La Fiscalía pide 14 años de cárcel al padre de las dos hermanas de Terrassa (Barcelona) asesinadas en Pakistán en 2022, por el «clima de violencia, sumisión e intimidación familiar» y al «férreo control» al que las sometió, forzando su matrimonio y aplicándoles «castigos físicos» si no le obedecían.
En su escrito de conclusiones provisionales, al que ha tenido acceso Efe, la Fiscalía de Área de Terrassa atribuye al padre, G.A., y a uno de sus hijos, R.S.A., los delitos de trata de seres humanos con fines de matrimonio forzado, maltrato habitual y coacciones, por los que solicita para ambos 14 años de cárcel.
La Fiscalía también pide para A.Y.A., otro hermano de las dos chicas asesinadas en Pakistán, seis años de cárcel, en su caso por los delitos de maltrato habitual y coacciones, al no acreditarse que participara en el plan para que ambas se sometieran a una boda forzosa.
Las hermanas Arooj y Aneesa, de 24 y 21 años de edad, respectivamente, fueron asesinadas en la localidad de Nothia, en Pakistán, el 20 de mayo de 2022, un crimen por el que fueron procesados por la justicia pakistaní seis familiares de las víctimas, entre ellos sus dos hermanos, si bien acabaron absueltos por el perdón de los progenitores y por falta de pruebas.
En su escrito, la Fiscalía describe el «clima de violencia, sumisión e intimidación» que sufrieron ambas hermanas en Terrassa, donde eran sometidas a un «férreo control» en su vida personal y en sus actividades sociales o laborales, y además permanecían encerradas en su casa, que solo podían abandonar acompañadas.
Por este caso, el titular del juzgado de instrucción número 3 de Terrassa acordó en julio pasado dejar a los tres acusados a un paso de juicio, al concluir que el padre urdió junto a sus familiares «un plan para engañar a sus hijas y lograr así que se desplazaran hasta Pakistán con el fin de limpiar su honor y el de la familia».
Y todo ello porque el padre creía que sus hijas transgredían las normas o costumbres propias de un «comportamiento adecuado», por su «actitud desafiante», ya que no acataban su matrimonio forzado, que ambas querían disolver, y mantenían relaciones sentimentales con otras parejas en España.
A pesar del temor a represalias que tenían las víctimas «por su conducta desafiadora a las reglas paternas y normas establecidas en su comunidad», el juez considera que ambas «fueron convencidas, mediante engaño», para trasladarse el 18 de mayo de 2022 hasta Pakistán, donde fueron asesinadas el 20 de mayo de 2022 «con, supuestamente, la anuencia del progenitor».
Según el juez, cuando estaban en España, la hermana mayor era controlada «permanentemente» por su padre y uno de sus hermanos, «careciendo la misma de posibilidad de relacionarse con personas ajenas al ámbito estrictamente familiar, no pudiendo salir del domicilio si no era acompañada por su padre o su hermano, sufriendo de forma permanente malos tratos físicos por ambos».