María Jesús Montero, Pedro Sánchez e Isabel Rodríguez, durante un foro de vivienda celebrado el año pasado. EFE
Política La financiación, la vivienda y el posible envío de tropas a Ucrania abren nuevas grietas entre Sánchez y sus sociosLas iniciativas con las que Sánchez pretende tomar impulso provocan rechazo y confusión en sus socios.
La financiación autonómica le resta apoyos en comunidades y su política de vivienda irrita a la izquierda, mientras recompone la relación con Junts, ERC y PNV, que aprovechan su debilidad.
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Fernando Garea Publicada 18 enero 2026 03:25hLas claves nuevo Generado con IA
Pedro Sánchez enfrenta tensiones con sus socios por propuestas sobre financiación autonómica, vivienda y política exterior, incluyendo la posibilidad de enviar tropas a Ucrania y Gaza.
El anuncio de una financiación similar al concierto vasco para Cataluña ha generado rechazo en varias comunidades y dentro del propio PSOE, excepto en Cataluña.
Socios como Sumar, Podemos, ERC, Bildu y BNG critican la falta de negociación en propuestas como las ayudas fiscales a propietarios que no suban el alquiler.
La relación con Junts, ERC y PNV se mantiene tensa, con negociaciones abiertas para mantener la legislatura y sacar adelante los Presupuestos, pero con exigencias crecientes de los socios.
Cómo dar imagen de Gobierno activo y con iniciativa política, presentando propuestas casi cada día, y cómo dar pasos para mantener la legislatura e incluso aspirar a sacar adelante los Presupuestos recuperando el bloque de investidura.
Entre estas dos coordenadas se sitúa la política de Pedro Sánchez a la vuelta de las vacaciones de Navidad, a las que se fue a finales de diciembre en su momento más bajo por los escándalos de corrupción y de acoso sexual en el seno de su partido.
En ambas, el presidente del Gobierno muestra su debilidad política, por la dificultad para sacar adelante iniciativas y por tener que negociar sin opciones de negarse a ceder.
Debe dar pedales permanentemente para que la bicicleta no caiga y dirigir un circo de tres pistas en el que los distintos actores mantienen posiciones diferentes, en muchos casos miran sorprendidos algunos de los anuncios de Sánchez y aprovechan para negociar al alza.
Desde que ha vuelto, ha presentado una propuesta arriesgada de financiación autonómica, iniciativas sobre vivienda y gestos de política exterior, que incluyen disposición a enviar tropas a misiones de paz en Ucrania y Gaza —sobre las que no hay planes concretos aún— y una ronda de reuniones con los grupos parlamentarios para hablar de geoestrategia.
Sánchez negocia cómo llegar a 2027: ofrece a Junqueras el IRPF y a Puigdemont, las balanzas fiscales y la 'amnistía política'Y, además, se mueve para recuperar las negociaciones con Junts, ERC y PNV, cerrando asuntos pendientes como cesión de competencias al País Vasco, financiación de Cataluña o balanzas fiscales, entre otras.
En realidad, esos partidos aprovechan que la debilidad de Sánchez reduce el "precio" de la negociación. Como dijo Miriam Nogueras (Junts) en diciembre: "Hay que aprovechar la "debilidad" del Gobierno para forzarles a hacer concesiones que hasta ahora nunca se habían abierto a acordar".
Con todo ello, Moncloa se felicita de que Sánchez ha logrado la iniciativa sobre la agenda y un cierto control de la discusión política.
Pero añade que se ha producido un efecto contradictorio, porque las principales propuestas han provocado rechazo y confusión entre sus socios de investidura, mientras que sí ha avanzado para cumplir compromisos pendientes para facilitar su continuidad.
El caso paradigmático de esos efectos contradictorios es el de la financiación autonómica. Por un lado, le ha servido para recuperar la senda de acuerdos con ERC, aunque no haya llegado ni de lejos al compromiso inicial de una especie de "concierto fiscal" para Cataluña similar al del País Vasco y Navarra.
Pero, por otro lado, ha irritado al partido en todas las comunidades, salvo Cataluña, porque entienden que les deja un futuro inmediato muy complicado con la impresión de que se busca sólo favorecer a Salvador Illa y asegurarse el acuerdo con ERC en el Congreso.
El 'clavo ardiendo' del PSOE ante el desastre de las encuestas: cree que la participación será muy superior a la que predicenEs sintomática la posición de rechazo del Gobierno del socialista Adrián Barbón en Asturias, que se suma a la de Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha.
Hay también un miedo evidente en el PSOE de comunidades como Aragón, Castilla y León o Asturias, entre otras, porque consideran que irán a las inminentes elecciones autonómicas en esos territorios con el lastre de la impresión de privilegio para Cataluña.
Eso debilita al PSOE y al Gobierno porque necesitan la movilización de sus potenciales electores en todos los territorios, y no sólo en Cataluña.
Fuentes del Gobierno ven posible que, finalmente, Junts salga de su posición de rechazo absoluto y acepte negociar detalles de la propuesta.
De hecho, Moncloa ya constató en diciembre las opciones de sentarse de nuevo con Junts y hasta de buscar acuerdos, aunque sea en situación de debilidad negociadora, con los de Carles Puigdemont en los próximos meses para intentar sacar adelante los Presupuestos de 2026.
La dificultad obvia es que Junts tendría que conceder a ERC la baza del acuerdo y renunciar ante sus electores a su programa de máximos del "concierto fiscal" para Cataluña.
Tensa reunión en Moncloa al pedir el gabinete del presidente propuestas sociales que no necesiten pasar por el CongresoLos de Puigdemont quieren marcar su propio perfil y, por eso, han rechazado acudir la próxima semana a la ronda de contactos con Sánchez para hablar de política exterior.
Con el PNV, Moncloa ha allanado el camino con el acuerdo para transferir cinco competencias al País Vasco, estableciendo una línea de diálogo directo entre el presidente del Gobierno y el lehendakari Imanol Pradales.
Moncloa vio cómo se podían bloquear sus relaciones con Junts, ERC y PNV y ha entendido que la única manera de abandonar un callejón sin salida es dar media vuelta y salir por donde se entró.
Es decir, recuperar los asuntos pactados desde la investidura e irlos cerrando ahora, aunque sea fuera de plazo. Por ejemplo, con los compromisos con el PNV que estaban ya caducados desde hace casi dos años.
Desconcierto entre los socios
El punto débil de la estrategia de vuelta de vacaciones está siendo la de las propuestas. El jefe de Gabinete de Sánchez, Diego Rubio, llevaba meses pidiendo a todos los ministerios propuestas que provoquen debate, con interés mediático y, a ser posible, sin tener que pasar por el Congreso, y ahora las están empezando a presentar, poco a poco.
Todo para evitar la impresión de un Gobierno bloqueado por falta de apoyos y, en definitiva, para justificar el compromiso del presidente de agotar la legislatura en 2027.
Su problema es la reacción de los socios, sobre todo, los situados a su izquierda. Así, ha creado perplejidad entre estos partidos el anuncio de Sánchez sobre ayudas fiscales a propietarios que no suban los alquileres.
Lo rechazan Sumar, Podemos, ERC, Bildu y BNG. Fuentes de estos partidos dicen no entender que el presidente haya hecho un anuncio así sin contar con ellos, y anuncian un rechazo al decreto si es que llega a aprobarse en el Consejo de Ministros.
Sin ánimo de negociar
El Ministerio de Vivienda de Isabel Rodríguez contactó con ellos tras el anuncio, pero fuentes de estos partidos no ven voluntad de negociación y se quejan de que ni siquiera han recibido papeles con articulado concreto.
También les provoca inquietud algunos de los pasos de Sánchez sobre política exterior. Todos mantienen una posición crítica hacia Donald Trump y sus decisiones sobre Venezuela y Groenlandia, Tanto, que reprochan al Gobierno tibieza frente a Estados Unidos.
Y, al tiempo, desconfían de los anuncios de Sánchez sobre los planes para enviar tropas a Ucrania y Gaza.
Fuentes de estos partidos coinciden con el PP en considerar que la ronda del presidente con los grupos la próxima semana para pedir su apoyo a la operación tiene más que ver con el interés de llenar la agenda, que con la toma de decisiones concretas.
Por el momento, no se atisba que se den las condiciones de acuerdo de paz en Ucrania y en Gaza para que se produzcan esos envíos de tropas. Por tanto, creen imposible que el presidente del Gobierno pueda presentarles planes concretos para ejecutar tal decisión, previa votación en el Congreso.
En esas relaciones con los socios, el deterioro principal es el referido a Sumar, que se sienta cada martes en el Consejo de Ministros que preside Sánchez.
Yolanda Díaz pidió en diciembre cambios profundos en el Gobierno y no sólo no ha visto satisfecha su exigencia, sino que se ha encontrado sobre la mesa un decreto sobre vivienda que rechaza y que fue presentado por el presidente sin hablarlo previamente con ellos.
Fuentes de Sumar ven un cierto desprecio y ninguneo por parte del PSOE que consideran incomprensible, porque el debilitamiento del equipo de Yolanda Díaz hace imposible que haya un bloque fuerte a la izquierda de los socialistas.
Les debilita ante Podemos y crea la impresión de que Sumar ya es inviable e irrecuperable, porque, además, es imposible que salgan del Gobierno de coalición por mucho que les desprecien.
Moncloa ve con interés los cambios en este espacio y la sugerencia del coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, para dar por superado a Sumar. Maíllo lleva un año trabajando para que la histórica marca de IU lidere al resto de opciones, es decir, a Sumar y Podemos.
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