“Estudios anteriores habían demostrado que los suplementos de glucosamina reducen el riesgo de demencia en adultos con una función cognitiva normal”, explica Ramón C. San, profesor asociado de la Universidad de Florida y especialista en bioquímica y biología molecular. “Aunque la glucosamina puede tener un efecto protector sobre el cerebro sano, puede resultar perjudicial para un cerebro en el que ya se ha iniciado el deterioro cognitivo”.
Capas de azúcar sobrante que se acumulan en el cerebro
En la superficie de las células cerebrales y las proteínas se adhieren unas cadenas de azúcares cortas denominadas «N-glicanos», que desempeñan la función de mantener la estructura tridimensional de las proteínas y facilitar su unión con otras proteínas. Sin embargo, en el cerebro de los pacientes con Alzheimer, este proceso de adhesión de las cadenas de azúcares, denominado «glicosilación», se produce de forma excesiva.
El equipo de investigación de San y sus colaboradores comparó detalladamente el tejido cerebral de pacientes con la enfermedad de Alzheimer y de personas sanas mediante una técnica de imagen por espectrometría de masas que permite visualizar qué moléculas se encuentran en cada zona del cerebro. Los resultados revelaron que, en el cerebro de los pacientes con la enfermedad de Alzheimer, la cantidad de cadenas de azúcar había aumentado notablemente tanto en la materia gris como en la materia blanca.Esta «glicosilación excesiva» se agravaba a medida que avanzaba el «estadio de Braak», que indica el grado de progresión de la enfermedad de Alzheimer.
Mediante el análisis de pulso-persecución (una técnica que permite seguir la síntesis y la degradación de moléculas específicas en el organismo) con glucosa marcada (glucosa marcada con 13C, un isótopo estable), se determinó que la causa del aumento de las cadenas de azúcares no era que «fueran difíciles de degradar», sinosino en «un aumento de la síntesis (es decir, un incremento en la cantidad de nuevas cadenas de azúcar que se producen)». Además, la actividad de los genes —que constituyen el plano de las enzimas encargadas de sintetizar las cadenas de azúcar— (la expresión génica) también se encontraba elevada en el cerebro de los pacientes con enfermedad de Alzheimer.
Además, para verificar si la glicosilación excesiva podría ser una causa de la enfermedad de Alzheimer, los investigadores llevaron a cabo un experimento de intervención utilizando ratones modelo de la enfermedad.Al inhibir mediante manipulación genética la actividad de la enzima «PGM3», implicada en la síntesis de las cadenas de azúcares, o al administrar el fármaco «NGI-1», que inhibe la adhesión de las cadenas de azúcares, se observó en ambos casos una mejora de la memoria social de los ratones (la capacidad de distinguir a sus congéneres).
efecto sobre la memoria. Se cree que esto se debe a que el cerebro normal cuenta con un mecanismo para mantener constante el metabolismo de las cadenas de azúcar (función de mantenimiento de la homeostasis), por lo que es poco susceptible de verse afectado por la ingesta de glucosamina.Relevancia clínica según datos a gran escala
En cuanto a los efectos en los seres humanos, se llevó a cabo un análisis en forma de estudio de cohorte retrospectivo (estudio que realiza un seguimiento hacia el pasado) utilizando historias clínicas electrónicas anonimizadas del Sistema de Salud de la Universidad de Florida.Se compararon los datos de 24 481 personas con enfermedades relacionadas con el Alzheimer (ADRD) y 41 884 personas con deterioro cognitivo leve, distinguiendo entre los pacientes que habían tomado glucosamina durante al menos un año y los que no.
Según los investigadores, durante un periodo de seguimiento medio de unos cinco años, se observó que la ingesta de glucosamina aumentaba en aproximadamente un 25 % el riesgo de muerte en pacientes con ADRD y la tasa de transición del MCI a la ADRD, respectivamente. Sin embargo, en la cohorte de pacientes con MCI sin ADRD, no se observaron diferencias estadísticamente significativas en el riesgo de muerte.
No obstante, estos hallazgos son, en última instancia, el resultado de un estudio observacional basado en los historiales de los pacientes y no demuestran una relación causal por la que la glucosamina provoque directamente el deterioro de la función cognitiva. Además, por el momento no está claro si los efectos negativos varían en función de la dosis, la duración del tratamiento o el fabricante, ni si se observa una asociación similar en otros tipos de demencia.
El equipo de investigación tiene previsto llevar a cabo estudios clínicos de seguimiento durante varios años de los pacientes que hayan dejado de tomar glucosamina, así como avanzar en la selección de compuestos que frenen la acumulación excesiva de N-glicanos.En la actualidad, solo en Estados Unidos, alrededor de 7,4 millones de personas mayores de 65 años conviven con la enfermedad de Alzheimer. Se puede afirmar que los resultados de este estudio, relacionados con la seguridad de los suplementos de glucosamina, han puesto de relieve un nuevo y urgente problema en la sociedad actual.
Editado por Daisuke Takimoto.
Artículo originalmente publicado enWIRED Japón. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.