (parte de esos pájaros son especies protegidas) es que no solo preocupa a los ecologistas y organismos como DBF, GREFA o SEO BirdLife, que también ha alzado la voz para advertir del impacto de las instalaciones de pádel. 

En 2023 fue el propio ministerio público el que movió ficha alertado por lo que considera una "seria amenaza para las aves". Para ser más precisos, la Fiscalía de Medio Ambiente pidió a sus representantes provinciales que echasen mano de la reforma del Código Penal aprobada ese mismo año para combatir el problema.

Repensando el pádel. También los gobiernos municipales han tomado nota. Budia es solo uno de los siete ayuntamientos de la provincia de Guadalajara que han recurrido al Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA) para instalar "medidas anticolisión de aves" en sus pistas de pádel. 

En otras partes del país hay organismos públicos y privados que han adoptado medidas similares. Por ejemplo en Segovia, Valencia o la Comunidad de Madrid, que en 2017 ya instaló vinilos en varias pistas. Lo hizo después de detectar 50 pájaros muertos y otra media docena de ejemplares aturdidos en 11 meses.

La (otra) tarea pendiente. La clave no está solo en querer solucionar el problema, sino en saber cómo hacerlo. El objetivo es que las cristaleras dejen de ser 'invisibles' para las aves y que así puedan esquivarlas, evitando choques, pero lograrlo no resulta tan fácil. "Una regla fundamental es la de la palma de la mano. Si hay un hueco inferior a una palma, 10 cm, las aves más pequeñas pensarán que pueden colarse por ahí", explica a elDiario Carlos Cuéllar, técnico de GREFA.

La apuesta de la organización pasa más bien por instalar redes como las que ya pueden verse en Budia, mallas de nylon blancas que las aves pueden detectar a distancia y al mismo tiempo no molestan a los deportistas. A priori también son más seguras que los vinilo, ya que evita que en caso de que el panel se rompa el adhesivo cree trozos grandes de cristal… con el consecuente riesgo de cortes.

Imágenes | Bruno Vaccaro Vercellino (Unsplash), GREFA y P-squared Padel (Unsplash)

En Xataka | Millones de aves mueren al año por los aerogeneradores. La solución: aspas de velocidad autoadaptable

Fuente original: Leer en Xataka
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