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Pie de foto, Información del artículo- Autor, Faisal Islam
- Título del autor, Editor de Economía de BBC News en Davos, Suiza
- 23 minutos
Aparte de la nieve y la temperatura, Groenlandia no tiene mucho en común con los Alpes suizos. Sin embargo, la lucha por el futuro de la isla se cierne sobre la reunión de líderes mundiales y empresarios en el Foro Económico Mundial de esta semana.
De hecho, es probable que el momento elegido por Donald Trump para lanzar su extraordinaria amenaza sobre Groenlandia tuviera en mente esta reunión.
A Trump le encanta Davos, lo cual es de lo más extraño teniendo en cuenta las opiniones de sus seguidores.
El año pasado, se conectó al Foro Económico Mundial desde la Casa Blanca, tan solo dos días después de su investidura, apareciendo ante una audiencia de ejecutivos europeos en su mayoría desconcertados.
En aquel momento, se produjo un incómodo revuelo cuando mencionó sus ambiciones territoriales sobre Canadá y Groenlandia e hizo una "oferta que no se puede rechazar" a quienes importan productos a su país. Construir fábricas en Estados Unidos o pagar aranceles que ascenderían a miles de millones de dólares: "Es su decisión", dijo.
Sin embargo, lo hizo con una sonrisa, se disculpó por no haber asistido en persona y prometió que estaría presente este año.
Este miércoles Trump estará aquí, promoviendo el mensaje del "equipo de Estados Unidos" en un momento de desconcierto en gran parte del mundo, en especial en Europa.
"La gran disrupción global"
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Pie de foto,Trump tiene previsto hablar en el que será el Foro de Davos más grande de la historia, impulsado por su presencia y sus políticas, en lo que podría llamarse como "La gran disrupción global".
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Trump es el principal agente de disrupción, sin duda alguna, en este momento. Otros líderes mundiales y directivos de empresas le exigirán explicaciones por su intento de presionar económicamente a Europa para que venda Groenlandia.
Este foro será el centro del mundo esta semana y resultará totalmente insólito.
El tema oficial es "Un espíritu de diálogo". Y, si bien es cierto que en un evento como este se presentan oportunidades para entablar conversaciones que no serían posibles en otros contextos, gran parte del enfoque del gobierno estadounidense parece ir en contra de la invitación a la cooperación global, que es la esencia del Foro.
Después de todo, Davos no goza de buena reputación en el universo de "Make America Great Again" (MAGA).
La conferencia en los Alpes suizos suele ser blanco de ataques como el del gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien dijo que en su estado la "agenda de Davos muere al llegar" (a Florida) y prometió resistir a sus "bancos progresistas" y a su "carne creada en laboratorio".
Este año, se ha sugerido que la Casa Blanca insistió en que el foro restara importancia a sus típicas agendas ecologistas, de desarrollo global y de concienciación social, en favor de cuestiones empresariales más pragmáticas.
Mientras tanto, las mayores empresas estadounidenses han sido presionadas para crear una "Casa de Estados Unidos" en una iglesia para que los delegados celebren el Mundial de Fútbol y el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Dadas las disputas globales sobre fronteras y soberanía que se extienden desde Groenlandia hasta Caracas y el Donbás, además de la presencia de líderes mundiales, no es descabellado imaginar que se celebre una cumbre similar a la de Yalta —la reunión de 1945 que congregó a los líderes de Estados Unidos, Reino Unido y Rusia para planificar la derrota de Alemania— al margen de los eventos principales.
Contrapesos a Trump
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Pie de foto,La mayoría de los líderes del G7 asistirán al Foro, al igual que el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, junto con otros 65 jefes de Estado y de Gobierno, 850 de los principales directivos del mundo y decenas de pioneros de la tecnología.
El propio Trump llegará a los Alpes suizos con cinco miembros de su gabinete, un numeroso séquito de funcionarios de la administración y la élite empresarial estadounidense, desde Jensen Huang de Nvidia hasta Satya Nadella de Microsoft.
Pero este no es un territorio favorable para el presidente estadounidense. Su determinación de adquirir o incluso invadir Groenlandia no será bien recibida por el público europeo.
En cambio, será el primer ministro canadiense, Mark Carney, quien represente la visión de América del Norte que a Europa le encantaría ver hecha realidad.
Carney ha capeado gran parte de un año de caos comercial en Estados Unidos con una economía en crecimiento, tras haber sustituido a Estados Unidos por otros socios comerciales, y recientemente se le vio proclamando un nuevo orden mundial que protege el multilateralismo junto a Xi Jinping en China.
Los propios chinos estarán presentes con su ministro de finanzas, presentando a su país —la segunda economía más grande del mundo y ahora el mayor exportador de automóviles— como el actor principal en la escena mundial.
Es un lugar donde cada año los chinos parecen mirar sus relojes y esperar su lento pero constante ascenso económico, tecnológico y geopolítico.
Después de todo, no olvidemos las lecciones del Foro de Davos del año pasado, donde el triunfalismo estadounidense que se exhibió al comienzo de la semana fue completamente eclipsado al final por las noticias sobre un extraño chatbot chino de inteligencia artificial llamado DeepSeek.
Fue en Davos, hace una década, donde escuché hablar por primera vez de una computadora cuántica.
Luego, el año pasado, en una sesión sobre baterías para automóviles, me convencí de que los fabricantes de automóviles estadounidenses y europeos no tenían ninguna posibilidad de alcanzar la tecnología china en esta década.
Muchas personas critican Davos. Pero valdrá la pena estar atentos: el futuro se puede encontrar en algunos de sus rincones más destacados.
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