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La hermana del trabajador al que rajaron la cara en Málaga: «Lo han dejado marcado para toda la vida»

La hermana del trabajador al que rajaron la cara en Málaga: «Lo han dejado marcado para toda la vida»
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La víctima, de 45 años, recibió 30 puntos de sutura tras sufrir la agresión con arma blanca por parte de un desconocido, quien lo atacó sin mediar palabra tras verlo sentado en un banco
La hermana del trabajador al que rajaron la cara en Málaga: «Lo han dejado marcado para toda la vida»

La víctima, de 45 años, recibió 30 puntos de sutura tras sufrir la agresión con arma blanca por parte de un desconocido, quien lo atacó sin mediar palabra tras verlo sentado en un banco

Regala esta noticia Añádenos en Google Una imagen de la cicatriz de la víctima, al que rajaron la cara cuando esperaba a entrar a su puesto de trabajo. (SUR)

Irene Quirante

30/06/2026 a las 00:15h.

Le rajaron la cara mientras esperaba sentado en un banco público a que diera la hora para entrar a trabajar. El resultado visible, un corte ... que requirió 30 puntos de sutura y que ha dejado al profesional una cicatriz de 18 centímetros, que recorren la mejilla y acaba detrás de la oreja. Luego, como explica la hermana de la víctima en declaraciones a SUR, están las secuelas que son imperceptibles a la vista: «Está hundido, sin dormir y casi sin poder hablar; le han dejado marcado para toda la vida, física y psicológicamente».

Según describe, su hermano cree que se trataba de un hombre de origen magrebí, de complexión fuerte y de una altura aproximada de 1,75 metros. La impresión del trabajador es que tendría una edad de entre 25 y 35 años, según puntualiza la hermana del herido. «La acera era muy estrecha y mi hermano llevó instintivamente una mano a su mochila, porque de primeras ya le hizo desconfiar», explica la mujer.

A continuación, el profesional se sentó en un banco que había a escasos metros de su trabajo, ya que le quedaban apenas cinco minutos para incorporarse a su puesto. Mientras hacía tiempo, notó que alguien lo abordaba por la espalda y le agarraba una mejilla. «Lo atacó por la espalda y sin mediar palabra; con una mano le agarró la cara, haciéndole presión, y con la otra le rajó», sostiene la familiar.

No fue ni siquiera un intento de robo, subraya, sino una agresión completamente fortuita. El perjudicado, que se quedó completamente desconcertado, vio cómo el agresor se daba a la fuga a la carrera. «Ahí se dio cuenta de que era el mismo hombre que había visto antes, lo reconoció por la ropa», relata la mujer. «Le dio tiempo a verlo porque, además, el hombre se tropezó y se cayó al suelo», agrega la familiar.

El trabajador agarró su mochila con intención de echar a correr tras el individuo, pero de inmediato se dio cuenta de que estaba sangrando de manera abundante. «Ahí ya se asustó muchísimo; intentó taponarse la herida con las manos y empezó a gritar, pidiendo auxilio», explica la hermana. Por suerte, dos personas que salían de un bar próximo lo encontraron y dieron aviso a las autoridades, tras lo que el perjudicado fue evacuado por una ambulancia al Hospital Regional Universitario de Málaga.

La agresión al trabajador, sin embargo, no fue el único incidente violento que habría protagonizado el sospechoso esa noche. Mientras el herido era asistido en mitad de la calle, un motorista que pasaba por la zona se detuvo en seco al presenciar la escena. Le preguntó qué había pasado y entonces comentó que el mismo sujeto había intentado atracar a su mujer en una heladería próxima.

Al parecer, el individuo había abordado a la mujer en el establecimiento hostelero con la intención de arrancarle un colgante. Lejos de amedrentarse, el marido y varios presentes se revolvieron para defenderla, iniciándose una trifulca en la que llegaron a lanzarle sillas de la terraza y cascos de moto para repeler el robo. El delincuente se dio a la fuga a la carrera y fue en esa huida, apenas unos minutos después, cuando se topó con el profesional.

La gravedad del ataque pudo haber tenido consecuencias fatales, denuncia la hermana del perjudicado. La herida era tan profunda que el hombre tuvo que ser cosido en dos ocasiones: primero en el servicio de urgencias hospitalario y, posteriormente, en la mutua de accidentes de trabajo al no haber quedado bien cerrada. «Los médicos nos dijeron que un centímetro más y le da de lleno en la yugular. No lo habría contado. Le han destrozado la vida en un segundo», lamenta la familiar.

El dolor físico es inmenso —la tirantez de los puntos le impide gesticular con normalidad y no puede hacer ningún tipo de fuerza—, pero el verdadero daño es el invisible. La víctima es padre de menores, un hombre especializado en tratar con colectivos vulnerables y que ahora se encuentra en una situación de absoluta fragilidad. «Está en tratamiento, buscando apoyo psicológico urgentemente porque no concilia el sueño y tiene pánico. Cada vez que alguien le pregunta por lo que pasó o le miran la cara, se hunde por completo. No quiere salir a la calle».

La Policía Nacional mantiene abierta una investigación para esclarecer las circunstancias del suceso y localizar al autor de los hechos, aunque por el momento no se han notificado detenciones. Ante la falta de novedades, la familia ha decidido alzar la voz para pedir la colaboración ciudadana. «Pedimos que si alguien vio algo aquella noche, o si este hombre lo ha intentado con otra persona, que lo diga. No queremos que esto se enfríe ni que quede impune», ruega la hermana.

«Estamos viendo en lo que se está convirtiendo Málaga y da miedo. Esto está pasando frecuentemente y de una manera súper bestia», concluye la familiar de la víctima, lanzando una advertencia que va más allá de su propio drama familiar: «Lo que queremos es que la delincuencia baje, que haya más patrullas y más control en las calles de nuestros barrios. Esta vez le ha tocado a mi hermano, que estaba esperando para entrar a trabajar, pero mañana le puede pasar a cualquiera».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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