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Fabricación de coches en Europa y EE.UU, en peligro por la falta de materias primas Anfac La guerra de Irán expone la fragilidad del sector de la automociónMillonarias pérdidas y parálisis productiva amenazan a las empresas automovilísticas por la dependencia china
Patxi Fernández
Madrid
Lunes, 27 de abril 2026, 06:57
... relación comercial de beneficio mutuo se ha transformado en una vulnerabilidad que se muestra especialmente ahora que la guerra de Irán amenaza con desestabilizar las rutas comerciales y endurecer las posiciones geopolíticas.China controla entre el 60% y el 85% de la producción de tecnologías limpias a nivel global, pero su verdadero dominio está en el procesamiento de materiales, donde llega a gestionar más del 95% de ciertas etapas clave.
Esta posición de fuerza significa que cualquier interrupción en sus puertos o fábricas, ya sea por el conflicto en Oriente Medio o por decisiones diplomáticas, dejaría a las plantas de vehículos eléctricos de Europa y Estados Unidos sin los componentes esenciales para sus baterías.
El informe de la AIE estima que una paralización de apenas un mes en las exportaciones chinas de la cadena de suministro de baterías costaría a los fabricantes de vehículos eléctricos de otros países unos 17.000 millones de dólares. A esta cantidad habría que sumar unas pérdidas estimadas en 1.000 millones de dólares debido a la producción mensual de energía solar fotovoltaica. Es una factura que el sector automotriz, inmerso en una costosa transición tecnológica, difícilmente podría absorber sin entrar en una crisis profunda.
El conflicto en Irán ha puesto el foco sobre la fragilidad de estas cadenas logísticas. Con el transporte marítimo bajo presión y la necesidad de buscar rutas alternativas, la dependencia de un único proveedor para casi la totalidad de los componentes críticos se ha convertido en el mayor problema estratégico de la década. El informe de la AIE deja claro que, aunque se intente diversificar la producción fuera de China, la velocidad de esa transición no es suficiente para mitigar el riesgo de un impacto financiero que podría paralizar la industria del coche eléctrico en cuestión de semanas.
La AIE estima que una interrupción de solo 30 días en el suministro chino de componentes para baterías restaría 17.000 millones de dólares a la producción global de vehículos eléctricos
El informe Energy Technology Perspectives 2026 de la Agencia Internacional de Energía (AIE) revela que la actual estructura del comercio global de tecnologías limpias ha creado una vulnerabilidad financiera sin precedentes para la industria automotriz.
El documento destaca que la concentración de la capacidad productiva en un solo actor, China, ha alcanzado niveles que superan el 85% en componentes críticos como las baterías de iones de litio y hasta un 95% en materiales clave como las obleas de silicio fotovoltaico.
El impacto de un «cierre» logístico
La AIE cuantifica por primera vez el riesgo de una interrupción en el flujo de exportaciones chinas. El informe subraya que casi dos tercios de este impacto económico recaerían directamente sobre la Unión Europea, cuya industria depende de la llegada constante de ánodos, cátodos y celdas para mantener operativas sus líneas de montaje.
Más allá del ensamblaje de baterías, el informe pone el foco en las etapas de procesamiento previo. China no solo domina la fabricación, sino que procesa más del 70% del litio, cobalto y grafito mundial. Esta especialización técnica crea una dependencia estructural que no se soluciona solo con la apertura de nuevas fábricas en Occidente, ya que estas seguirían necesitando la materia prima procesada en instalaciones chinas. La AIE advierte que la seguridad del suministro es hoy tan relevante para la competitividad industrial como el coste de la energía o la mano de obra.
Más allá del ensamblaje, China controla el 95% de las etapas críticas de refinamiento de materiales, lo que convierte a las fábricas occidentales en infraestructuras dependientes de su suministro previo
Como novedad en esta edición, la AIE introduce la digitalización como un factor de riesgo adicional. Al estar las tecnologías de control de los vehículos y las redes de carga cada vez más integradas en sistemas gestionados globalmente, la dependencia de un único proveedor tecnológico expone a los países importadores a riesgos de ciberseguridad que podrían afectar no solo a la producción de coches, sino a la estabilidad de sus propias redes de distribución eléctrica.
El informe concluye que la diversificación no es ya una meta a largo plazo, sino una urgencia financiera para evitar colapsos sectoriales ante crisis geopolíticas imprevistas.
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