Durante más de un siglo, el automóvil siempre ha frenado con la misma lógica: pedal, hidráulica y presión mecánica sobre las ruedas.Brembo rompe ese esquema centenario con Sensify, su sistema de frenado 'by wire', una arquitectura que reduce la dependencia del circuito hidráulico y traslada el control al software, los sensores y la electrónica.
El sistema ya ha entrado en producción en el 100% de los vehículos de un fabricante global aún no revelado, un movimiento que confirma la madurez industrial de la plataforma y su salto desde el laboratorio a la fabricación a gran escala. "Sensify hace realidad nuestra visión de una plataforma de frenado inteligente e integrada", asegura Daniele Schillaci, CEO de Brembo. "Está diseñada para coordinar todo el ecosistema de la rueda y avanzar hacia una movilidad más segura".
Daniele Schillaci, CEO de BremboLa lógica de Sensify es distribuir la inteligencia del frenado. Cada rueda se controla de forma independiente y en tiempo real. Sensores del vehículo (velocidad, adherencia, estabilidad, trayectoria o dinámica de conducción) envían datos constantemente a una unidad electrónica central, que calcula cuánta fuerza aplicar en cada rueda en cada instante.
El pedal deja de actuar de forma mecánica directa. La orden del conductor se convierte en una señal electrónica que el sistema interpreta y distribuye. Así puede ajustar la frenada con mucha más precisión que un sistema hidráulico tradicional, especialmente en superficies deslizantes, donde corrige pérdidas de estabilidad antes de que el conductor las note.
La inteligencia artificial aparece en la capa de control. El sistema interpreta patrones de conducción, adapta la respuesta según el contexto y optimiza continuamente la frenada para mejorar estabilidad, precisión y eficiencia. Según Brembo, la plataforma incorpora capas de software adaptables pensadas para integrarse con sistemas ADAS y futuras arquitecturas de conducción autónoma.
En vehículos eléctricos, Sensify coordina frenada regenerativa y mecánica para recuperar energía y reducir desgaste. Al eliminar parte de la hidráulica, simplifica el sistema y reduce mantenimiento.
El cambio de fondo es estructural: el freno deja de ser un componente estático y pasa a convertirse en una arquitectura de software actualizable, capaz de incorporar nuevas funciones, algoritmos predictivos y mejoras OTA. "Sensify ha sido desarrollado para integrarse de forma natural en el paradigma del vehículo definido por software", explica la compañía italiana.
El automóvil empieza así a frenar más como funciona un ordenador que como lo hacía una máquina tradicional: mediante datos, control distribuido e inteligencia artificial aplicada a la seguridad. En ese salto, la IA deja de ser un elemento accesorio y pasa a convertirse en una pieza central de la seguridad activa del vehículo.
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