El presidente exhibe sintonía con el Pontífice en Arguineguín y hasta reproduce uno de los gestos más icónicos en este viaje: tomar en brazos a una bebé.
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Íñigo ZuletRubén Fernández Publicada 12 junio 2026 03:03h Las clavesLas claves Generado con IA
Pedro Sánchez se pegó este jueves al Papa León XIV en su visita a Canarias e hizo suyo el tramo del discurso que más interesa a Moncloa: la inmigración.
Todo, mientras el Congreso daba luz verde a facilitar la eutanasia con el apoyo del PSOE, apenas tres días después de que el Pontífice defendiera en la Cámara que la vida debe protegerse "hasta su ocaso natural".
El Gobierno, sin embargo, puso el foco en otro de los mensajes de León XIV, el que más le interesaba. Y por eso el presidente aprovechó la parada del Pontífice en el puerto de Arguineguín, en la isla de Gran Canaria, para reivindicar su sintonía en materia migratoria.
Y Sánchez se contagió tanto del estilo de León XIV que reprodujo incluso uno de sus gestos más repetidos estos últimos días: coger un bebé en brazos. El jefe del Ejecutivo fue fotografiado con una pequeña de cuatro meses, hija de una inmigrante africana.
El Papa clama desde el antiguo muelle de la vergüenza de Arguineguín: "La dignidad humana no tiene pasaporte"Desde que comenzó su viajeapostólicopor España el pasado sábado, LeónXIVha protagonizado numerosas escenas bendiciendo a bebés y niños pequeños.
Ha ocurrido durante sus desplazamientos en Papamóvil, a las puertas del Congresode los Diputados, en la NunciaturaApostólica, en el Estadio Olímpico de Montjuïc, en Montserraty también este jueves en el puerto canario.
La fotografía de Sánchez sosteniendo a la menor recordó inevitablemente al Santo Padre.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con un bebé en la visita del Papa a Las Palmas de Gran Canaria. E.P.
"Puerto de la vergüenza"
Arguineguín, al sur de la isla, es la principal base de operaciones de Salvamento Marítimo en Gran Canaria y el epicentro del grueso de los rescates hasta 2023, cuando la mayoría de los cayucos comenzaron a dirigirse directamente hacia la isla de El Hierro.
No es casual que León XIV eligiera ese escenario. El Pontífice lo llegó a bautizar como el "puerto de la vergüenza". Desde ahí, pidió hacer "examen de conciencia" por el drama migratorio porque, dijo, "la dignidad humana no tiene pasaporte".
Allí escuchó los testimonios de varias personas migrantes, entre ellos el de una víctima de trata obligada a prostituirse tras llegar al continente.
Después, junto al mar, pronunció uno de los discursos más contundentes de su visita.
"No se puede hablar de dignidad y dejar que los mares sean cementerios", advirtió el Papa, que también rechazó "reforzar fronteras" para después "lamentar las muertes cuando ya han ocurrido".
Desde ese mismo muelle, León XIV oró por los fallecidos en la travesía durante una ofrenda de flores que precedió a la bendición de una cruz de madera, armada con restos de cayucos.
Con ese mensaje sobre inmigración, el Gobierno presume de estar "absolutamente alineado" con León XIV.
Los mismos que han aplaudido al Papa pretenden legislar en breve contra su doctrina sobre inmigración, aborto y eutanasiaLa sintonía, sin embargo, es mucho menor en otros asuntos sobre los que también ha insistido el Pontífice durante su visita a España. Especialmente en la eutanasia.
Tres días después de su discurso, el Congreso aprobó admitir a trámite una reforma legislativa que persigue justamente facilitar la aplicación efectiva de la eutanasia y reducir los obstáculos judiciales que, según sus impulsores, prolongan innecesariamente el sufrimiento de quienes han solicitado morir dignamente.
La propuesta salió con 178 votos a favor y 169 en contra, los de PP y Vox.
El objetivo es que, entre la decisión de la comisión de garantías, un órgano independiente en cada comunidad autónoma que supervisa los expedientes, y la decisión final no pasen más de 25 días.
El Papa es recibido por Pedro Sánchez, a su llegada a la Base Aérea de Gando en Telde (Gran Canaria), este jueves. EFE
Se busca atajar así los recursos judiciales que se pueden presentar a la comisión y que pueden retrasar durante meses la eutanasia.
La proposición de ley llegaba desde el Parlamento catalán e implica modificar tanto la regulación de la eutanasia como la Ley reguladora de la jurisdicción contencioso-administrativa para acelerar los recursos judiciales contra las resoluciones de las comisiones de garantías y evaluación.
Los promotores denuncian que determinados procedimientos terminan prolongándose durante meses, e incluso años como en el caso de Noelia Castillo, mientras la persona solicitante permanece a la espera de una decisión definitiva.
La reforma busca que esos litigios se resuelvan en menos de un mes.