Nely acudió a su centro de salud tras perder la menstruación y dar negativo en un test de embarazo, fue derivada al endocrino y se sometió a varias pruebas médicas
Regala esta noticia Añádenos en Google Nely (de espaldas) y su marido, Juan Ismael. (Ñito Salas) 18/07/2026 a las 00:37h.Nely trabajó hasta el día anterior de dar a luz. Con los tobillos hinchados, algo de cansancio y molestias en la zona alta del vientre. ... Hacía ocho meses que se le había cortado la menstruación, pero el test de embarazo que se hizo en su casa dio negativo. Al poco tiempo acudió a su médico de cabecera, que le hizo una analítica y la derivó al endocrino. Desde entonces, se sometía a las pruebas médicas que le pautaba el especialista, pero todavía no le habían dado un diagnóstico. «Estaba muy preocupada porque pensaba que tenía algo grave», lamenta. Todavía no se explica cómo no descartaron la posibilidad del embarazo en el hospital. «Yo confiaba en los médicos y en lo que me decían», reconoce. A sus 43 años, la mujer se puso de parto en su casa, en la capital malagueña, y el bebé falleció.
Nely asegura no recordar prácticamente nada de aquella escena ni de las horas siguientes. La vecina masajeó el pecho del bebé hasta la llegada de los servicios de emergencias. Los primeros en acudir fueron agentes de la Policía Nacional; después, los sanitarios, que no pudieron hacer nada por salvar la vida del neonato. A Nely le extrajeron la placenta en el sofá del salón de su casa y la evacuaron al Hospital Materno Infantil. Juan se quedó con el bebé en brazos, ya sin vida.
Más tarde llegó la Policía Científica y la comitiva judicial, que procedió al levantamiento del cadáver y a su traslado al Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga. Ahora, la familia espera recuperar el cuerpo lo más pronto posible y darle sepultura. «Creemos que así vamos a poder cerrar un poco la herida». Cuando se tienden en la cama a descansar, reconocen, se les viene la imagen de la cara del bebé una y otra vez, les surgen mil preguntas y se imaginan cómo habría sido su nueva vida si todo hubiese sido diferente.
«A mí me hubiera gustado mucho tenerlo», confiesa Juan. Nely apenas puede articular palabra. Se emociona una y otra vez. Incluso le cuesta ir al baño. «Ese sitio me remueve todo». Ahora solo quieren escapar, de la casa, de Málaga y de todo lo que les atormenta una y otra vez. «Pienso en volver a mi país, en irnos de viaje...pero no podemos. Tenemos nuestros trabajos y nuestro hijo está aquí...tenemos que estar con él».
Jordi tiene 19 años y estaba desayunando cuando oyó los gritos de su madre. Desde entonces se pregunta «dónde tenía el bebé». Nely explica que sentía la parte alta del abdomen, justo debajo del pecho, ligeramente hinchada y dura. «La última vez se lo comenté al médico y me dijo que podían ser gases». Pero, asegura que no tenía barriga de embarazada ni los síntomas propios.
La familia se plantea denunciar
Era noviembre de 2025 cuando a Nely se le fue la menstruación. «Empecé a manchar muy poco», relata. Se hizo un test de embarazo en casa y dio negativo. Pero, no se quedó tranquila y en enero de 2026 acudió al centro de salud de Carranque. Tras un primer análisis de sangre, su médica de cabecera le explicó que tenía las «hormonas muy altas» y la derivó a Endocrinología. Nely tuvo su primera cita con el especialista en marzo. En abril le realizaron una resonancia magnética.
A tenor de los resultados de las pruebas, a las que ha tenido acceso este periódico, el objetivo era examinar la hipófisis, una pequeña glándula en la base del cerebro encargada de controlar los ciclos de la mujer. «Me dijeron que podía tener un tumor benigno», apunta Nely. A finales de mayo de 2026 le volvieron a hacer una analítica de sangre. La prolactina, la hormona encargada de producir la leche materna, estaba disparada y multiplicada por seis. Al parecer, los médicos volvieron a relacionarlo con la hipófisis.
Sin embargo, el informe médico muestra los estrógenos en unos niveles muy altos. Una cifra que, según especialistas consultados por SUR, es prácticamente imposible en una mujer que no esté embarazada. «En la última cita el especialista me iba a recetar un tratamiento, pero al final me dijo que mejor me iba a mandar otra analítica». Solo dos días antes de que se pusiera de parto, la mujer acudió al hospital para la extracción de sangre. La próxima cita la tenía programada para el 14 de julio.
Nely se ha dado de baja y Juan Ismael ha pedido unos días en el trabajo. No asimilan lo ocurrido. «No vemos la luz al final del túnel». Ahora, la familia, que se ha puesto en contacto con un abogado para valorar lo sucedido, no descarta la posibilidad de denunciar. «Si mi bebé hubiera sobrevivido, habríamos sido muy felices».
comentarios Reportar un error