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Puerta de acceso al Palacio de Justicia en Logroño. Miguel Peche La frase que incriminó a un padre que abusó de su hija en Logroño: «Iba más allá cuando tú me lo pedías»Diez años de cárcel por abusar de su hija desde los 9 hasta los 14 años hace dos décadas, aunque ella no empezó a recordar de manera progresiva lo que había ocurrido hasta que cumplió los 20
Carmen Nevot
Logroño
Jueves, 9 de abril 2026, 11:30
... de cárcel a un hombre por abusar sexualmente de su hija desde los 9 hasta los 14 años. Los hechos ocurrieron casi dos décadas atrás, entre 2003 y 2008, aunque la víctima, que ha sufrido un proceso de memoria traumática disociada, no comenzó a recordar lo que había vivido hasta que, con 20 años, fue sometida a una intervención quirúrgica.Los abusos comenzaron en 2003, para entonces los progenitores de la víctima se habían separado. Él se quedó a vivir en Logroño, la madre se trasladó a Madrid con la pequeña y esta regresaba a la capital riojana para visitar a su padre los fines de semana alternos y la mitad de las vacaciones. Cuando iba al domicilio paterno, en el que también residían la nueva mujer del procesado, dos hijos de esta y dos hermanos de la víctima, en la habitación que utilizaba la entonces niña se encontraba el ordenador familiar. Por las noches, el progenitor lo encendía, veía imágenes de personas desnudas y se masturbaba. Y en múltiples ocasiones entre 2003 y 2008, según detalla la sentencia, el acusado tocó y acarició a su hija en diversas partes del cuerpo y la sometió a distintos abusos.
Los hechos permanecieron en el inconsciente de la pequeña hasta que cumplió 20 años. Al llegar a esa edad comenzó a recordar de forma progresiva lo que había vivido en su infancia. Así, hasta que en septiembre de 2021, trece años después del último episodio de abuso, acudió a la Jefatura Superior de Policía de La Rioja a denunciar a su padre.
El tribunal para dictar la sentencia condenatoria, no solo se basa en la declaración de la víctima, que es la prueba principal, sino también en el testimonio de familiares y amigos de su entorno y el reconocimiento «indirecto» del acusado en una videoconferencia grabada que padre e hija mantuvieron en 2021. La grabación se exhibió como prueba durante la vista, «por las dificultades que supone pasar a papel la intensidad de la comunicación, de las frases a medio concluir, por los silencios y sus implicaciones». En la conversación, la joven le pregunta a su padre si se acordaba de lo que ocurría en su habitación cuando ella era pequeña por las noches cuando «iba más allá» y el padre le responde: «Era cuando tú me pedías ir más allá». No se describe un acto concreto, «son insinuaciones y silencios», si bien existe un momento en el que ella le dice «que eso era ilegal, que ella era una niña y él un adulto» y ese «marco de la ilegalidad es de fácil comprensión».
La declaración del hermano de la víctima también apuntala la tesis de los abusos sexuales. Durante el juicio, testificó que cuando eran niños había visto ciertas caricias que no le parecen apropiadas. En concreto, vio a través de la puerta y de los cristales traslúcidos cómo le acariciaba los glúteos después de haberle bajado los pantalones y las braguitas.
A una amiga de toda la vida, la víctima también le comentó que había tenido unos recuerdos «que no había tenido antes, muy fuertes. Que su padre entraba en la habitación y le hacía cosas y ella se hacía la dormida. Eran cosas que no tenían que pasar». El propio acusado, después de la denuncia, acudió al negocio de su hijo, allí se mostró «dolido y en un momento le dijo: 'Tu hermana me lo pedía'».
¿Hechos prescritos?
Dado el tiempo transcurrido, la defensa del acusado solicitó la libre absolución alegando que los delitos habían prescrito porque habían pasado más de nueve años desde que la víctima alcanzó la mayoría de edad. El tribunal lo desestimó porque, de acuerdo con el Código Penal, para delitos con penas de entre cinco y diez años, como los delitos contra la libertad sexual cometidos contra menores, el plazo de prescripción es de diez años y en este caso, habían pasado 9 años, 6 meses y 24 días entre la mayoría de edad (2012) y la presentación de la denuncia.
Por todo ello, la Audiencia condena al procesado a diez años de cárcel por un delito continuado de abuso sexual no consentido sobre menor de trece años, 50.000 euros de indemnización por el daño moral y a que no se acerque a menos de 200 metros de su hija por el tiempo de privación de libertad y dos años más.
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