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La hora de la diplomacia

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España y Marruecos han de negociar un nuevo Tratado internacional de buena vecindad, teniendo como testigo y garante a la Unión Europea

LA TRIBUNA

La hora de la diplomacia

España y Marruecos han de negociar un nuevo Tratado internacional de buena vecindad, teniendo como testigo y garante a la Unión Europea

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FRANCISCO J. CARRILLO

ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

14/09/2026 a las 02:00h.

Conforme a las imágenes que vamos recibiendo, Ceuta es actualmente una ciudad ocupada por un número aproximado de 10.000 personas (quizá, más), instaladas en ... improvisados habitáculos en las aceras de la ciudad, en la playa y en un recinto especial para mujeres, así como en madrigueras en el monte. La ciudadanía siente miedo ante tal hábitat espontáneo y sin control. La totalidad de esas personas, niños incluidos, deben regresar sin demora a Marruecos, que fue el país de origen de la gran ola migratoria de evidente naturaleza invasiva a una localidad que forma parte de la integridad territorial de España. De inmediato, Ceuta necesita que se multiplique por mil (a ojo de buen cubero) la presencia de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y que se envíen a su puerto el/los barcos que operarían sin demora la repatriación. A este operativo defensivo y de seguridad de la población local, debe acompañar una acción diplomática en profundidad para llevar a cabo el retorno de los invasores al punto de origen. Lamentablemente, España sufre la ausencia de unos aliados internacionales que ayuden a la acción diplomática (como fue el caso del islote Perejil, en el que el envío del Ejército y la contribución de Estados Unidos fueron decisivos para desactivar el conflicto con Marruecos). Hoy a España no le queda otra opción -a mi modesto entender- que recurrir a los buenos oficios de la Unión Europea dado, además, que Ceuta es territorio Schengen y frontera sur de Europa. Esta tarea combinada de fuerzas armadas, seguridad, defensa y diplomacia, debe ser la alta prioridad, desde ya, del Gobierno español.

Es evidente, y los diversos servicios de Inteligencia lo pudieron constatar, que miles de plataformas online, las redes sociales y el boca a boca del 'teléfono árabe', se activaron antes del 30 de julio con llamamientos incitadores a una emigración masiva hacia Ceuta, argumentando la actual legislación permisiva española en materia migratoria. El acceso a esta convocatoria por Internet era abierto, y no cabe la menor duda que las unidades de análisis y estudio de ciberataques de los diversos servicios de Inteligencia (el CNI español incluido) estuvieron informados de lo que se preparaba. Nadie ignora la pública y ya tradicional reivindicación política de Marruecos que considera a Ceuta y a Melilla como partes integrantes del reino alauita. Sin tener la certeza contrastada de que la gran avalancha de personas migrantes haya sido organizada por el Gobierno marroquí, se puede inducir que así lo fue, una vez informado el Gobierno de los Estados Unidos, su socio preferencial y, probablemente Israel, ambos países con no muy buenas relaciones, en la actualidad, con el Gobierno español. El hecho de que los aduaneros y la policía marroquí, que habrían podido ser reforzados por el Ejército, no frenasen a los ochenta mil migrantes, no les exigiera un pasaporte de salida del territorio que es de obligado cumplimiento, incluso los canalizaran ordenadamente hacia Ceuta por tierra y por mar, es más que un indicio de la acción provocadora del Gobierno de Marruecos hacia España. ¿Tiene este gesto relación con la visita que, días antes del 30 de julio, realizó el Sr. Pedro Sánchez a Argelia enemiga de Marruecos? Es una hipótesis de trabajo, que no hay que descartar. A río revuelto, ganancia de pescadores...

Ceuta necesita que se multiplique por mil la presencia de las Fuerzas Armadas y que se envíen a su puerto los barcos que operarían la repatriación

La política de Estado ha de perpetuarse más allá de la accidentalidad del color de cada Gobierno. España, por ejemplo, mantiene buenas relaciones con el Reino Unido a pesar de Gibraltar como colonia, única en Europa. El Reino de España y el Reino de Marruecos deben de desactivar la actual crisis por vía diplomática, y sin demora. Cierto es que España ha de reforzar considerablemente la seguridad y defensa de Ceuta y Melilla, que son las fronteras sur de la Unión Europea. España y Marruecos han de negociar un nuevo Tratado internacional de buena vecindad, teniendo como testigo y garante a la Unión Europea, en el que se regule cuestiones aduaneras, la problemática migratoria, la cooperación militar con la presencia de Estados Unidos en ambos países, de Inteligencia contra el crimen organizado (las mafias) y contra el terrorismo de Al Qaeda Magreb y otros, los intercambios culturales, económicos, comerciales y de alta tecnología, en el marco de una política mediterránea de paz y de concordia. España y Marruecos no están en guerra con bombas y misiles. No hablamos de un acuerdo de paz sino de un nuevo Tratado de buena vecindad entre dos países que, por intereses propios y compartidos, están llamados a entenderse. El Estrecho de Gibraltar, de hecho, es patrimonio común con todos aquellos que lo transitan. Siempre quedará como asignatura troncal, más allá de los Gobiernos de turno, profundizar en un mejor conocimiento y entendimiento entre el pueblo español y el pueblo marroquí.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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