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"Necesitamos alquileres realistas para salarios realistas", dijo ayer Pedro Sánchez.
Después de presentar Casa 47, la necesidad sigue intacta porque lo que ayer se exhibió no sirve y porque los salarios que la economía española ofrece son bajos, como corresponde a una economía anémica de productividad. Esto no es ningún cohete como presume Sánchez. Lo que el Gobierno debería empezar a ofrecer son políticas eficaces para solucionar problemas reales. Todo lo demás, incluida la inauguración ayer de este nuevo portal, son fuegos artificiales para ganar tiempo.
Casa 47 nace con menos de 650 viviendas ubicadas en su mayoría en lugares donde ni siquiera hay un problema de vivienda y la promesa de otras 1.500 repartidas por todo el país. Por tanto, después de tanta expectativa el problema sigue intacto. Sigue siendo urgente construir las 750.000 viviendas que el Banco de España dice que se necesitan para abordar el problema, allí donde se necesitan. Por decirlo suave, Casa 47 es la solución al problema de la vivienda en España en la misma medida que recomendar una playlist puede serlo para poner fin al problema de Ceuta y los ceutíes tras la invasión. Una iniciativa vacía que causa bochorno e indignación entre las decenas de miles de personas y familias que están buscando una casa asequible para vivir o formar un proyecto de vida.
No es la primera vez que este Gobierno tira de frivolidad para aparentar que hace algo que luego resulta ser nada. Al inicio de la legislatura, el propio Sánchez prometió que se iban a construir 184.000 casas, que nadie sabe ahora dónde están. Casa 47 tiene además un precedente que avanza su inutilidad. En 2006, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero presentó un programa llamado Keli Finder, que era también un portal, con el objetivo declarado de combatir el problema de acceso a la vivienda de los jóvenes que consistía en regalar 10.000 zapatillas para que los chavales pudieran patearse la calle buscando piso. Muchos jóvenes consideraron que la campaña era una burla a sus problemas. Ya en aquella ocasión fueron muchos lo que recogieron las zapatillas y en vez de buscar piso salieron corriendo, algo que puede volver a suceder.
Basta contemplar el drama que el binomio que forman los salarios y los precios de la vivienda ha desatado en este país. Desde 2018, en Europa el precio de la vivienda ha crecido respecto a los salarios un 8%. Pero mientras en Alemania la vivienda ha bajado frente a los salarios, en Francia ha crecido lo mismo y en Italia ha subido un 3%, en España los precios han aumentado un 24% más que los sueldos. Y en mitad de este drama al Gobierno solo se le ocurre presentar un placebo y amenazar con intervenir el mercado. Si necesitas construir vivienda, intervenirla es la garantía para lograr que esa vivienda no se construya. Reducir el precio de la vivienda y el alquiler requiere reducir burocracia, producir suelo rápido e incentivar a promotores e inversores para que la hagan. No hay atajos. El resto es frivolidad.
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